El Alfa Romeo 33 Stradale se viste de carbono

El Alfa Romeo 33 Stradale se viste de carbono

El Perla Nera convierte la fibra vista en parte del dibujo y será único incluso dentro de una serie de solo 33 coches


Tiempo de lectura: 4 min.

Una serie de 33 coches deja poco margen para hablar de unidades corrientes, pero el 33 Stradale Perla Nera todavía consigue apartarse de sus hermanos porque es el único ejemplar con toda la carrocería de fibra de carbono vista y acabado mate. Además, el propietario participó con el Centro Stile en la configuración y registró además el nombre, así que Alfa Romeo ha terminado fabricando un coche único dentro de una tirada que ya nació para serlo.

Alfa Romeo lo presentó el 28 de septiembre en el museo de Arese, donde permanecerá expuesto hasta el 18 de octubre, y el nuevo 33 Stradale ya nos dio bastante que hablar. Aquí, sin embargo, la gracia está en mirar cómo la propia fibra dibuja la carrocería.

El tejido hace el trabajo de la pintura

Cada paño de carbono se colocó a mano para que la dirección del tejido siguiera las formas del coche, porque dejar la fibra al descubierto obliga a cuidar algo que una capa de pintura puede esconder con facilidad. Así, el capó utiliza la trama para remarcar la V central y un motivo en espiga continúa hacia el techo, mientras las piezas fabricadas por separado tienen que encontrarse con simetría y conservar el dibujo cuando cambia la curvatura. Ahí está buena parte del trabajo que convierte la fibra en algo más que un material ligero.

El acabado mate hace el resto, ya que el negro absorbe buena parte de los reflejos y deja el carbono visto como principal decoración, acompañado por llantas también negras y muy pocas insignias exteriores.

El interior sigue el mismo camino con Alcantara negra, carbono y un dibujo específico para asientos y paneles de puerta, pero la personalización va bastante más allá de escoger colores porque los reposacabezas llevan el nombre Perla Nera, el selector incorpora las iniciales del propietario y los asientos se adaptaron a sus medidas. Esa última parte resulta especialmente interesante, ya que acerca el proyecto a la carrocería a medida de toda la vida y explica la exclusividad mejor que cualquier placa numerada.

El vínculo con el oficio tradicional le sienta especialmente bien a un coche que recuperó uno de los nombres más delicados de Alfa Romeo, porque el 33 Stradale de 1967 también dependía muchísimo de cómo la luz recorría su carrocería. Eso sí, Scaglione trabajaba entonces con aluminio y aquí el dibujo nace dentro de las propias fibras.

Por debajo sigue habiendo 630 CV

El Perla Nera utiliza la versión térmica del nuevo 33 Stradale, con un V6 biturbo de 3 litros y 630 CV asociado a una caja de doble embrague con ocho relaciones y tracción trasera, mientras Alfa Romeo mantiene una velocidad máxima de 333 km/h y un 0 a 100 km/h inferior a tres segundos.

Son cifras formidables, aunque en esta unidad llaman menos la atención que el coche parado, porque basta acercarse al tejido mate para encontrar lo que realmente la separa de las otras 32.

Alfa Romeo podría haber resuelto la personalización con un color exclusivo, unas costuras especiales y una placa, pero el propietario eligió una solución mucho más complicada porque la trama tenía que casar entre piezas y acompañar los volúmenes del coche antes de recibir el acabado final. Ese esfuerzo no añade caballos ni mejora una décima, aunque evita que el Perla Nera termine reducido a otro nombre italiano colocado encima de una configuración oscura y carísima.

Dentro de una producción de apenas 33 coches, conseguir que uno destaque de verdad ya tiene mérito. Este lo hace utilizando el propio material de la carrocería como parte del diseño, y ahí aparece una diferencia bastante clara frente a tanta fibra de carbono que durante años se ha enseñado como si bastara con verla para justificar deportividad: en el Perla Nera conviene acercarse y seguir con la vista cómo está colocada antes incluso de preguntar cuánto corre.

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Sobre mí

Jose Manuel Miana

Ando loco con los coches desde que era pequeño, y desde entonces acumulo datos en la cabeza. ¿Sabías que el naufragio del Andrea Doria guarda dentro el único prototipo del Chrysler Norseman? Ese tipo de cosas me pasan por la cabeza. Aparte de eso, lo típico: Estudié mecánica y trabajé unos años en talleres especializados en deportivos prémium.
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