Coche del día: MG Metro

Coche del día: MG Metro

Nació para sustituir al Mini pero no consiguió sobrevivir a su predecesor a pesar de ser un buen vehículo urbano


Tiempo de lectura: 5 min.

Aunque pueda parecer extraño, el Dyane 6 y el MG Metro cuentan con una historia similar. Y es que, aún habiendo nacido para sustituir a sus exitosos predecesores, acabaron sus días antes que ellos. De esta forma, mientras el Citroën 2CV estuvo en producción desde 1948 hasta 1990 el Dyane 6 sólo lo estuvo desde 1967 hasta 1983. Cayendo de fábrica siete años antes que el modelo al que, si al menos no venía a sustituir de forma inmediata, sí venía a mejorar y actualizar en un mercado donde ya estaba presente el Renault 4.

De la misma manera, a pesar de que el MG Metro se planteó para sustituir al Mini, su vida comercial fue más corta que la de su icónico predecesor. Mientras el Mini estuvo en cadena de montaje desde 1959 hasta el año 2000, el MG Metro sólo llegó a estarlo dieciocho años entre 1980 y 1998. Un hecho que invita a plantearse algo muy interesante en lo que a la mercadotecnia automovilística se refiere: ¿se puede sustituir a un icono referencial en su segmento? Obviamente no sólo se puede sino que también se debe, ya que la evolución tecnológica en materias de seguridad y emisiones obliga a dar saltos hacia adelante.

No obstante, también es cierto que cuando una denominación comercial unida a una identidad muy marcada ha sido sustituida por algo completamente nuevo nunca se ha llegado a un éxito tan rotundo como el anterior. De esta forma, aunque el nuevo Mini no tenga absolutamente nada que ver con el original, la mera conexión en nombre y líneas generales asienta su éxito comercial. Exactamente la misma receta que empleó Volkswagen con el Beetle y que en estos momentos está empleando Renault con la próxima salida al mercado de un R5 eléctrico. La constatación de que unir lo viejo y lo nuevo vende, aunque British Leyland no tuviera aprendida la lección cuando presentó su MG Metro ambicionando dar remplazo al Mini.

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Nacido para sustituir al Mini, no consiguió sobrevivir a su predecesor al no lograr una clara identidad de modelo. Algo a lo que contribuyeron los constantes cambios de nombre y marca dentro del grupo British Leyland

MG Metro, el problema de algo completamente nuevo

En el automovilismo hacer algo completamente nuevo es jugársela. Por un lado puede ser un modelo adelantado a su tiempo sólo comprendido tiempo después – caso del Autobianchi Primula -, y por otro puede ser algo desconectado del pasado, sin raíces, y por tanto difícil de publicitar. A la luz del tiempo quizás British Leyland hubiera preferido sacar una evolución del Mini bajo su mismo nombre, aunque la realidad es que presentó al MG Metro desconectado de este modelo. No obstante, ya va siendo hora de señalar las virtudes por encima de los defectos.

En este sentido, el MG Metro fue una muy buena alternativa dentro del segmento de los supermini. Coches por debajo de los compactos del segmento C, pero con equipaciones, habitabilidad y motores que les daban versatilidad en el uso combinado de ciudad y carretera. De esta forma, fue una buena alternativa al los FIAT Uno, Peugeot 205 y Vauxhall Nova – denominación en Inglaterra del Opel Corsa – . Agraciado con uno de los mejores y más amplios habitáculos de su segmento, el MG Metro resultaba polivalente en el día a día teniendo además un innegable toque “british” en las versiones con tapizados en color crema.

Respecto a las motorizaciones, el MG Metro llegó a contar con hasta trece versiones diferentes. Todas ellas a partir del mismo bloque motor de cuatro cilindros en línea, aunque con potencias variables desde los 34 CV del 848 cm3 hasta los 93 CV del 1.275 cm3 con turbocompresor. Sin duda la versión con más garra en la gama de este supermini, pudiendo estar en la misma liga que la del resto de los pequeños GTI basados en modelos como el 205 GTI o el GT.

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Además de tener un interior amplio y realmente habitable, el MG Metro contó con una versión Turbo con casi 100 CV para competir con los pequeños GTI del momento

No obstante, si lo que estamos buscando es el desarrollo deportivo del MG Metro hay un modelo que dicta cátedra. Se trata del 6R4. El vehículo homologado para el Grupo B con el cual el Reino Unido intentó dar la réplica a las espectaculares máquinas italianas, francesas y alemanas de la que durante su breve existencia fue la categoría más extrema en el Campeonato Mundial de Rallyes. Eso sí, con su tracción total, motor central y bloque de seis cilindros no tenía nada que ver con los MG Metro de serie. Todo lo contrario a lo que ocurrió con los Mini de calle y el no demasiado preparado Cooper ganador del Rallye de Montecarlo 1964. No obstante, ya está bien en señalar faltas del MG. Al fin y al cabo vendió más de dos millones de unidades. Y en la industria automovilística, como en cualquier mercado, son las ventas las que tienen la última palabra.

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Sobre mí

Miguel Sánchez

Todo vehículo tiene al menos dos vidas. Así, normalmente pensamos en aquella donde disfrutamos de sus cualidades. Aquella en la que nos hace felices o nos sirve fielmente para un simple propósito práctico. Sin embargo, antes ha habido toda una fase de diseño en la que la ingeniería y la planificación financiera se han conjugado para hacerlo posible. Como redactor, es ésta la fase que analizo. Porque sólo podemos disfrutar completamente de algo comprendiendo de dónde proviene.

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cacho_perro
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cacho_perro

Pues siento disentir, pero este pequeñín fue un mal coche en general, muy criticado en su día tanto por su comportamiento inseguro y errático (debido a sus “peculiares” suspensiones) como por su chasis endeble con poca rigidez (sus crashtest son terroríficos y presentado como mal ejemplo….) y acabados bastante reguleros… debido a ello tuvo muy poca aceptación fuera de UK (tampoco tienen buen recuerdo de él) y el intento de modernizarlo a través de Tata otro fracaso aún peor (en el programa “Top Gear” aún se ríen de él porque era tan malo que no quisieron dárselo a probar y… Leer más »


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Miguel Sánchez

Todo vehículo tiene al menos dos vidas. Así, normalmente pensamos en aquella donde disfrutamos de sus cualidades. Aquella en la que nos hace felices o nos sirve fielmente para un simple propósito práctico. Sin embargo, antes ha habido toda una fase de diseño en la que la ingeniería y la planificación financiera se han conjugado para hacerlo posible. Como redactor, es ésta la fase que analizo. Porque sólo podemos disfrutar completamente de algo comprendiendo de dónde proviene.

Jaime Peralta

Me llamo Jaime Peralta Sánchez y soy estudiante de Comunicación audiovisual en la Universidad Rey Juan Carlos.