Coche del día: Chevrolet Trans Sport

Coche del día: Chevrolet Trans Sport

Potencia y espacio para siete


Tiempo de lectura: 4 min.

Hoy estoy de aniversario porque hace justo un año escribí mi primer Coche del Día en espíritu RACER (¡cómo pasa el tiempo!) Fue sobre el Pontiac Trans Sport, un monovolumen que tuvieron mis padres y marcó parte de mi adolescencia. Por eso he decidido que el coche del que hablaré hoy sea su sucesor: el Chevrolet Trans Sport. Mismo apellido, pero distinto nombre.

Lanzado en 1997 en Estados Unidos, se trataba de la segunda generación del Trans Sport, que igualmente adoptó varios nombres bajo Pontiac, Oldsmobile o Buick. A España llegó en 1998 aún cuando la vieja Chevrolet no se había transformado en Daewoos rebautizados, así que compartía espacio en los concesionarios con el Trail Blazer y algo más tarde con los Camaro y Alero.

Utilizaba la evolución de la plataforma U-Body empleada en algunos modelos del Grupo, ya fuese en versiones cortas como en el Pontiac Aztek u Opel Sintra, o la alargada. En este Trans Sport la distancia entre ejes alcanzaba 3,04 metros para una longitud total de 5,11 metros. Medía 1,84 de ancho y tenía una altura de 1,8 metros, por lo que su principal rival en nuestro país era el Chrysler Grand Voyager que por entonces se vendía en su tercera generación.

Chevrolet Trans Sport 2

El modelo Trans Sport de Pontiac en cambio, tenía una configuración para 8 personas, en disposición 2-3-3

Comparado con el anterior Pontiac, el Chevrolet era 16 centímetros más largo, pero resultaba mucho más espacioso porque no se primaba el diseño, como sí ocurrió con aquel monovolumen que algunos asociaban con una nave espacial por su afilado frontal. El Trans Sport contaba con siete plazas y un maletero en esta configuración que albergaba 685 litros de capacidad. Su configuración de asientos era más convencional que la de su compatriota, con una disposición 2-3-2 y asientos individuales y regulables.

Como no podía ser de otra manera, su habitabilidad era destacable, sobre todo en sus cotas de anchura interiores que superaban con holgura el metro y medio en la primera y segunda fila. En cuanto al acceso, se recurría a puertas deslizantes, siendo la derecha de apertura automática.

No solo era un monovolumen muy grande, sino que aportaba un toque de lujo y exclusividad en el segmento. En esto tenía mucho que ver su configuración mecánica, pues se vendía en exclusiva con un motor V6 de 3.350 cc. Ofrecía 186 caballos de potencia y estaba asociado a un cambio automático de cuatro velocidades con la palanca detrás del volante como muchos otros coches de origen americano.

Chevrolet Trans Sport 4

Declaraba una velocidad máxima de 177 km/h y un 0 a 100 en 11,2 segundos. Sin embargo, las cifras que más podrían preocupar serían las del consumo, pues con ese nivel de potencia y un peso en vacío de 1.850 kilos el gasto no podía ser bajo. Chevrolet homologaba 17,1 litros en ciclo urbano y 9,6 en extraurbano, así que la media en uso real oscilaba entre 13 y 14 litros cada 100 kilómetros.

Al menos no resultaba un monovolumen costoso de adquirir teniendo en consideración su potencial y nivel de equipamiento. Con precios de la época en la mano, el Chevrolet Trans Sport se quedaba justo en la barrera de los 30.000 euros, muy por debajo de lo que pedía Chrysler por el Grand Voyager, menos potente. Asimismo, el Renault Grand Espace V6 con 194 CV era también más caro, si bien le superaba en prestaciones.

En cuanto al equipamiento, no había lugar a opciones salvo la pintura metalizada, y montaba de serie elementos de cierto lujo como los asientos delanteros eléctricos, control de crucero o mandos de la radio en el volante. Como curiosidad, el freno de estacionamiento era «de pie» como en los Mercedes.

Menos exótico que aquel Pontiac, el Chevrolet Trans Sport resultaba ideal para familias numerosas que buscasen un vehículo con el que viajar cómodamente, una buena relación precio equipamiento y unas prestaciones más que satisfactorias para el uso familiar. En el debe, su tamaño no era apto para todas las plazas de parking y el mencionado consumo no cuadraba en una etapa en la que casi todos nos habíamos rendido al diésel.

COMPARTE
Sobre mí

Ángel Martínez

Soy uno de esos bichos raros a los que les apasiona hablar de coches y se pasaría horas comentando modelos o repasando la historia de la automoción. Pienso que la mayoría de ellos tienen su encanto, desde el deportivo con el que soñamos hasta el utilitario que te encuentras en cualquier esquina.

2
COMENTARIOS

avatar
2000
 
smilegrinwinkmrgreenneutraltwistedarrowshockunamusedcooleviloopsrazzrollcryeeklolmadsadexclamationquestionideahmmbegwhewchucklesillyenvyshutmouth
Foto
 
 
 
  Suscribir  
el más nuevo el más antiguo
Notificar de
Txesz
Mecánico
Txesz

Felicidades por el aniversario.

Respecto a la seginda genraración, hay que reconocer que perdía buena parte de su encanto con una estética más convencional.

Ángel
Invitado
Ángel

¡Gracias Txesz! A por otro año más…

Es cierto que el primer Trans Sport tenía mucha personalidad, y ahí radicaba parte de su encanto. Además, en el momento en el que llegó el segundo, el Voyager (y Grand Voyager) ya se había abierto un importante hueco en el mercado de los monovolúmenes grandes.


NUESTRO EQUIPO

Pablo Mayo

Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches desde que era un chaval. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Ahora embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

Javier Costas

Me gustan los coches desde que tengo uso de razón (o antes). Tras haber conducido más de 400 coches aquí sigo, divulgando y aprendiendo a partes iguales sobre las cuatro ruedas. Vosotros habéis hecho que se convierta en mi pasión.

Luis Blázquez

Aficionado al mundo del motor desde que fui concebido. Aprendí a leer con revistas de coches y, desde entonces, soy un completo enamorado de la gasolina. Como no se nace sabiendo todo, cada día es importante aprender algo nuevo y así ampliar los conocimientos. Este mundillo tiene mucho que ofrecer, al igual que un servidor a vosotros los lectores.

J.J. López

Portador del contagioso virus de los coches desde los once años. Ingeniero en informática, programador de robots y visión artificial que lo piensa todo en coches. Amante del arte, técnica y tecnología en movimiento, esto es, apasionado incondicional del automóvil.

Ginés de los Reyes

Desde que tengo conciencia me llamó la atención cualquier cosa con ruedas. Aprendí a montar en bicicleta al mismo tiempo que a andar, y creo que la genética tiene algo que ver: mi padre adoraba los coches, les ponía nombres, mi abuelo conducía y participaba en el diseño de camiones, y le privaban los coches...

Ignasi Puig

Es curioso que me entusiasme cualquier actividad relacionada con los coches ¿El escribir? Para trasmitir. Trasmitir conocimiento, pasión y sensaciones; hacerte llegar aquello por lo que me vuelvo loco. Súmale que aprendes y ya es una terrible adicción.

Ángel Martínez

Soy uno de esos bichos raros a los que les apasiona hablar de coches y se pasaría horas comentando modelos o repasando la historia de la automoción. Pienso que la mayoría de ellos tienen su encanto, desde el deportivo con el que soñamos hasta el utilitario que te encuentras en cualquier esquina.

Adrián Iniesta

Ingeniero electrónico industrial de profesión y amante de los coches por vocación. Dicen que aprendí a leer con las matrículas de los coches y que con 2 años me conocía todas las marcas y modelos. Cualquier cosa que me discutas sobre coches, te la intentaré rebatir ;)

Javi Martín

Con 20 años no ponía ni una sola tilde y llegaba a cometer faltas como escribir 'hiba', algo digno de que me cortaran los dedos. Pero hoy me gano un sueldo como redactor, ¡las vueltas que da la vida! Si me vieran mis profesores la charla sería de órdago y si hace unos años me dicen que terminaría así, las carcajadas se habrían escuchado hasta en Australia.

J. Rubio

Soy un enamorado del motor en general y de los vehículos clásicos y motocicletas en particular. Dedicado al mundo de la automoción desde hace unos años, disfruto probando toda clase de vehículos y escribiendo mis impresiones y experiencias sobre ellos.

Luis Martínez

Cuando era un niño, no podía pasar una semana sin el nuevo número de mi revista de coches favorita. De adolescente, descubrí que me apasionaba escribir, divulgar y comunicar ideas. Ahora me encuentro dando mis primeros pasos en la profesión que me apasiona de la mano de la afición que ocupó buena parte de mi infancia, toda una suerte que demuestra las vueltas que puede dar la vida.

Javier J. Navarro

Javier es más conocido por hablar de finanzas y economía, pero ha estado obsesionado con los coches desde que sabía pronunciar los nombres de los modelos.

Elena Lebrón

Soy Elena Lebrón, una joven periodista que desde los 16 años bucea entre grasa y aceite. A los 20, tuve un grave accidente de moto y entendí que faltaban mujeres que hablaran de velocidad y seguridad, y sobre todo mujeres que aportaran información útil y diferente sobre el motor. El motor siempre ha sido una cosa de hombres y las mujeres también tenemos mucho que decir así que toca gritar bien alto : ¡Gas amigas!