Coche del día: Alfa Romeo 156 D2

Coche del día: Alfa Romeo 156 D2

Lo ganó todo, incluso cuando la FIA cambió la normativa para igualar las cosas


Tiempo de lectura: 4 min.

Alfa Romeo ha sido siempre una marca ligada a la competición, con participaciones en muchas categorías. A finales del Siglo XX, la marca sustituyó al 155 por el Alfa 156, tanto en la calle como en los circuitos, lo que supuso la creación de algunas versiones de carreras cuyos resultados fueron bastante buenos.

Por aquel entonces, Alfa participaba en los campeonatos de turismos más importantes, por lo que lo ideal sería entrar en los circuitos con el nuevo sedán para promocionarlo y de paso, sustituir al exitoso Alfa 155. No obstante, la FIA había endurecido la normativa de los coches, por lo que todos los competidores debían tener en común con el coche de producción base algo más que un parecido razonable –debían compartir distancia entre ejes, suspensiones, sistema de tracción, todos con un motor 2.0 16 válvulas… –, con el objetivo de lograr cierta igualdad en un campeonato que empezaba a resultar soporífero a raíz del dominio casi absoluto de algunas marcas.

FIAT Auto Corse, división deportiva de la compañía italiana, fue la encargada de desarrollar el coche y se empleó el Alfa Romeo 156 2.0 como punto de partida, al que se aplicaron las modificaciones pertinentes para hacerlo un vehículo ganador. Así, el motor era un cuatro cilindros en línea Twin Spark de 1.995 centímetros cúbicos, que a pesar de partir de la línea de producción, recibía una notable preparación para competición.

alfa romeo 156 d2 (3)

Se trabajó para favorecer un alto régimen de giro y de paso, obtener una mayor potencia. También se trabajó sobre los sistemas de alimentación y escape, en la gestión electrónica y se sustituye el cárter húmedo por un cárter seco. El resultado de las modificaciones dio como resultado una cifra de potencia de 306 CV a 8.50 revoluciones, régimen máximo permitido por el reglamento y que un limitador Magneti Marelli se encarga de mantener como tope. El par asciende a 272 Nm a 7.000 revoluciones.

Al cambiar el cárter se pudo bajar la posición del motor e inclinarlo 15 grados hacia delante para llevar el centro de gravedad lo más cerca del suelo posible, pero conservando su disposición delantera transversal. Tenía una caja de cambios X-Trac secuencial de seis relaciones, que permitía cambiar relaciones sin soltar el acelerador y sin pisar el embrague –que era bidisco de carbono–. Se mantenía la tracción delantera, como exigía la reglamentación, pero se añadía un diferencial de deslizamiento limitado de tipo mecánico –por discos–.

Se colocaron en el frontal diversos radiadores que permitían mantener la temperatura del motor en condiciones idóneas, fueran cuales fueran las condiciones de carrera.

alfa romeo 156 d2 (2)

El tren de rodaje podía variar la geometría pero no el esquema básico. Se montaron amortiguadores Koni regulables, junto a muelles Eibach. Los frenos eran discos de 380 milímetros delante y pinzas monobloque Brembo, los cuales se podían ver a través de unas llantas OZ Racing de 19 pulgadas.

Para el habitáculo, como es costumbre en todo coche de competición, se elimina todo lo que no fuera necesario para correr. El puesto de mando se desplazó ligeramente hacia el centro para mejorar el reparto de pesos. En el lugar del copiloto se instaló la centralita totalmente al descubierto, mientras que el salpicadero de origen pasa a mejor vida y se instala uno fabricado con fibra de carbono.

El peso se quedó en 975 kilos y se consiguió una relación peso-potencia de 3,19 kilos/CV.

La primera participación del Alfa Romeo 156 D2 supuso llevarse el título del Campeonato Italiano de Superturismo, resultado que se repitió al año siguiente. También se llevó el Campeonato Europeo de Turismos en dos ocasiones, antes de que se cambiara la normativa en 2002, aunque también acabó por vencer en dos ocasiones más en el Campeonato Europeo de Turismos.

Todas las imágenes son de una unidad a la venta en danieleturrisi.net

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Javi Martín

Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. Mi padre trabajó como delineante en una empresa metalúrgica con mucha producción de piezas de automóviles, pero nunca hubo una pasión como la que puedo tener yo. También he escrito un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600 titulado "El 600. Un sueño sobre cuatro ruedas".

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