Con el Chrysler Airflow Concept, la firma americana adelanta su futuro eléctrico

Con el Chrysler Airflow Concept, la firma americana adelanta su futuro eléctrico

A partir de 2028, Chrysler no fabricará vehículos de combustión


Tiempo de lectura: 7 min.

Chrysler, durante muchos años, fue uno de los fabricantes más importantes de los Estados Unidos, llegando a intentar en varias ocasiones vender sus productos en Europa con algo de éxito. Seguro que recordáis coches como el Chysler Vision, el Stratus o el 300M, aunque más cercano en el tiempo y mucho más llamativo fue el Chrysler 300C. Sin embargo, en estos momentos, la compañía yankee no es ni la sombra de lo que fue. Se encuentra en un momento delicado, en el que necesita ofrecer algo realmente diferente para poder recuperar todo el terreno perdido y convertirse, de nuevo, en uno de los grandes fabricantes de Estados Unidos.

Pero ahora, gracias a ser una de las marcas que forman Stellantis, Chrysler tiene el apoyo que le hacía falta para volver a donde siempre estuvo, al menos en su mercado local, en Estados Unidos. No volveremos a verlos por Europa, a menos que haya un cambio en las intenciones de los directos de Stellantis, lo que no parece muy factible porque en hueco de Chrysler en Europa está sobradamente cubierto por al menos dos marcas del grupo.

Lo que sí ocurrirá con Chrysler, algo que no debería sorprender, es su conversión total a la electricidad. La marca ha comunicado que será, exclusivamente, un fabricante de coches eléctricos a partir de 2028 y para acompañar este anuncio, han presentado el Chrysler Airflow Concept. Un concept car eléctrico que, según el CEO de Chrysler, Chris Feuell, “representa la dirección futura de la marca”. Es decir, con este coche, la firma yankee nos adelante su lenguaje de diseño y su tecnología, así como su conversión a fabricante de coches eléctricos.

Echando un vistazo al pasado para afrontar el futuro

Seguramente te suene la denominación de este coche, sobre todo si eres fanático de la historia del automóvil. El Chrysler Airflow fue un automóvil que se lanzó al mercado a mediados de la década de los 30, con unas soluciones y un diseño absolutamente rompedores para su época. Fue uno de esos coches aerodinámicos, cuyo desarrollo incluyó pruebas en túnel de viento (¡a mediados de los 30!) y que por culpa de un mal planteamiento de su producción, resultó ser un fracaso.

Hoy, todos los fabricantes explotan las bondades de la aerodinámica, como hizo aquel Chrysler o como lo hicieron algunos otros creando artefactos bastante extraños (como el ALFA 40/60 HP de 1914). Y si hablamos de coches eléctricos, la aerodinámica toma una importancia todavía mayor, sobre todo para los momentos en los que se necesite desplazarse a gran velocidad (los efectos del aire durante el desplazamiento de un objeto empiezan a notarse negativamente a velocidades superiores a 80 km/h). No obstante, en el caso del nuevo Chrysler Airflow Concept, la marca lo que busca es apoyarse en sus innovaciones del pasado para afrontar el futuro.

Y ese futuro, además de ser eléctrico, también estará totalmente conectado y el Chrysler Airflow presume de ambas cosas: electricidad y conectividad. De hecho, el boletín que ha publicado Chrysler da más peso a la conectividad que al apartados mecánico, al igual que hacen muchos usuarios que en ocasiones, ni siquiera saben que motor emplea su propio coche pero se saben al dedillo la lista de gadgets. Así será el futuro, al menos hacia ese futuro vamos.

No se dice nada sobre su posible llegada a producción, algo que no parece que vaya a ocurrir nunca. El Airflow es un concept car, un adelanto de lo que está por venir, pero no el adelanto de un nuevo modelo. La marca ha comentado que el lanzamiento de sus primeros coches eléctricos tendrá lugar en 2025, hasta convertirse a la electricidad pasados tres años desde ese momento.

Formas sencillas y volúmenes equilibrados, huyendo de exageraciones

Para presentar el Airflow, Chrysler ha recurrido al CES, la mayor feria tecnológica del mundo, que se celebra en Las Vegas y que antes de la pandemia se estaba convirtiendo en un escaparate para los fabricantes de automóviles, donde presentaban y daban a conocer coches y tecnología por igual. Esta edición ha visto cómo algunas marcas como Mercedes, han acabado por caerse de la lista de inscritos, pero Chrysler ha visto una buena oportunidad para presentar su concept car.

Es un coche que llama la atención por sus formas, cuesta un poco encasillar al Chrysler Airflow en algún segmento concreto, pero resulta un coche equilibrado e incluso atractivo. No ofrece unas líneas rompedoras pero un cambio bastante marcado respecto a la gama actual, que solo tiene dos coches en catálogo y son dos modelos con años a sus espaldas (Chrysler 300 y Chrysler Pacifica). Sin embargo, aunque el diseño es totalmente diferente al de sus coches actuales, recuerda ligeramente a la última generación del Chrysler 200C, que se vendió entre 2014 y 2016.

Donde sí rompe con todo lo visto en la marca y se apunta al carro de las tendencias digitales, es en su habitáculo. El diseño es muy “orgánico”, sencillo, muy luminoso por los colores empleados y sin un solo botón. Tres grandes pantallas dominan la situación, acompañadas de un volante que no es redondo, sino rectangular, a través de las cuales, se controlan todas las funciones del coche. Hay una pantalla para la instrumentación, otra para el copiloto y la central, de enorme tamaño (Chrysler no dice cuantas pulgadas tiene), para el resto de funciones y para el equipo multimedia, lógicamente.

Se podría decir que la integración de estas pantallas parece un poco tosca, no está al nivel de otros coches, aunque siendo un prototipo de salón, tampoco debemos tener estas cosas muy en cuenta. No obstante, llama la atención las pantalla colocadas tras los asientos delanteros, totalmente panorámicas y bastante grandes.

Conectividad y electricidad, así es el futuro

El Chrysler Airflow emplea un par de sistemas que, según afirma la marca, se han diseñado para mejorar la experiencia de los usuarios durante sus desplazamientos. Los sistemas son el STLA Brain y el STLA SmartCockpit. El primero es un sistema que se orienta a los servicios en línea y totalmente integrado en la nube, que conecta las unidades de control electrónico del coche con la información a través de un bus de datos de alta velocidad. Cuenta con actualizaciones inalámbricas. El segundo, que basa su funcionamiento en el primero, se ha diseñado para que los usuarios sigan con su “vida digital” dentro del vehículo. Esta impulsado por Mobile Drive, la joint venture entre Stellantis y Foxconn y ofrece aplicaciones basadas en Inteligencia Artificial.

Las pantallas ofrecen gráficos de alto contraste y detalles pensados para ofrecer una apariencia limpia y sofisticada, pero fácil de usar y de entender, algo vital cuando se está manejando un vehículo. Dichas pantallas se pueden personalizar, simplificar y agrupar según personas e intereses. Se puede compartir la información de una pantalla a otra deslizando un dedo y también se puede actualizar mediante descarga.

En lo referente a su mecánica, hay poco que contar. Tiene dos motores eléctricos, uno delante y otro detrás, con 150 kW (204 ). No se especifica si es en total o cada uno, aunque cabe esperar, por pura lógica, que sean 150 kW entre los dos motores. Respecto a la batería, solo se menciona que está diseñada para alcanzar entre 350 y 400 millas con cada carga, entre 564 y 644 kilómetros de autonomía.

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Sobre mí

Javi Martín

Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. Mi padre trabajó como delineante en una empresa metalúrgica con mucha producción de piezas de automóviles, pero nunca hubo una pasión como la que puedo tener yo. Actualmente estoy escribiendo un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600, que se publicará en 2022, y también escribo para Car and Driver España.

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Me llamo Jaime Peralta Sánchez y soy estudiante de Comunicación audiovisual en la Universidad Rey Juan Carlos.