Coche del día: Maserati Mistral Spyder 3.7

Coche del día: Maserati Mistral Spyder 3.7

Un spider GT de concepción burguesa


Tiempo de lectura: 8 min.

El Maserati Mistral Spyder se dejó ver por primera vez en 1964, unos meses después de presentarse en el Salón de Turín de 1963 su versión hermana coupé. En un principio iba provisto de una única motorización de gasolina de seis cilindros y 3.485 cm3 -el coupé contaba con otra más de 3.692 cm3-. En 1966 se presentó con el motor “grande”, de 3,7 litros, que será el que veremos con más detalle. También se fabricó con un motor de 4,0 litros, siendo las unidades más buscadas actualmente. Su sucesor fue el no menos mítico Maserati Ghibli.

La gran mayoría del periodismo especializado de la época y el público en general consideraba al Spider como uno de los vehículos más bonitos de su época en su categoría. Su diseño salió del lápiz de Pietro Frua, siendo carrozado por Vignale. La armonía de sus líneas era indiscutible y mostraba una elegancia innata con o sin la capota. Ofrecía el confort de un gran turismo con una concepción burguesa. Sus dimensiones eran las siguientes: 4.500 milímetros de largo, 1.650 milímetros de ancho y 1.280 milímetros de alto, junto a una batalla de 2.400 milímetros y unas vías delantera y trasera de 1.390 y 1.360 milímetros. Su peso rondaba los 1.350 kilos.

El frontal de este Maserati Mistral Spyder era bastante aerodinámico, caracterizado por un paragolpes situado en posición elevada, debajo del cual se posicionaba la parrilla que servía como boca de refrigeración del radiador. Estaba rodeado por un marco cromado y el tridente presidía el centro de la mencionada parrilla. Sus faros circulares con marcos cromados estaban inmediatamente situados encima del paragolpes y ligeramente encastrados en la carrocería. Por último, en el centro de su descendiente capó se situaba la toma de aire destinada a la alimentación de los carburadores.

Maserati Mistral Spyder (3)

El equilibrio y la armonía de líneas era un aspecto fundamental del Maserati Mistral Spyder , una obra maestra salida del lápiz de Pietro Frua

La pureza de líneas dominaba el lateral, destacando la elevada inclinación del parabrisas delantero, por cierto, bellamente cromado. Contaba con dos depósitos de combustible, uno a cada lado y con las bocas de llenado situadas encima de los guardabarros traseros, que estaban comunicados entre sí por un tubo inferior para el trasvase del combustible, y otro superior para equilibrar la presión entre ambos. Las ruedas llevaban unas preciosas llantas de radios de alambre hechos en acero, con 16 pulgadas de diámetro.

La zaga mostraba un generoso maletero con una suave línea descendente hasta terminal de modo vertical. Los grupos ópticos estaban agrupados de forma rectangular, adoptando una posición horizontal. El doble tubo de escape se situaba en su lado izquierdo, mirando ligeramente hacia arriba. El fino paragolpes cromado se situaba inmediatamente debajo de los pilotos, alcanzando los pasos de rueda traseros.

Maserati Mistral Spyder (1)

La colocación de la capota de lona en el Maserati Mistral Spyder se hacía de forma manual, de forma rápida y sencilla mediante dos cierres delanteros que se fijaban en la parte superior del parabrisas. Esta capota, una vez replegada, se guardaba en un espacio destinado a tal fin situado detrás de los asientos, con una funda dotada de unos pequeños cierres cromados, que la ocultaban completamente. De esta forma se mantenía la pureza de líneas.

Este biplaza mostraba un interior muy cuidado, con dos asientos tapizados en piel que no ofrecían una gran sujeción lateral. Contaba con los cinturones de seguridad mínimamente exigidos por ley, los cuales ofrecían muy poca protección. El cuadro de mandos estaba igualmente forrado en piel, y resultaba muy completo.

Agrupados en el interior de una capilla, a la izquierda se situaba el gran reloj circular del velocímetro, mientras que en el otro extremo se posicionaba el cuentarrevoluciones. Entre ambos figuraban cinco relojes más pequeños, formado por el indicador de temperatura del refrigerante, nivel de combustible, presión de aceite, estado de la batería y temperatura de aceite.

Maserati Mistral Spyder (8)

Su concepción burguesa lo orientaba a su disfrute por carreteras amplias y en buen estado, huyendo de las retorcidas vías de montaña, donde no se sentía cómodo

El volante -realizado en aluminio- era de tres radios con perforaciones circulares y un aro de madera. En el centro del salpicadero, en su parte superior, se situaban los interruptores de las luces y los mandos de la climatización. Un generoso túnel de transmisión debidamente acolchado en piel marcaba dos espacios destinados a los ocupantes. El resto del habitáculo estaba debidamente enmoquetado.

El chasis de Maserati Mistral Spyder era una sólida estructura de largueros y travesaños reforzado con estructuras tubulares transversales. El motor era un bloque de seis cilindros en línea de 3.694 cm3 de carrera larga (86 x 106 milímetros), con una distribución encomendada a dos árboles de levas en la culata. Llevaba dos bujías por cilindro Marelli S 109 A y estaba alimentado por una bomba de inyección indirecta de gasolina Lucas 2MDC 6/M. Tanto bloque como culata estaban construidos en aleación ligera.

Maserati Mistral Spyder (7)

Este motor desarrollaba entre 235 y 245 CV A 5.500 RPM de potencia máxima y 320 Nm a partir de las 3.500 y 3.800 RPM de par máximo. El corte de la inyección se producía a las 6.000 RPM. La potencia se transmitía al eje trasero a través de una caja de cambios manual de cinco marchas.

En cuanto a la suspensiones, en el eje delantero llevaba esquema independiente con triángulos superpuestos, muelles helicoidales y amortiguadores hidráulicos telescópicos. Detrás se conformaba con un eje rígido unido al chasis mediante dos ballestas longitudinales, dos tirantes oblicuos y los correspondientes amortiguadores hidráulicos telescópicos, complementado con unos anclajes elásticos para absorber vibraciones.

No iba mal dotado de equipo de frenos, con un doble circuito hidráulico asistido por dos bombas que actuaban sobre cuatro discos macizos Girling, de 306 milímetros de diámetro delante y 291 milímetros detrás.

Maserati Mistral Spyder (4)

Arrancar un vehículo de estas características suponía realizar un cierto ritual. Con el primer giro de la llave de contacto se escuchaba la puesta en marcha de la bomba de alimentación. Una vez lleno el circuito de alimentación procedíamos al arranque propiamente dicho y sentíamos el ronroneo de sus seis cilindros en línea. El embrague era firme y poco progresivo, junto a una palanca de cambios de recorridos cortos, por lo que había que dosificar el acelerador para evitar un leve temblor.

Los aproximadamente 240 CV del motor estaban dotados de una enorme elasticidad, pudiendo realizar una conducción totalmente relajada en marchas largas casi al ralenti, sin experimentar molestos tirones ni protestas por parte del propulsor

Era un motor de respuesta muy elástica para una cilindrada unitaria tan elevada, pues se podía circular en quinta desde 1.500 RPM sin sentir tirones ni la más leve protesta de él. A partir de las 3.500 RPM era cuando mostraba todo su poderío, subiendo sin mayor problema hasta las 5.500 RPM, aunque no era aconsejable mantener este último régimen durante mucho tiempo para asegurar la integridad de la caja de cambios.

Maserati Mistral Spyder (6)

Veamos cómo se comportaba el Maserati Mistral Spyder en el asfalto, que es lo que realmente interesa en un coche de esta naturaleza. Por vías en buen estado y rectas el aplomo y la estabilidad eran aceptables, con una dirección precisa y directa. Con el firme en mal estado la cosa cambiaba, sobre todo el eje trasero, mostrando extrañas sacudidas y algún que otro rebote; el eje delantero mantenía la compostura.

La suspensión resultaba cómoda y firme, ayudada por unos asientos realmente confortables, facilitando la adaptación del coche a las irregularidades del firme. Los generosos discos de freno ofrecían una sensación de potencia escasa al principio, pero apretando el pedal con fuerza y contundencia la respuesta era excelente, deteniendo con rapidez y seguridad sus más de 1.300 kilogramos, necesitando 53 metros para detenerse desde los 100 km/h. Las ruedas llevaban unas llantas de radios de acero cromado de 16 x 6 pulgadas, vestidas con neumáticos Pirelli Cinturato HS 367 de medidas 185/VR 16.

Maserati Mistral Spyder (5)

En lo referido a las prestaciones la velocidad máxima en condiciones favorables superaba los 230 km/h y alcanzar los 100 km/h desde parado en menos de siete segundos. Los 1.000 metros desde salida parada los cubría en 29 segundos y requería un mínimo de 3,5 segundos para pasar de 80 a 120 km/h. Los datos de las prestaciones se han obtenido de pruebas reales.

De forma resumida el Maserati Mistral Spyder se podía considerar como un verdadero Gran Turismo por el elevado confort ofrecido a los ocupantes, pensado más para disfrutarlo por carreteras amplias de buen trazado que por vías secundarias de montaña a causa de su espíritu más burgués que deportivo. Es muy difícil encontrar actualmente unidades en buen estado y las que hay se cotizan a un elevado precio, rondando el ½ millón de euros.

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Sobre mí

Ginés de los Reyes

Desde que tengo conciencia me llamó la atención cualquier cosa con ruedas. Aprendí a montar en bicicleta al mismo tiempo que a andar, y creo que la genética tiene algo que ver: mi padre adoraba los coches, les ponía nombres, mi abuelo conducía y participaba en el diseño de camiones, y le privaban los coches...

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Estudiante de Periodismo, en la Universidad Rey Juan Carlos, en Vicálvaro. Amante del deporte, en especial del fútbol y baloncesto. Ahora, aprendiendo del mundo del motor con ilusión y ambición.