Coche del día: Carice Mk1

Coche del día: Carice Mk1

Este pequeño roadster eléctrico rescata el espíritu del 356 Speedster de los cincuenta dotándolo de un motor eléctrico


Tiempo de lectura: 4 min.

Para la industria del automóvil un modelo artesanal del cual se esperan poco más de veinte unidades no tiene ningún impacto. Menos aún cuando el fabricante es un taller independiente ubicado en Holanda sin apenas atención por la publicidad ni especiales ganas de crecer o lanzar más vehículos. Entonces, ¿por qué es necesario hablar del Carice Mk1? Pues porque en plena transición a los eléctricos este liviano roadster representa la conjunción entre el futuro y gran parte de lo mejor que ha dado el automovilismo deportivo. De hecho, en un mercado donde los vehículos innecesariamente grandes y pesados ganan terreno hablar de este modelo tiene el valor de lo revulsivo.

Y es que, aún siendo máquinas estudiadas al milímetro gracias a una ingeniería de alto nivel, no deja de chirriar cómo gran parte de los aficionados al motor alaba las cualidades deportivas de modelos como el Audi RS Q8 o el Lamborghini Urus. Evidentemente efectivos y muy potentes, pero también dotados de una masa y altura que los sitúa en las antípodas de lo que cualquier ingeniero de competición consideraría adecuado para las pistas. No obstante, hay que reconocer a estos modelos un logrado esfuerzo de mercadotecnia. Algo necesario para que hasta Ferrari esté a punto de presentar su propio SUV de altas prestaciones.

Lejos de estos parámetros, el Carice Mk1 rescata el planteamiento del Porsche 356 Speedster. Y no sólo en lo estético, ya que en verdad prescinde de cualquier elemento accesorio para rebajar el peso en la medida de lo posible. Todo ello para garantizar una experiencia de conducción apegada a la carretera como si se tratase del modelo clásico de Porsche. Presentado en 1954 después de los esfuerzos de Max Hoffman por convencer a la marca del hueco posible para un liviano y espartano deportivo en el mercado norteamericano. Apuesta que fue un acierto, dando pie a uno de los vehículos básicos para entender el auge de los cliente-piloto en aquel momento.

Visualmente se basa en el 356 Speedster, pero también en un planteamiento donde lo espartano y ligero está al servicio de una conducción enfocada a estar en contacto con la carretera

Carice Mk1, ligereza impulsada por la electricidad

Obviamente existen muchas maneras de entender la deportividad. Algunas de ellas vienen por la objetividad de las condiciones impuestas por el terreno a transitar, pero otras lo hacen por la subjetividad del gusto personal respecto a tener más placer tomando curvas o experimentando velocidades punta de vértigo. De todos modos, decantándonos por un pilotaje a través de carreteras con curvas enlazando con precisión una curva con la otra lo cierto es que la fórmula de Colin Chapman “ no me des caballos quítame peso ” viene a ser algo muy acertado.

Más aún si lo unimos a una batalla corta, un centro de gravedad bajo y una cuidada aerodinámica. De esta manera, el coche resultante no tendrá nada que hacer contra un poderoso GT en las rectas. Pero llegadas las curvas impondrá su ley como lo hizo el Mini Cooper en el Montecarlo de 1964. Siguiendo esta estela, el Carice Mk1 se estructura en base a un chasis de viga central en acero. Exactamente igual que el Lotus Elan de primera serie.

Uno de los modelos más representativos de la casa británica con su mezcla de nervio y ligereza, y también el que protagonizó el éxito de ventas capaz de asentar definitivamente sus cimientos financieros. A partir de este chasis, el Carice Mk1 suma un motor eléctrico de hasta 54 CV en la versión más potenciada para mover los tan sólo 350 kilos. Poquísimos. Tan pocos que nos hacen olvidar el escaso caballaje del ingenio eléctrico. Asegurando sensaciones intensas gracias a la ligereza, la rigidez del chasis de viga y la cercanía a la carretera con una conducción a cielo abierto parapetada tras un escueto parabrisas a la manera del Speedster de los cincuenta.

carice mk1 (5)

El motor eléctrico da una potencia de hasta 54 CV, más que suficientes para los 350 kilos que entrega en báscula en parte gracias a su ligero chasis de viga central

Respecto a la autonomía el Carice Mk1 anuncia entre 70 y 200 kilómetros según el equipo de baterías y el ritmo que se lleve. Además, cuenta con un pequeño motor de combustión para salir del paso si se gasta la carga eléctrica. Algo que sería raro, ya que el uso de este coche se asocia a pequeños trayectos de carácter recreativo por carreteras de montaña. Justo el lugar donde poder dar rienda suelta a sus encantos como si llevásemos entre manos un 356 Speedster. Sin el sonido propio de un motor de combustión, pero con la aceleración y entrega inmediata de un eléctrico. Sin duda un pequeño juguete automovilístico repleto de encanto.

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Sobre mí

Miguel Sánchez

Todo vehículo tiene al menos dos vidas. Así, normalmente pensamos en aquella donde disfrutamos de sus cualidades. Aquella en la que nos hace felices o nos sirve fielmente para un simple propósito práctico. Sin embargo, antes ha habido toda una fase de diseño en la que la ingeniería y la planificación financiera se han conjugado para hacerlo posible. Como redactor, es ésta la fase que analizo. Porque sólo podemos disfrutar completamente de algo comprendiendo de dónde proviene.

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Miguel Sánchez

Todo vehículo tiene al menos dos vidas. Así, normalmente pensamos en aquella donde disfrutamos de sus cualidades. Aquella en la que nos hace felices o nos sirve fielmente para un simple propósito práctico. Sin embargo, antes ha habido toda una fase de diseño en la que la ingeniería y la planificación financiera se han conjugado para hacerlo posible. Como redactor, es ésta la fase que analizo. Porque sólo podemos disfrutar completamente de algo comprendiendo de dónde proviene.

Jaime Peralta

Me llamo Jaime Peralta Sánchez y soy estudiante de Comunicación audiovisual en la Universidad Rey Juan Carlos.