Coche del día: Opel Corsa OPC (D)

Coche del día: Opel Corsa OPC (D)

Era uno de los más potentes de la categoría y estéticamente, uno de los más llamativos


Tiempo de lectura: 4 min.

En el año 2002, Opel presentó un concept car en el salón del automóvil de Essen, que prefiguraba un modelo que, hasta el momento, no había tenido la marca. Era el Opel Corsa OPC, que sobre la tercera generación del utilitario alemán, ponía de manifiesto la intención de la firma alemana de dar un paso más allá de los míticos GSi con algo muy especial. Un coche que, animado por un motor de 1,6 litros, anunciaba 175 CV gracias a la adopción de un turbo, entre otras cosas. Y adornado, por supuesto, con una imagen muy radical, así como con una puesta a punto a la altura de las circunstancias.

Finalmente, fueron pasando los años y el Corsa OPC no llegaba, haciendo pensar que era un simple “coche de salón”, un vehículo creado para llamar la atención y poco más. Sin embargo, en el año 2008, Opel, por fin, decidió poner en circulación una versión “Opel Performance Center” de su utilitario, aunque para la ocasión, las cosas fueron más serias, pues aunque había detalles similares a las de aquel concept car presentado seis años antes, todo era un poco más radical.

Se escogió la cuarta generación del Corsa y se dio a conocer durante el salón de Ginebra, sorprendiendo a todo el mundo con un coche bastante más radical de lo esperado y también, bastante más potente. Con un motor similar al montado en el prototipo de 2002, un bloque de cuatro cilindros y 1,6 litros, se anunciaban 192 CV y 230 Nm. Era el mismo motor del Opel Meriva OPC, pero ligeramente potenciado (en el Meriva rendía 180 CV), pudiendo anunciar una aceleración de 0 a 100 km/h en 7,2 segundos y una velocidad punta de 225 km/h. Contaba con una función overboost, que permitía aumentar el par hasta los 260 Nm durante unos instantes y además, presumía de datos mucho más destacables que la aceleración hasta los 100 km/h, como las recuperaciones. Podía pasar de 80 a 120 km/h en solo 6,7 segundos en quinta, un dato que no está nada mal y el consumo, según mediciones de la época, era de 7,9 litros cada 100 kilómetros.

Hubo que esperar seis años para que Opel lanzara un Corsa OPC, aunque la espera mereció la pena

opel corsa opc (3)

No era, como sí ocurría con los GSi, un coche discreto, más bien lo contrario, aunque como firma alemana, todo era comedido y sin horteradas. El frontal era mucho más agresivo, con entradas de aire más grandes (y funcionales), al igual que los pasos de rueda, ligeramente ensanchados para dar cabida a unas ruedas más grandes (215/45 R17) que, en opción, podían ser de 18 pulgadas. Los frenos, por supuesto, eran más grandes y potentes, con discos delanteros de 308 milímetros. El chasis estaba rebajado en 15 milímetros, mientras que la estabilizadora delantera era de mayor diámetro y tanto los muelles como los amortiguadores tenían un ajuste mucho más firme, al tiempo que el eje trasero añadía un ángulo de eje con nuevo ajuste para hacerlo más reactivo (aumentaba la rigidez un 25%).

El resultado era un coche muy rápido, ya que su relación peso-potencia era de 6,2 kilos por caballo, un dato muy bueno. Sin embargo, el motor era tan bestia, que tenía problemas con la motricidad y era fácil hacer que las ruedas delanteras patinaran si se pisaba el pedal del acelerado a fondo y sin miramientos. También era más exigentes que algunos de sus rivales, porque su eje trasero, como se ha comentado antes, era más reactivo. No obstante, una queja recurrente era la posición del espectacular asiento Recaro, el cual, según pruebas de la época, estaba muy arriba.

Comparado con algunos rivales, en cuanto a precio, no era barato, y además, era ligeramente más caro que algunos. Se vendía por 22.950 euros, una tarifa que en 2008, en el segmento de los utilitarios, era muy elevada.

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Sobre mí

Javi Martín

Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. Mi padre trabajó como delineante en una empresa metalúrgica con mucha producción de piezas de automóviles, pero nunca hubo una pasión como la que puedo tener yo. También he escrito un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600 titulado "El 600. Un sueño sobre cuatro ruedas".

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Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches desde que era un chaval. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Ahora embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

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