Coche del día: Mazda Taiki

Coche del día: Mazda Taiki

De imagen espectacular, Mazda decía que adelantaba las formas de un hipotético deportivo de la marca


Tiempo de lectura: 4 min.

Con los prototipos, los concept car, los fabricantes buscan superar los límites tanto de lo estético como de lo técnico, el objetivo es adelantar el futuro y, por supuesto, tantear la opinión del público ante nuevos diseños e ideas. Por lo general, los prototipos, además, suelen servir para presentar nuevos lenguajes de diseño, nuevos modelos y nuevas tecnologías. Raro es el fabricante que no emplea concept cars de vez en cuando (aunque haberlos haylos, como Ferrari). Pero incluso con esto, con el objetivo de adelantar un posible futuro, los prototipos más futuristas parecen convencionales al lado de un coche que se presentó en el Salón de Tokio de 2007, un coche que, según se decía, adelantaba un nuevo deportivo de la marca: el Mazda Taiki.

El Taiki fue el cuarto de una serie de coches concepto realizados por Mazda (Mazda Nagare, Mazda Ryuga y Mazda Hakaze), que empleaban, cada uno en su caso, un lenguaje de diseño inspirado en la naturaleza, como olas, dunas de arena e incluso flujos de lava. Se quería encarnar el movimiento y la fluidez, logrando dar forma a unos vehículos muy llamativos, pero que parecían poca cosa al lado del último miembro de tan particular familia. De hecho, muchísimos automóviles quedan eclipsados por el Mazda Taiki. Si estuviste en el Salón del Madrid de 2008 lo pudiste comprobar en vivo, pues estuvo presente en aquella edición.

Cuando se presentó el Taiki, Mazda afirmó que era una idea potencial, de como podría ser un futuro deportivo de la marca, aunque como se puede comprobar en las imágenes, el diseño hacía que fuera muy poco probable (por no decir imposible) que llegara a producción algo ni remotamente parecido. Y no llegó, ni uno inspirado en el Taiki ni nada de nada, porque se suponía que adelantaba los rasgos del reemplazo del Mazda RX8 y la marca nunca sustituyó al RX8. No obstante, Mazda se adelantó un poco a su tiempo, porque el Taiki se diseñó pensando en ser aerodinámica eficiente, solo el nombre que le dieron a su lenguaje de diseño (Nagare, atmósfera en japonés), daba una idea de por donde iba la firma.

mazda taiki concept (3)

Las piedras angulares del diseño, según la propia marca japonesa, fueron la protección, la sustentabilidad ambiental y el movimiento. Además, el objetivo era que representara visualmente el flujo de aire y para ello, tomaron como referencia el Hagoromo, el manto flotante que usan las Docenllas Celestiales, un ser mítico japonés que bajaba de los cielos y gracias a su manto (o Hagoromo) podría regresar a su lugar de origen.

El resultado, como se puede ver en las imágenes, es espectacular incluso hoy día, más de una década después de su presentación. Las llantas, por ejemplo, se inspiraron en las aspas del ventilador de un motor a reacción, el sistema de iluminación no se puede ver hasta que no se enciende y la parte trasera sorprende por unas formas puramente aerodinámicas, que eran el principal argumento para no ver este coche en producción. El diseño del habitáculo se diseñó inspirándose en el mismo concepto: el aire en movimiento. Concretamente, se inspiró en el Koinobori o calcetines de viento en forma de carpa que usan para celebrar el día japonés Tango no Sekku (el día de los niños, que ahora se llama Kodomo no hi). Además, se decoró de color negro el lado del conductor y de blanco el lado del copiloto.

Para darle vida, Mazda optó por uno de sus motores más característicos y emblemáticos: un bloque rotativo. Era el Renesis 16X con 1.600 centímetros cúbicos, repartidos entre los dos rotores de 800 centímetros cúbicos cada uno. No se dieron muchos datos al respecto, tan solo que enviaba su potencia a las ruedas traseras.

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Sobre mí

Javi Martín

Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. Mi padre trabajó como delineante en una empresa metalúrgica con mucha producción de piezas de automóviles, pero nunca hubo una pasión como la que puedo tener yo. También he escrito un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600 titulado "El 600. Un sueño sobre cuatro ruedas".

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Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches desde que era un chaval. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Ahora embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

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