Si lo tuyo son los automóviles deportivos diferentes, quizás nuestro protagonista de hoy, el Felino cB7R, sea lo que llevabas tiempo buscando. Bien sea por su exclusividad y corta tirada inicial, de solo 10 unidades fabricadas para todo el mundo, o por la forma de construcción prácticamente artesanal por y para su nuevo propietario.
Pero vayamos por partes. La marca canadiense Felino nace de mano de Antoine Bessette, un ex piloto de carreras en diferentes disciplinas en Canadá que en el año 2009 decide ponerse a crear lo que hasta ese momento había sido un sueño para él, este súper deportivo en su fase inicial.
Hasta cinco años dedicaron Bessette y su equipo en confeccionar el coche definitivo que llevaron hasta el Salón Internacional del Automóvil de Montreal para su puesta en la escena mundial. Dos años más tarde, deciden por fin ponerlo venta al público, tras diversos retoques hasta llegar a la versión final del primer cB7, de uso exclusivo en circuito.

Pero lo que hoy os traemos, el cB7R, es la evolución de aquel primer automóvil, que sigue manteniendo la misma esencia, pero además se ha mejorado sustancialmente para hacerlo aún más efectivo en cualquier situación. Para ello sus creadores fabrican este coche desde dentro hacia fuera. ¿Qué quiere decir esto?
Para la marca lo más importante es adaptar el coche a su nuevo propietario y todo está diseñado alrededor del puesto de conducción, haciendo el coche totalmente adaptable a las exigencias del piloto. Desde fabricar el asiento del piloto con un molde sobre la morfología de este, pasando por suspensiones, electrónica o mecánica adaptada a las necesidades de este.
El Felino cB7R se ofrece en dos variantes de 525 y 700 caballos de potencia, respectivamente, además de cambio manual o automático secuencial de seis
relaciones en ambos casos
Con un chasis tubular y disposición FMR, es decir, motor central delantero y propulsión trasera, el nuevo Felino cB7R consta de una carrocería hecha casi en su totalidad en fibra de carbono, buscando ante todo la ligereza y efectividad del conjunto, con un reparto de pesos 50/50 y unas cotas exteriores de 4.191 mm de longitud, 1.930 mm de anchura total y tan solo 1.143 mm de altura, quedando la distancia entre ejes en 2.451 mm. Su peso final se sitúa en apenas 1.135 kilogramos en vacío.

A nivel mecánico la marca oferta dos variantes, ambas de origen General Motors (crate engines) y montadas en los Chevrolet Corvette actuales. También las dos mantienen la misma configuración V8 atmosférico, variando -eso sí- su cilindrada, que en el caso de la versión de entrada es de 6,2 litros y en opción de 7 litros de cubicaje.
Tanto el cambio manual de seis velocidades o automático secuencial de las mismas relaciones y la electrónica del motor han sido rediseñadas por la propia marca, confiriéndole al coche un plus de deportividad en este aspecto
En cuanto a rendimiento, el deportivo canadiense consigue emanar del motor 6.2 525 CV a 6.200 RPM y un par máximo de 659 Nm a 5.200 RPM. Si esto parece poco, entonces la marca pone a disposición del cliente el propulsor de 7 litros, que consigue ofrecer 700 CV 6.700 RPM y un par de nada menos que 786 Nm a 5.600 RPM.
Como es de esperar, las prestaciones son de primer nivel, consiguiendo acelerar en ambas versiones de 0 a 100 km/h en 2,9 segundos y una velocidad punta de 325 y 345 km/h, respectivamente. En cuanto a bastidor, el cB7R monta suspensiones regulables de doble triángulo, apoyadas en llantas de aluminio y neumáticos en medida 245/40 R18 delante 315/30 R18 detrás.
Además, el equipo de frenado está compuesto de discos ventilados con 390 mm de diámetro y pinzas de seis pistones para el tren anterior y de 378 mm de diámetro con pinzas de cuatro pistones en la parte posterior. En opción, y para uso recomendado en pista, la marca nos ofrece en opción un kit de discos carbonocerámicos que aumentarán aún más si cabe el rendimiento en la frenada del cB7R.

Si nos vamos al interior de este “lindo gatito”, podemos ver cómo todo sigue la misma tónica que en su exterior, haciendo de cada detalle una satisfacción para los sentidos. Desde su volante tipo Fórmula 1, pasando por los espectaculares buckets delanteros, siendo el del piloto totalmente ajustable al cuerpo y, como ya hemos comentado, hecho a medida si se desea. Unos arneses con seis puntos de sujeción harán que estemos totalmente anclados al asiento para aguantar las fuerzas G provenientes del cB7R.
Por si esto fuera poco, la marca da infinidades opciones a sus nuevos propietarios y convierte la fabricación del coche y posterior puesta a punto en una experiencia para estos, haciéndolos partícipes en todo momento de la creación de sus futuros automóviles. Para ello, Felino da la posibilidad al cliente de configurar la electrónica, sonido, posición de conducción, entrega de potencia… dependiendo del uso que se le vaya a dar en un futuro.
Como es de suponer, todo esto no es gratis, y con un precio que parte de los 244.600 euros al cambio, el precio puede a llegar a duplicarse si somos muy sibaritas y nos gusta modificar y equipar a nuestro antojo. Pero además si todo esto aún crees que es mejorable, quizás estés en lo cierto ya que la empresa ha anunciado para finales de este 2020 una versión aún más bestia del cB7R, con una aerodinámica mejorada y con casi total seguridad más potencia, denominada Felino cB7+.

J. Rubio
Soy un enamorado del motor en general y de los vehículos clásicos y motocicletas en particular. Dedicado al mundo de la automoción desde hace unos años, disfruto probando toda clase de vehículos y escribiendo mis impresiones y experiencias sobre ellos.COMENTARIOS