El reciente paso del Anantara Concorso Roma 2026 deja una imagen difícil de olvidar: nada mejor que la capital italiana para un Lamborghini Miura SV 1972 que reaparece como si el tiempo no hubiera hecho estragos. La carrocería en tono marrón es la carta de presentación de una restauración que no es cualquier restauración. Los de Sant’Agata Bolognse fueron los creadores ayer y vuelven a serlo hoy.
¿Qué mejor que en Roma y qué mejor que el Polo Storico para devolverle el alma a un clásico de clásicos que Lamborghini misma inyectó? La división encargada de preservar el legado de la marca es la que, en un período de tres años, se sumerge en la quirúrgica tarea de lo que para este Miura significa un volver a ser. Y ese volver a ser implica retomar el concepto de superdeportivo sin fisuras que el recordado Marcello Gandini en su tiempo nos enseñó.
No parece ser fiel al Miura de toda la vida este ejemplar cuando llega a la ciudad cuna de Lamborghini en 2023. Hay piezas incorrectas, detalles alterados, pequeñas imperfecciones pequeñas pero inadmisibles que se acumularon con los años. El equipo de Polo Storico desmonta y reconstruye. Le han puesto la rúbrica al viaje de ida. Restauración, restauración oficial. Las rejillas de los guardabarros delanteros vuelven a su forma original, las persianas traseras recuperan su función estética y funcional, las salidas de escape Bob-Type, bautizadas en honor a Bob Wallace, regresan por obligación de autenticidad.
Lamborghini Miura SV 1972: nada de cotizaciones
El desafío más complejo no está en el metal, sino en el color. El acabado Luci del Bosco exige un trabajo artesanal minucioso. A lo largo de las décadas, ese marrón evoluciona, pero para las intenciones de este proyecto significa lo contrario. Hay que volver a las fuentes, a la génesis. Lo que con los años se distorsionó debe retornar a la especificación primera. Recuperarlo equivale a estudiar pigmentos, técnicas y documentos históricos hasta dar con la tonalidad exacta. El interior acompaña con cuero Senape, un tono mostaza que refuerza la identidad setentist..
Debajo de esa piel reconstruida late el mismo corazón que lo mandó sin escalas a la posteridad: un V12 de 3.9 litros, capaz de entregar 385 caballos y 480 Nm de par. Las cifras, de ensueño incluso en 2026: aceleración de 0 a 100 km/h en 5,5 segundos, velocidad 290 km/h. No hay precio oficial para esta pieza única y está bien que así sea. Hay reliquias que no merecen ser limitadas por la etiqueta. Un Miura SV bien conservado supera cifras millonarias, uno restaurado por la propia marca debe permanecer abierta a todo tipo de especulaciones.


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Mauro Blanco
Veo arte en los coches y en sus diseños una potencia que va más allá de las cifras. Ex conductor de Renault 12 rojo modelo 1995 de épicos e imprevisibles episodios, al que recuerdo por la hostilidad de su volante, pero, sobre todo, por nunca haberme dejado en el camino.COMENTARIOS