Coche del día: Mercedes-Benz SSK (W06)

Coche del día: Mercedes-Benz SSK (W06)

El último roadster de carreras de Mercedes-Benz diseñado por Ferdinand Porsche


Tiempo de lectura: 7 min.

El Mercedes-Benz SSK era un roadster de dos puertas y dos plazas construido por Daimler desde 1928 hasta 1932. Su nombre era una abreviatura de Super Sport Kurz, superdeportivo corto en la lengua de Goethe. De hecho, se partió del Mercedes-Benz S -que no Clase S-, al cual se le acortó la batalla. Su diseñador fue Ferdinand Porsche -ingeniero jefe en esa época- y se fabricó en la factoría situada en la ciudad alemana de Bremen.

Para situarnos en la historia, recordemos que en 1926, ocho años después de finalizar la Primera Guerra Mundial -de la que Alemania tuvo que pagar fuertes indemnizaciones a los Aliados-, la industria automovilística alemana estaba totalmente devastada, por lo que dos gigantes de la automoción del país, Daimler y Benz, decidieron unirse para dar lugar al nacimiento de uno de los colosos actuales del panorama automovilístico: Daimler-Benz AG, la actual matriz de Mercedes-Benz.

Para ponernos en contexto, en 1924 había 86 empresas que fabricaban automóviles en Alemania, en 1927 quedaban en pie 19. La racionalidad era imperante, así como la necesidad de adoptar la producción en masa de Henry Ford en tierras europeas. Tras la unión de Daimler y Benz, se despidieron unos 10.000 trabajadores entre 1927 y 1932. También hubo que hacer frente a un fuerte endeudamiento, 28 millones de marcos de la época.

Mercedes Benz SSK 2

Mercedes-Benz SSK

Pero retrocedamos un poco. A principios de la década de los 20 Daimler adquirió cierto prestigio con sus vehículos Mercedes-Benz a la competición, hasta que la derrota de su equipo en las 500 millas de Indianápolis de 1923 hizo renunciar de su cargo al director técnico de Mercedes, Paul Daimler. Su sustituto fue Ferdinand Porsche, mejorando de forma notoria los vehículos deportivos de la marca, consiguiendo ganar en 1924 la legendaria carrera italiana Targa Florio. En 1926 se alzó con el trofeo del I Gran Premio de Alemania, que se corrió en el circuito berlinés de Avus.

El Mercedes-Benk SSK fue el último coche diseñado por Porsche ante de fundar su propia empresa. El SSK era una evolución del modelo S (Sport) de 1927, que a su vez se basaba en la variante K (Kurzer Radstand, batalla corta en alemán) del Mercedes-Benz Typ 630. Como el objetivo era diseñarlo para que fuese ligero, rápido y ágil para carreras cortas y de montaña, se acortó el chasis del modelo S casi medio metro (480 mm).

Su motor de seis cilindros en línea y 7,1 litros llevaba verdaderos pucheros por cilindros -casi 1,2 litros de cilindrada unitaria- e iba sobrealimentado por compresor Roots

Su batalla -2.950 mm- era inusual respecto a su longitud -4.240 mm-. En la práctica, las ruedas estaban situadas en las esquinas del vehículo. No era excesivamente ancho -1.700 mm-, algo menos que su altura -1.730 mm-. Para ser un coche compacto y sin capota no era precisamente liviano, pues pesaba 1.700 kg.

Mercedes Benz SSK 4

Mercedes-Benz SSK

La carrocería descansaba sobre este chasis recortado realizado en largueros de acero prensado con perfil en forma de U, sobre el que se incorporaban dos ejes rígidos. Cuatro gigantescos tambores servoasistidos se bastaban para detener sus 1,7 toneladas de peso.

En cuanto a su propulsor, llevaba un bloque de seis cilindros en línea de 7,1 litros de cilindrada (7.069 cm3), con un árbol de levas en cabeza. Dependiendo de los ajustes que llevase, su potencia se movía en la horquilla de los 200 y 300 CV, al igual que el par motor, que podía llegar a alcanzar los 680 Nm. Por ejemplo, la versión matriculable del SSK 27/170/225 tenía 170 CV sin compresor, 225 CV con compresor, y una punta de 192 km/h.

Este motor estaba sobrealimentado mediante un compresor volumétrico Roots, que entraba en servicio mediante el accionamiento de una palanca justo en el momento de llevar pisado el pedal del acelerador a fondo. Este compresor se desconectaba cuando se levantaba el pie del acelerador.

Mercedes Benz SSK 3

Mercedes-Benz SSK

Esta sobrealimentación convertía al Mercedes-Benz SSK al coche más rápido de su época, pues llegaba a alcanzar los 192 km/h e incluso más -hasta los 210 km/h con carrocería aerodinámica-, y tardaba menos de 10 segundos en alcanzar los 100 km/h desde parado.  La caja de cambios era manual, de cuatro marchas, que transmitía la potencia al eje trasero.

Su respetable masa de 1.700 kg contenida en 4.240 mm no eran impedimento para ser impulsado por su extraordinario motor más allá de los 200 km/h, convirtiéndolo en un verdadero campeón en distintas competiciones, logrando una excelente publicidad para el fabricante

En cuanto a su participación en competiciones, su palmarés resultaba interesante, pues logró victorias ya en 1928. El piloto oficial de entonces, Rudolf Caracciola, ganó en las carreras de Gabelbach, Schauinsland y Mont Ventoux con el SSK. Los campeonatos de carrera de ascenso de montaña de 1930 y 1931 también los ganó el dúo Caracciola-SSK. También hubo victorias en el Tourist Trophy de Gran Bretaña en 1939, el Gran Premio de Irlanda en 1930, el Gran Premio de Alemania y La Mille Miglia italiana en 1931 (SSKL). Caracciola fue el primer piloto no italiano en ganar esta última.

Fuera del continente europeo se pueden reseñar las 500 Millas de Argentina en 1929 y el Gran Premio de Córdoba (también en Argentina) en el mismo año, repitiendo este premio en 1930. En 1931 se llevó a las vitrinas el Gran Premio de Argentina. Los “elefantes blancos”, como se conocía a los bólidos de Mercedes-Benz, ganaron de todo en la década de los 20 y 30.

Del SSKL, la variante aligerada del SSK, todo lo que queda es papel y fotos. En 1931, Hans Nibel y Max Wagner partieron del SSK y perforaron el chasis para aligerar el coche por debajo de 1.500 kg. La producción total de esta variante se estima en unas siete unidades y ninguna ha sobrevivido. Si apareciese alguna unidad alcanzaría un precio desorbitado, algunos expertos equipararían el hallazgo a localizar el Santo Grial.

Se llegaron a construir entre 33 y 38 unidades del Mercedes-Benz SSK (incluyendo SSKL), de las cuales más o menos la mitad se vendieron como coches de carreras (Rennwagen). Solamente quedan cuatro o cinco unidades completas en estado original del SSK, pues el resto sufrieron los estragos de las competiciones (léase accidentes). Las piezas que no resultaron dañadas en estos accidentes se aprovecharon como piezas de repuesto para los supervivientes.

En 2019, Mercedes-Benz construyó una réplica del SSKL como el que condujo Manfred von Brauchitsch en la carrera de Avus en 1932, bastante filedigno al original

Cierta revista dedicada a los coches antiguos ensalzaba al SSK con estas palabras: “El SSK es la encarnación absoluta del coche deportivo alemán de las décadas de 1920-1930: tradicionalmente pintado de blanco, con unas dimensiones majestuosas y una sonoridad impresionante. Quien ha visto y oído rodar un SSK, lo recordará hasta su muerte”.

Mercedes Benz SSKL replica 2019

Réplica autorizada del Mercedes-Benz SSKL con carrocería aerodinámica (2019)

En total, de toda la saga S de Mercedes-Benz (S, SS, SSK y SSKL) hubo 290 unidades o menos. Eran demasiado caros, tengamos en cuenta que un Opel básico costaba unos 2.100 marcos, que el típico sedán estaba por los 5.000, y que un chasis de SSK se iba a los 31.000 marcos. Seguramente Daimler-Benz no ganó dinero con esos coches, pero cumplieron su función: lograr prestigio.

Como suele suceder con los coches especiales por su exotismo o su avanzada tecnología del momento, y considerando que existen poquísimas unidades en buen estado, las cuatro o cinco unidades restandes de SSK que quedan se cotizan a precios astronómicos. Tal es su valor, que la división de históricos de Mercedes-Benz fabrica piezas de recambio para ellos.

A modo de ejemplo, se subastó un ejemplar de 1929 por la casa de subastas Bonhams en septiembre de 2004 por un valor de casi 5 millones de euros. Otra unidad, propiedad de Ralph Lauren, ganó el premio de su categoría en el Pebble Beach Concours d´Elegance de 1993 y el Concorso d´Eleganza Villa d´Este de 2007.

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Desde que tengo conciencia me llamó la atención cualquier cosa con ruedas. Aprendí a montar en bicicleta al mismo tiempo que a andar, y creo que la genética tiene algo que ver: mi padre adoraba los coches, les ponía nombres, mi abuelo conducía y participaba en el diseño de camiones, y le privaban los coches...

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