Coche del día: Volkswagen Golf V

Coche del día: Volkswagen Golf V

La quinta generación del compacto alemán mejoraba a la anterior, pero fue igualmente criticada por su diseño conservador y por una bajada de calidad en determinados elementos


Tiempo de lectura: 3 min.

El Volkswagen Golf V hizo acto de presencia en el año 2003 y pronto demostró que, aunque mostraba un diseño conservador y no se arriesgaba nada en su imagen, suponía un enorme salto con respecto a la generación anterior. Además, la quinta generación del Golf puso al mercado patas arriba y a la prensa todavía más –la marca organizó una presentación para 450 periodistas–.

La quinta generación del compacto alemán llegaba para el 25 aniversario del modelo, 25 años de éxito y de marcar el camino a los demás. Pocas veces se había encontrado un coche con las capacidades del Golf, tanto sobre el asfalto como fuera de él. Y no queremos decir en caminos de tierra, qué va, sino entre la gente, entre la prensa, entre los rivales… Como se dice en foros: un Golf es un Golf.

Por aquel entonces, los alemanes de Volkswagen habían demostrado ser capaces de doblegar a quien hiciera falta, pero también dejaron claro que eso de arriesgar en cuanto a diseño no iba con ellos, sobre todo si era con uno de sus productos estrella. Nunca, en toda la larga vida de la saga Golf, se han jugado el tipo con un diseño diferente, siempre, desde la década de los 70, el Golf ha sido un coche de diseño conservador. Y ha funcionado, porque sus ventas, a pesar de ser un coche notablemente más caro que sus rivales, han ido viento en popa.

Volkswagen Golf V (2)

La quinta generación del Volkswagen Golf era totalmente nueva, salvo la presencia de algunos motores. Se extrañaba nuevo chasis, el cual, se fabricaba en una línea automatizada con 140 robots y entre sus curiosidades, empleaban 70 metros de soldadura por coche, nada menos que 65 metros más que antes. Eso permitía aumentar la rigidez un 80%, lo que también repercutía en la calidad de rodadura y en la precisión general del tren de rodaje. Por cierto, ya que se menciona, el tren de rodaje ampliaba sus vías tanto delante como detrás.

Pero esto no era todo, porque el eje trasero pasaba a ser un conjunto multibrazo de nuevo desarrollo, la dirección electrohidráulica también era nueva, los frenos también cambiaban… Volkswagen sabía que no podía dejar nada al azar, sobre todo cuando coches como el Ford Focus o su primo, el SEAT León, habían demostrado que podían derrotar al Golf en cuando la marca se despistara.

Eso provocó, por ejemplo, la aparición del motor 2.0 TDI con 140 CV, que se convirtió en una de las mejores opciones para el Volkswagen Golf V. El propulsor ya se montaba en los Audi A3 y había demostrado sus prestaciones, aunque fue criticado por no montar common-rail. El “viejo” 1.9 TDI, en versión de 105 CV, daba acceso a la gama turbodiésel, mientras que en gasolina, inexplicablemente, se mantenía un bloque 1.4 de 75 CV, cuando el motor más pequeño debería haber sido el 1.6 FSI de 115 CV.

Volkswagen Golf V (1)

También había un 2.0 16v con 150 CV, pero la estrella, en primera instancia, fue el Volkswagen Golf GTI con sus 200 CV, y luego el Volkswagen Golf R32, con 250 CV y tracción total. Dos versiones que se han convertido en objeto de deseo y sí, en coches de culto.

Las revistas no tardaron en hacer toda clase de pruebas y comparativas. Los siguientes meses a su lanzamiento fueron una locura y por lo general, las opiniones eran muy similares: el Golf seguía siendo el referente, pero ya no tenía tanto margen. Además, pecaba de ahorrar en algunos elementos del interior y de tener una conducción demasiado neutra.

Aun así, se vendieron por miles. Su éxito, como no podía ser de otra forma, fue arrollador y hoy, más de 20 años después, todavía se pueden ver gran número de unidades por las calles.

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Sobre mí

Javi Martín

Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. Mi padre trabajó como delineante en una empresa metalúrgica con mucha producción de piezas de automóviles, pero nunca hubo una pasión como la que puedo tener yo. También he escrito un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600 titulado "El 600. Un sueño sobre cuatro ruedas".

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