Coche del día: Chevrolex Trax 1.4 Turbo AWD

Coche del día: Chevrolex Trax 1.4 Turbo AWD

Un SUV compacto con tracción total y poco racional


Tiempo de lectura: 6 min.

El Chevrolex Trax 1.4 Turbo AWD lleva la motorización más potente de la gama, un motor turboalimentado de 140 CV. Las siglas AWD significan tracción total, aunque realmente es un eje trasero acoplable a través de una gestión automática. Funciona como un tracción delantera en condiciones normales, y cuando el eje delantero pierde adherencia envía fuerza a las ruedas traseras. Al menos, era opcional, no como el grueso de su clase.

Este Trax es un SUV del segmento B, con lo que ello conlleva, no es un todoterreno, por lo que tenemos que olvidarnos de florituras como la reductora o similares. A nivel estructural y mecánico es muy similar al Opel Mokka: su suspensión resulta más cómoda, y resultaba más económico, pues la diferencia puede oscilar entre los 1.700-2.700 euros dependiendo de la versión, incluso con más equipamiento de serie.

Sus proporciones no resultan muy armoniosas. Es como si hubiesen cogido a su hermano mayor, el Captiva, y lo hubiesen achatado a lo largo y a lo ancho, resultando un vehículo estrecho y alto. Detrás solo caben dos adultos por la escasez de centímetros en anchura (135 cm delante y 129 cm detrás a la altura de los hombros); en altura y espacio para las piernas no hay problema.

Chevrolet Trax 6

Los asientos delanteros están retrasados respecto a las puertas y los hombros quedan a la altura del pilar B, por lo que si sus ocupantes son corpulentos pueden llegar a tocarse entre sí y con dicho pilar. En las plazas traseras no tienen ese problema.

El maletero también resulta escaso, pues su capacidad es de 356 litros incluyendo el doble fondo con kit antipinchazos; si llevamos rueda de repuesto se reduce a los 319 litros. Al menos los respaldos traseros se abaten y quedan enrasados con el suelo del maletero.

Los plásticos empleados son los habituales en coches de este precio, con predominio de plásticos duros de calidad normal, con buenos ajustes y buen aspecto. Tan solo donde apoyamos los antebrazos encontramos algo de mullido. El cuadro de instrumentos está presidido por un cuentarrevoluciones en formato reloj, el resto de información se concentra en una pantalla digital.

Orientado como vehículo familiar el Chevrolet Trax cuenta con numerosos huecos para guardar objetos, cuatro de ellos con tapa. La consola central cuenta con cuatro huecos para latas de bebida, y debajo del asiento del pasajero lleva un práctico cajón. Los laterales de las cuatro puertas llevan tres huecos para depositar todo tipo de objetos, amén de varias guanteras en el salpicadero. En este sentido resulta un coche muy práctico.

El motor 1.4 Turbo que lleva está orientado para aquellos que realizan pocos kilómetros al año o simplemente les gustan los motores de gasolina

Lo cierto es que no destaca por sus prestaciones ni por el sonido que se escucha en la salida del escape. Resulta algo perezoso a la hora de subir de vueltas, sobre todo a partir de las 5.000 RPM, y además resulta desagradable al oído. Este motor de cuatro cilindros y 1.364 cm3 entrega 140 CV a 6.000 RPM, con un par motor máximo de 200 Nm a 1.850-4.900 RPM.

El 1.4 Turbo ECOTEC se queda un poco flojo de fuerza respecto a otros 1.4 turboalimentados, penalizado además por una transmisión manual de seis velocidades de desarrollos largos. La caja de cambios no está bien escalonada, sobre todo por el salto existente entre segunda y tercera (13 y 21 km/h a 1.000 RPM). La elasticidad en quinta y sexta es mediocre, solo sirven para llanear, al más mínimo repecho es necesario reducir.

Chevrolet Trax 5

En cuarta se defiende honorablemente, con unos 10 segundos en el registro 80-120 km/h, subiendo a los 13,5 segundos para el mismo registro en quinta. De la sexta nos olvidamos. La mejor marcha para realizar adelantamientos rápidos es la tercera, pues necesita 8 segundos para pasar de 80 a 120 km/h y alcanza los 140 km/h al corte de la inyección. Su velocidad punta es de 194 km/h y acelera de 0 a 100 km/h en menos de 10 segundos; son unos buenos registros, situándose en un término medio. Todos estos datos son referidos a las llantas de 18 pulgadas.

Como todos los motores de pequeña cilindrada, su capacidad de retención es bastante baja. Bajando un puerto de montaña en condiciones en tercera retiene poquísimo, siendo necesario reducir a segunda, con el correspondiente elevado nivel sonoro. En sentido contrario, subiendo el puerto, se notan los kilos, que superan los 1.300, da la sensación de tener menos de 140 CV.

Por caminos y pistas forestales se defiende bien con la tracción total AWD. La primera es bastante corta (8 km/h a 1.000 RPM), resultando útil en este terreno. Cuenta con un asistente de descenso, que aporta un plus de comodidad al no ser necesario pisar el freno cuando bajamos una cuesta. Su baja altura libre al suelo -168 mm- hace que haya que tener precaución cuando se conduce por superficies irregulares, ya que además no cuenta con ninguna protección en sus bajos.

Chevrolet Trax 7

Los neumáticos que lleva (215/55 R18 95H) son suficientes para circular por caminos secos o charcos con poco barro. Solo notaremos diferencia con un tracción delantera si hay pérdidas de adherencia del eje delantero. Por carretera y con lluvia es donde demuestra sus mejores cualidades, resultando muy difícil ponerlo en apuros. Su comportamiento es muy neutro a pesar de llevar una suspensión trasera de rueda tirada con elemento torsional.

Con buen piso el Chevrolet Trax 1.4 Turbo AWD resulta cómodo, con una suspensión algo más blandita que la del Opel Mokka. Los neumáticos que llevan ayudan a esta comodidad. Por pistas muy irregulares o carreteras bacheadas su comportamiento es más duro y tiende a rebotar. Por carreteras con curvas rápidas balancea muy poco en las mismas, manteniendo la trayectoria sin problemas, por lo que se pueden tomar a buen ritmo con un elevado nivel de seguridad.

Si hacemos una conducción responsable -tampoco buscando un récord de consumo-, podemos gastar poco más de 7 l/100 km a velocidades máximas legales por autovías y autopistas (120 km/h). Si conducimos a punta de gas podemos reducir el consumo hasta los 5,5 km/h, pero el conductor medio no practica este modo de conducción. Para el resto de los conductores es mejor con motor diésel.

Chevrolet Trax 4

Por precio es una elección ilógica, pues con el motor 1.7 diésel y tracción delantera suponía 1.200 euros menos. Si lo queríamos con el mismo nivel de equipamiento (LT) y tracción total (AWD) solo costaba 800 euros más que el 1.4 Turbo de gasolina. El diésel parecía una compra más racional, pues tiene más par motor, consume menos e incluso anda algo más. Es cuestión de gustos y preferencias.

El Chevrolet Trax desapareció del mercado europeo con la estampida de Chevrolet. Siguió comercializándose en Norteamérica y múltiples mercados asiáticos con distintos lavados de cara, incluso remarcado como Holden Trax para Australia y Nueva Zelanda.

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Sobre mí

Ginés de los Reyes

Desde que tengo conciencia me llamó la atención cualquier cosa con ruedas. Aprendí a montar en bicicleta al mismo tiempo que a andar, y creo que la genética tiene algo que ver: mi padre adoraba los coches, les ponía nombres, mi abuelo conducía y participaba en el diseño de camiones, y le privaban los coches...

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Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches desde que era un chaval. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Ahora embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

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Aficionado al mundo del motor desde que fui concebido. Aprendí a leer con revistas de coches y, desde entonces, soy un completo enamorado de la gasolina. Como no se nace sabiendo todo, cada día es importante aprender algo nuevo y así ampliar los conocimientos. Este mundillo tiene mucho que ofrecer, al igual que un servidor a vosotros los lectores.

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Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. Mi padre trabajó como delineante en una empresa metalúrgica con mucha producción de piezas de automóviles, pero nunca hubo una pasión como la que puedo tener yo. Actualmente estoy escribiendo un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600, que se publicará en 2022, y también escribo para Car and Driver España.

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Todo vehículo tiene al menos dos vidas. Así, normalmente pensamos en aquella donde disfrutamos de sus cualidades. Aquella en la que nos hace felices o nos sirve fielmente para un simple propósito práctico. Sin embargo, antes ha habido toda una fase de diseño en la que la ingeniería y la planificación financiera se han conjugado para hacerlo posible. Como redactor, es ésta la fase que analizo. Porque sólo podemos disfrutar completamente de algo comprendiendo de dónde proviene.

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Me llamo Jaime Peralta Sánchez y soy estudiante de Comunicación audiovisual en la Universidad Rey Juan Carlos.