Coche del día: SsangYong Rexton (Y200)

Coche del día: SsangYong Rexton (Y200)

Diseñado por Giugiaro, tuvo cierto éxito por ser uno de los coches más baratos de su categoría


Tiempo de lectura: 3 min.

El SsangYong Rexton es el buque insignia de la compañía surcoreana, el coche más grande, caro y lujoso que tenían en el catálogo a comienzos del Siglo XXI. Concretamente, se presentó en 2002 con un diseño, cuanto menos, peculiar, aunque hubo revistas que lo tildaron de original e impactante. La denominación del modelo, como curiosidad, deriva del título latino “rex” y la palabra inglesa “tone” y su significado viene a ser algo como “el tono del gobernante”.

Fabricado entre 2001 y 2006 –a Europa llegó en 2003–, la primera generación del Rexton, conocido internamente como Y200, fue diseñado por Giugiaro con el objetivo de ser un coche que también gustara en Europa. Aunque fue diseñado por un europeo, todavía se podía apreciar su origen asiático. Sin embargo, el coche contó con cierto nivel de éxito, porque era un modelo grande, muy aspiracional, de imagen señorial y llamativa, y barato para su categoría. Medía 4,72 de largo y la versión más barata costaba 26.977 euros –sin inflación y precios de la época–.

De todas formas, la versión más barata era un auténtico despropósito. Tenía un motor turbodiésel de 2,9 litros –la denominación comercial era Ssangyong Rexton 2.9 TDI– con 2.874 centímetros cúbicos repartidos entre cinco cilindros que, a simple vista, resulta muy interesante. El caso es que rendía tan solo 120 CV a 4.000 revoluciones y 25,5 mkg, poco más de 230 Nm, a 2.200 revoluciones. Un motor, a todas luces, escaso para un coche que pesaba 1.851 kilos.

No es de extrañar que con esas cifras de potencia y par, el Ssang yong Rexton 2.9 TDI no fuera especialmente rápido. La velocidad máxima era de 157 km/h y para alcanzar los 100 km/h necesitaba 16 segundos.

SsangYong Rexton (2)

Por entonces ya empezaban a despuntar los SUV, porque la gente se compraba estos coches por su tamaño, por su presencia y por su posición de conducción elevada

Lo más curioso es que era un motor de origen Mercedes, pero claro, un motor muy veterano y ampliamente superado tanto en técnica, como en tecnología y prestaciones. La mejor opción, sin duda, era otro diésel de origen Mercedes, que también con cinco cilindros, tenía 2.696 centímetros cúbicos, pero rendía 165 CV y 34,6 mkg, alrededor de 330 o 340 Nm de par. Opción que, como cabe esperar, era mejor opción aunque tampoco le hacía mucho más rápido, aunque sí le movía con mucha mayor soltura.

Existía otra opción, pero gasolina en lugar de diésel. Era un seis cilindros de 3.199 centímetros cúbicos con 220 CV a 5.750 revoluciones y 30,1 mkg de par a 4.000 revoluciones. Con este motor tampoco se convertía en un coche rápido, pero era mucho más refinado que los diésel.

Cuando el Rexton se lanzó al mercado, era un auténtico todoterreno con chasis de largueros y travesaños, con ejes rígidos tanto delante como detrás, al tiempo que se completaba con unas suspensiones de tarado bastante blando, las cuales, permitían amplios movimientos de la carrocería. Sin embargo, según pruebas de la época, aunque blandas, las suspensiones eran secas cuando de absorber irregulares de la carretera.

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Javi Martín

Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. Mi padre trabajó como delineante en una empresa metalúrgica con mucha producción de piezas de automóviles, pero nunca hubo una pasión como la que puedo tener yo. También he escrito un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600 titulado "El 600. Un sueño sobre cuatro ruedas".

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