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Coche del día: Ford Escort RS Turbo

Diversión y deportividad a raudales

Coche del día: Ford Escort RS Turbo

Cuando tienes 12 años y ya adoras los coches, solo hace falta un pequeño detonante para que se metan en tus venas de por vida. El mío fue subir al coche del día de hoy: el Ford Escort RS Turbo. Allá por 1986 Ford lanzaba al mercado su cuarta generación del Escort, un compacto con dos volúmenes y medio, que había sido un éxito de ventas. En esta generación, se hacían unos cambios más profundos, con un diseño más moderno, nuevos motores y algo más de equipamiento.

La versión a la que hoy rendimos este pequeño homenaje es la RS Turbo, el tope de gama del modelo Escort. Con un motor de 1.6 litros proveniente del XR3i, se modificó para incorporar un turbo Garrett AiResearch T3 más un intercooler, consiguiendo la friolera de 132 CV a 5.750 RPM y 180 Nm de par a 2.750 RPM, unido a una caja manual de cinco marchas. También se endurecieron los muelles de su suspensión independiente en las cuatro ruedas, se cambiaron los amortiguadores, se añadió un diferencial autoblocante y se incorporó una especie de ABS mecánico. Puede parecer poco caballaje, pero con sus 1.325 kg, podía acelerar hasta 100 km/h desde parado en 8,3 segundos y llegar a 201 km/h, algo muy sobresaliente para un compacto de la época.

Frente a sus competidores de aquel entonces, como el Opel Kadett GSi, Volkswagen Golf GTi 16v o Peugeot 309 GTI, ofrecía unas sensaciones más radicales, con un comportamiento más nervioso y delicado, pero a la vez más deportivo y con mayor personalidad. Desde que subí por primera vez en él como pasajero (ya quería conducirlo, pero por razones obvias no pude), me enamoró el rugido de su motor, su alerón, las salidas de aire del capó, sus faros centrales tipo rally, sus asientos Recaro y las llantas direccionales. Recuerdo que en aquella época costaba 2.130.000 pesetas. Un sueño inalcanzable para un chaval de 12 años, sobre todo teniendo seis largos años por delante para poder obtener el carnet de conducir.

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Sobre mí

Pablo Mayo

Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches desde que era un chaval. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Ahora embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

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Del level XR3 no salí sad y con muchas ganas de este me quedé.

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Pablo Mayo

Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches desde que era un chaval. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Ahora embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

Javier Costas

Me gustan los coches desde que tengo uso de razón (o antes). Tras haber conducido más de 400 coches aquí sigo, divulgando y aprendiendo a partes iguales sobre las cuatro ruedas. Vosotros habéis hecho que se convierta en mi pasión.

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Aficionado al mundo del motor desde que fui concebido. Aprendí a leer con revistas de coches y, desde entonces, soy un completo enamorado de la gasolina. Como no se nace sabiendo todo, cada día es importante aprender algo nuevo y así ampliar los conocimientos. Este mundillo tiene mucho que ofrecer, al igual que un servidor a vosotros los lectores.

J.J. López

Portador del contagioso virus de los coches desde los once años. Ingeniero en informática, programador de robots y visión artificial que lo piensa todo en coches. Amante del arte, técnica y tecnología en movimiento, esto es, apasionado incondicional del automóvil.

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Desde que tengo conciencia me llamó la atención cualquier cosa con ruedas. Aprendí a montar en bicicleta al mismo tiempo que a andar, y creo que la genética tiene algo que ver: mi padre adoraba los coches, les ponía nombres, mi abuelo conducía y participaba en el diseño de camiones, y le privaban los coches...

Ángel Martínez

Soy uno de esos bichos raros a los que les apasiona hablar de coches y se pasaría horas comentando modelos o repasando la historia de la automoción. Pienso que la mayoría de ellos tienen su encanto, desde el deportivo con el que soñamos hasta el utilitario que te encuentras en cualquier esquina.

Adrián Iniesta

Ingeniero electrónico de profesión y amante de los coches por vocación. Dicen que aprendí a leer con las matrículas de los coches y que con 2 años me conocía todas las marcas y modelos. Cualquier cosa que me discutas sobre coches, te la intentaré rebatir.

Miguel A. Ager

Enfermo crónico del motor desde que era pequeño y lector compulsivo de cualquier texto que hable del automóvil. Se rumorea que la primera palabra que aprendió fue "coche".

Javi Martín

Con 20 años no ponía ni una sola tilde y llegaba a cometer faltas como escribir 'hiba'. Algo digno de que me cortaran los dedos. Hoy, me gano un sueldo como redactor. ¡Las vueltas que da la vida! Si me vieran mis profesores del colegio o del instituto la charla sería de órdago. Pero aquí estoy, escribiendo sobre mi pasión donde me dejan. Si hace unos años me dicen que terminaría así, las carcajadas se habrían escuchado hasta en Australia, pero ahora no sabría vivir sin ello.