Coche del día: Rover 216 Vitesse EFi

Coche del día: Rover 216 Vitesse EFi

Una pequeña gran berlina


Tiempo de lectura: 3 min.

El Rover 200 de primera generación (SD3) fue lanzado en 1984 como el segundo modelo fruto de la alianza entre British Leiland y Honda para sustituir precisamente al primer coche que había nacido de ese acuerdo, el Triumph Acclaim.

Basada en el Honda Ballade, la Serie 200 venía a completar una gama que no acababa de despegar en cuanto a ventas, compuesta por los Metro, Maestro y Montego, así como el SD1 en una categoría superior. Con 4,16 metros de longitud, este sedán de cuatro puertas se quedaba a caballo entre los 4 metros del Maestro y los 4,4 del Montego. Unas dimensiones especialmente recortadas para tratarse de una berlina de tres volúmenes, siendo más pequeño que rivales de entonces como el Lancia Prisma (4,18 metros) o un BMW Serie 3 (4,32).

Para el mercado británico hubo una versión 213 que montaba un motor Honda 1.3, pero a España solo llegaron los 216 con bloques de origen Rover. Por un lado estaba el 216 SE, que equipaba un 1.6 con carburador y entregaba 83 caballos, mientras que el 216 Vitesse EFi contaba con otro 1.6, pero de inyección electrónica y 103 CV.

Rover 216 Vitesse EFi

El Vitesse (que significa velocidad en francés) ofrecía un carácter más deportivo que Rover quería enfatizar en la publicidad de la época destacando sus prestaciones, pues declaraban 180 km/h de de velocidad máxima o un 0-60 millas/hora (0-96 km/h) en 9,2 segundos. Asimismo, en la presentación del modelo, se hacía hincapié en atributos que remarcaran ese carácter sport como que el motor era de inyección, el cambio tenía unos desarrollos cortos, equipaba discos delanteros ventilados o neumáticos de bajo perfil.

Las llantas de aleación eran uno de los elementos que distinguía al Rover 216 Vitesse EFi con respecto al básico 216 SE. También se incluyó un pequeño alerón en la tapa del maletero y los espejos estaban pintados en el color de la carrocería. En cuanto al interior, los asientos se cambiaron por otros más deportivos y envolventes, si bien el resto del equipamiento era muy similar, contando ambos con cuatro elevalunas eléctricos, volante regulable o inserciones de madera que le otorgaban una imagen lujosa tan característica de la marca británica.

El salpicadero tenía un diseño moderno y algo atípico con respecto a modelos europeos, pues su disposición era muy horizontal y no tenía continuidad hacia la zona de la palanca de cambios. La postura de conducción resultaba algo baja, y no era difícil rozar con las piernas en el aro del volante. Además, los mandos de los elevalunas iban situados de forma vertical en la puerta, por lo que se podían accionar con la rodilla si conducíamos por una zona de curvas.

Rover 216 Vitesse EFi

En este terreno no se desenvolvía mal del todo, pero aparecían las carencias derivadas de la utilización de una suspensión trasera de tipo Panhard, más sensible al estado del asfalto. La dirección no ayudaba en este tipo de carreteras por ser demasiado dura, un rasgo que se acentuaba en maniobras como el aparcamiento. La dirección asistida no se ofrecía ni como opción.

Cierto es que en aquellos años no era un elemento muy extendido, y de alguna forma podía perdonársele porque la tarifa del Rover 216 Vitesse EFi era más baja que la de la competencia. Hablando en términos económicos de entonces, un Volkswagen Jetta GT costaba 4.500 euros más.

Además, el Rover conjugaba como ninguno la imagen de lujo y deportividad a un precio asequible, y supuso el inicio de una nueva era en la que se retomaba el estilo inglés a pesar de emplear tecnología Honda, por lo que el recibimiento en algunos mercados fue más que satisfactorio, si bien los más puristas seguían pensando que el único Rover verdadero en aquella época era el SD1.

COMPARTE
Sobre mí

Ángel Martínez

Soy uno de esos bichos raros a los que les apasiona hablar de coches y se pasaría horas comentando modelos o repasando la historia de la automoción. Pienso que la mayoría de ellos tienen su encanto, desde el deportivo con el que soñamos hasta el utilitario que te encuentras en cualquier esquina.

1
COMENTARIOS

avatar
2000
 
smilegrinwinkmrgreenneutraltwistedarrowshockunamusedcooleviloopsrazzrollcryeeklolmadsadexclamationquestionideahmmbegwhewchucklesillyenvyshutmouth
Foto
 
 
 
  Suscribir  
el más nuevo el más antiguo
Notificar de
Joel Sousa
Invitado
Joel Sousa

Debido a los impuestos sobre la cilindrada del motor, también hubo 213SE en Portugal.


NUESTRO EQUIPO

Pablo Mayo

Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches desde que era un chaval. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Ahora embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

Javier Costas

Me gustan los coches desde que tengo uso de razón (o antes). Tras haber conducido más de 400 coches aquí sigo, divulgando y aprendiendo a partes iguales sobre las cuatro ruedas. Vosotros habéis hecho que se convierta en mi pasión.

Luis Blázquez

Aficionado al mundo del motor desde que fui concebido. Aprendí a leer con revistas de coches y, desde entonces, soy un completo enamorado de la gasolina. Como no se nace sabiendo todo, cada día es importante aprender algo nuevo y así ampliar los conocimientos. Este mundillo tiene mucho que ofrecer, al igual que un servidor a vosotros los lectores.

J.J. López

Portador del contagioso virus de los coches desde los once años. Ingeniero en informática, programador de robots y visión artificial que lo piensa todo en coches. Amante del arte, técnica y tecnología en movimiento, esto es, apasionado incondicional del automóvil.

Ginés de los Reyes

Desde que tengo conciencia me llamó la atención cualquier cosa con ruedas. Aprendí a montar en bicicleta al mismo tiempo que a andar, y creo que la genética tiene algo que ver: mi padre adoraba los coches, les ponía nombres, mi abuelo conducía y participaba en el diseño de camiones, y le privaban los coches...

Ignasi Puig

Es curioso que me entusiasme cualquier actividad relacionada con los coches ¿El escribir? Para trasmitir. Trasmitir conocimiento, pasión y sensaciones; hacerte llegar aquello por lo que me vuelvo loco. Súmale que aprendes y ya es una terrible adicción.

Ángel Martínez

Soy uno de esos bichos raros a los que les apasiona hablar de coches y se pasaría horas comentando modelos o repasando la historia de la automoción. Pienso que la mayoría de ellos tienen su encanto, desde el deportivo con el que soñamos hasta el utilitario que te encuentras en cualquier esquina.

Adrián Iniesta

Ingeniero electrónico industrial de profesión y amante de los coches por vocación. Dicen que aprendí a leer con las matrículas de los coches y que con 2 años me conocía todas las marcas y modelos. Cualquier cosa que me discutas sobre coches, te la intentaré rebatir ;)

Javi Martín

Con 20 años no ponía ni una sola tilde y llegaba a cometer faltas como escribir 'hiba', algo digno de que me cortaran los dedos. Pero hoy me gano un sueldo como redactor, ¡las vueltas que da la vida! Si me vieran mis profesores la charla sería de órdago y si hace unos años me dicen que terminaría así, las carcajadas se habrían escuchado hasta en Australia.

J. Rubio

Soy un enamorado del motor en general y de los vehículos clásicos y motocicletas en particular. Dedicado al mundo de la automoción desde hace unos años, disfruto probando toda clase de vehículos y escribiendo mis impresiones y experiencias sobre ellos.

Luis Martínez

Cuando era un niño, no podía pasar una semana sin el nuevo número de mi revista de coches favorita. De adolescente, descubrí que me apasionaba escribir, divulgar y comunicar ideas. Ahora me encuentro dando mis primeros pasos en la profesión que me apasiona de la mano de la afición que ocupó buena parte de mi infancia, toda una suerte que demuestra las vueltas que puede dar la vida.

Javier J. Navarro

Javier es más conocido por hablar de finanzas y economía, pero ha estado obsesionado con los coches desde que sabía pronunciar los nombres de los modelos.

Elena Lebrón

Soy Elena Lebrón, una joven periodista que desde los 16 años bucea entre grasa y aceite. A los 20, tuve un grave accidente de moto y entendí que faltaban mujeres que hablaran de velocidad y seguridad, y sobre todo mujeres que aportaran información útil y diferente sobre el motor. El motor siempre ha sido una cosa de hombres y las mujeres también tenemos mucho que decir así que toca gritar bien alto : ¡Gas amigas!