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Coche del día: Volkswagen Lupo GTI

Diversión en formato pequeño

Coche del día: Volkswagen Lupo GTI

Ignoro si cuando Volkswagen lanzó el Lupo ya tenía decidido que quería convertirlo en un coche especial o fue surgiendo sobre la marcha. En sus inicios no dejaba de ser el hermano pijo y simpático del SEAT Arosa, un coche urbano con motores para tal escenario con un poco más de calidad interior y superiores posibilidades de equipamiento. Sin embargo, sobre aquella inofensiva carrocería, los ingenieros apostaron por dos versiones que pasarían a la historia.

Una fue el Lupo 3 Litros, un compendio de tecnología con el único objetivo de convertirse en el coche con menor consumo del mercado (con diferencia). La segunda fue el GTI, un rara avis en el segmento capaz de despertar emociones al volante más allá de ver cómo la aguja del combustible no bajaba ni a tiros. Además de la base, ambos Lupo tenían algo en común: su elevadísimo precio. Y aunque los dos se merecen un lugar en esta sección, me toca elegir uno, así que hoy me quedo con el Volkswagen Lupo GTI.

Comenzaré hablando de algo que en la actualidad no tiene sentido simplemente porque el Lupo ya no se puede comprar, pero que marcó a este modelo casi por encima de cualquiera de sus virtudes, que no eran pocas. Me refiero a su precio de partida. Normalmente los Volkswagen son más caros que otros generalistas, y en el caso del Lupo GTI a los de marketing se les fue la mano.

Costaba bastante más que coches como el Fiat Punto HGT o el Peugeot 206 GTi, más potentes, más grandes, más habitables… La diferencia con el propio Polo GTI que montaba el mismo motor se evaporaba si tenemos en cuenta que el más grande tenía de serie la tapicería de cuero o el climatizador. En definitiva, el Lupo GTI era un capricho muy caro justificado únicamente por su exclusividad.

Volkswagen Lupo Gti 3

Exclusividad en el sentido en que no existía competencia directa para él, pues ningún coche pequeño era tan potente y deportivo ni estaba tan bien equipado. Pero salvando el escollo del dinero, así como el del diseño, el pequeño GTI era capaz de despertar sensaciones a quien se sentase a sus mandos. Antes de eso, y ya que menciono su estética, veamos cómo se modificó su carrocería para vestir a esta especial versión.

Delante se cambiaron los paragolpes y la calandra, que tenía el diseño tipo nido de abeja típico de versiones deportivas. Detrás el paragolpes iba totalmente pintado y se incluyó la salida de escape doble en el centro como señal distintiva; un discreto alerón remataba la zaga. Por último, las llantas de esta versión eran de 15 pulgadas y estaban montadas en unos desmesurados neumáticos en medidas 205/45 que debían suplir parcialmente la falta de aplomo de una base corta, pues la distancia entre ejes era de 2,32 metros.

Este hecho condicionaría su comportamiento en vías rápidas, pero el control de estabilidad de serie actuaría en caso de dejarnos llevar por el pie derecho. Las autopistas no eran el lugar más propicio en el que disfrutar de las bondades del Lupo GTI. Zonas de curvas sinuosas en las que circular entre segunda y tercera se convertían en su hábitat preferido. El generoso calzado ayudaba a pegarse al asfalto como una lapa, mientras que la suspensión firme (demasiado si se busca algo de confort) controlaba los movimientos de su carrocería para no inmutarse en las trazadas entre curva y curva.

El motor 1.6 de 125 CV le movía con brío en esas circunstancias, con una entrega de par progresiva y dando lo mejor de sí a 3.500 vueltas, pudiéndose estirar sin titubeos hasta la zona roja. Treinta segundos para cubrir los 1.000 metros era una cifra respetable, más factible gracias a su ligero peso por debajo de la tonelada que a su nivel de potencia. En definitiva, las sensaciones a sus mandos estaban aseguradas.

El tamaño contenido del Lupo podía ser una de sus bazas o todo lo contrario. Gracias a sus poco más de tres metros y medio resultaba el coche ideal para moverse por ciudad entre semana, pero guardando el as en la manga que suponían las siglas GTI para hacer escapadas. Sin embargo, también hacían que fuese un coche poco utilizable por habitabilidad o maletero, caso en el que modelos más grandes como los citados antes podrían antojarse más versátiles en el supuesto de ser el único coche de nuestro garaje.

Está visto que todo no se puede tener, pero ahí cada uno con sus prioridades. Lo que no se puede negar es que los de Wolfsburgo crearon un coche sin igual que se han atrevido a replicar recientemente con el Volkswagen Up! GTI, pero que al final no han traído a la península y que solo los canarios pueden disfrutar, aunque ahora le hayan salido unos competidores que en la época del Lupo GTI no existían.

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Sobre mí

Ángel Martínez

Soy uno de esos bichos raros a los que les apasiona hablar de coches y se pasaría horas comentando modelos o repasando la historia de la automoción. Pienso que la mayoría de ellos tienen su encanto, desde el deportivo con el que soñamos hasta el utilitario que te encuentras en cualquier esquina.

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