Este Toyota Supra (A70) recibe una segunda vida como todoterreno

Este Toyota Supra (A70) recibe una segunda vida como todoterreno

Y como no podía ser de otra forma, es una creación made in Rusia


Tiempo de lectura: 3 min.

El Toyota Supra es un icono. Lo sabemos todos. La mayoría de nosotros, seguramente, estaríamos encantados de tener y poder mantener alguno de estos coupés nipones, cuya última generación ya ha pasado por nuestras manos el día de los Santos Inocentes. Y aunque es un coche muy rápido sobre asfalto, hay quienes prefieren ser más creativos, como este ruso que ha salvado este Toyota Supra (A70) del desguace y lo ha transformado en un todoterreno.

Quizás el más deseable es la cuarta generación (A80). Pero es importante no ignorar a los Supra más antiguos, como el que le precedió. En su tercera iteración, cada vez más apreciada, ya estaban asentadas las bases de un auténtico y veloz gran turismo, especialmente en su versión Turbo. Quizás algunos entusiastas no estén muy contentos con lo que este camarada ha hecho en su patio trasero con un ejemplar destrozado y oxidado.

A través de su canal de YouTube llamado ­­­­­­­­-muy apropiadamente- Russian Gymkhana (Русская Джимхана), ha documentado su construcción de este Supra convertido al mundo. Nuestro querido Dimitri (por ejemplo) y su equipo, logró fortalecer el chasis y mejorar la suspensión para que este nuevo Frankestein pueda saltar a gran velocidad sobre terrenos no asfaltados e incluso bajar por las dunas del Dakar o unas escaleras.

Top10 Javier Costas Toyota Supra 25 GT Twin Turbo R JZA70

En su tercera generación, el Supra tuvo una versión denominada 2.5 GT Twin Turbo-R (imágen superior), propulsado por un motor 1JZ-GTE capaz de entregar 280 CV y 363 Nm

Esa suspensión se incrementó entorno a 300-350 milímetros. Parece que todo o la mayoría del trabajo se dedicó a la fabricación, específicamente en lo que se refiere a el chasis y la suspensión. Mis habilidades de traducción al idioma ruso no son las mejores, para ser sincero. Desconocemos el año de fabricación, aunque me aventuraría a decir que es una versión del restyling ejecutado en 1990 por el único faro posterior que le queda al coche.

Cuando el Toyota Supra se puso a la venta en 1986, lo hizo en dos vertientes, en ambos casos de seis cilindros y 3 litros. En el escalón de acceso había 204 CV y 254 Nm (7M-GE). Podía alcanzar los 100 km/h dese parado en 8,2 segundos y una velocidad máxima de 220 km/h. Por encima, el Supra 3.0GT Turbo se beneficiaba de un turbocompresor que aumentaba la potencia y el par hasta los 235 CV y 344 Nm (7M-GTE), con unas prestaciones de 6,2 segundos para llegar hasta los 100 km/h y 241 km/h de punta.

A pesar de tener un aspecto bastante mejorable, y que no es tan extremo como este Benetley Continental GT admirador de los tanques (también ruso), este Toyota Supra todoterreno ha sido salvado de la muerte. Podríamos decir que los chicos de Russian Gymkhana han recuperado a un camarada a punto de perder su último aliento. Quizá en un futuro lo veamos rejuvenecido.

COMPARTE
Sobre mí

Luis Blázquez

Aficionado al mundo del motor desde que fui concebido. Aprendí a leer con revistas de coches y, desde entonces, soy un completo enamorado de la gasolina. Como no se nace sabiendo todo, cada día es importante aprender algo nuevo y así ampliar los conocimientos. Este mundillo tiene mucho que ofrecer, al igual que un servidor a vosotros los lectores.

COMENTARIOS

avatar
2000
 
smilegrinwinkmrgreenneutraltwistedarrowshockunamusedcooleviloopsrazzrollcryeeklolmadsadexclamationquestionideahmmbegwhewchucklesillyenvyshutmouth
Foto
 
 
 
  Suscribir  
Notificar de


NUESTRO EQUIPO

Pablo Mayo

Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches desde que era un chaval. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Ahora embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

Luis Blázquez

Aficionado al mundo del motor desde que fui concebido. Aprendí a leer con revistas de coches y, desde entonces, soy un completo enamorado de la gasolina. Como no se nace sabiendo todo, cada día es importante aprender algo nuevo y así ampliar los conocimientos. Este mundillo tiene mucho que ofrecer, al igual que un servidor a vosotros los lectores.

Ginés de los Reyes

Desde que tengo conciencia me llamó la atención cualquier cosa con ruedas. Aprendí a montar en bicicleta al mismo tiempo que a andar, y creo que la genética tiene algo que ver: mi padre adoraba los coches, les ponía nombres, mi abuelo conducía y participaba en el diseño de camiones, y le privaban los coches...

Javi Martín

Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. Mi padre trabajó como delineante en una empresa metalúrgica con mucha producción de piezas de automóviles, pero nunca hubo una pasión como la que puedo tener yo. Actualmente estoy escribiendo un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600, que se publicará en 2022.

Gonzalo Lara Camarón

Ingeniero de software a tiempo completo y apasionado del motor en mis ratos libres. Los coches me gustan desde que tengo memoria, pero fue descubrir las motos y la “enfermedad” fue a peor. Mi sueño es recorrer todos los rincones del mundo sobre dos ruedas.

Miguel Sánchez

Todo vehículo tiene al menos dos vidas. Así, normalmente pensamos en aquella donde disfrutamos de sus cualidades. Aquella en la que nos hace felices o nos sirve fielmente para un simple propósito práctico. Sin embargo, antes ha habido toda una fase de diseño en la que la ingeniería y la planificación financiera se han conjugado para hacerlo posible. Como redactor, es ésta la fase que analizo. Porque sólo podemos disfrutar completamente de algo comprendiendo de dónde proviene.

Francisco Jiménez

Ingeniero mecánico adicto a todo lo que queme gasolina… y por qué no decirlo, también de lo eléctrico. Mi meta es no dejar nunca de aprender la técnica que rodea a la automoción y si ya puedo transmitir lo poco que sepa, tanto mejor. Sí, soy de esos que no recuerdan muy bien los nombres de las personas pero jamás olvidan qué coche tienen.