El Maserati Tipo V4 y la historia de un récord de velocidad

El Maserati Tipo V4 y la historia de un récord de velocidad

Una potencia entre los 280 y los 305 CV le permitió, en 1929, rozar los 250 km/h


Tiempo de lectura: 5 min.

Hace ahora 90 años, Mario Umberto “Baconin” Borzacchini logró a los mandos del espectacular Maserati Tipo V4 un récord que pasó a la historia: alcanzar los 246,069 km/h en una distancia de 10 kilómetros. La imagen de los coches deportivos italianos le debe mucho a este récord.

El automóvil es algo tan cotidiano y tan normal en nuestras vidas que nos hemos acostumbrado a ver vehículos por todas partes. De hecho, incluso nos cuesta sorprendernos con algunas cosas y hemos llegado a un punto en el cual, un motor de 150 CV nos parece una potencia media, cuando hace apenas 20 años esa cifra se consideraba deportiva.

La evolución es lo que tiene, que te acostumbras y cada día te parece más llamativo que cualquier avance, como el asistente a la frenada de emergencia, por ejemplo, no se haya inventado antes. Sin embargo, han sido necesarios muchos años para llegar a tener los vehículos actuales, los más seguros jamás creados, los más eficientes y por supuesto, lo más rápidos.

maserati tipo v4 (1)

El automóvil y la velocidad han ido siempre de la mano, son algo estrechamente relacionado; los coches no pueden existir sin la velocidad y la velocidad no sería lo mismo sin los coches. Hace poco lo demostró Bugatti y sus casi 500 km/h, seguido de Koenigsegg y su espectacular 0-400-0. Pero esto, en los albores del automóvil, sería una auténtica odisea, el sueño de unos locos que no saben como funciona un coche ni los límites de la física.

Allá por la década de los 20, por ejemplo, un coche capaz de superar los 200 km/h era una máquina espectacular, un prodigio de la técnica que requería un piloto con arrojo y un par de “bemoles” bien puestos porque, recordad, frenar costaba tanto como ganar velocidad y no había asistencias de ningún tipo (ni siquiera el servofreno). Además, los frenos apenas merecían ese nombre y los neumáticos hoy día parecen ridículos por su estrechez (sin contar con su desarrollo o tecnología aplicada).

Esto hacía de los récords de velocidad algo especial, un evento único que congregaba lo mejor del automóvil. Gracias a esas locuras, a ese ansia por superar todos los límites, se han logrado grandes cosas y muchas marcas se han labrado una imagen que todavía hoy perdura. Marcas como Maserati, quien gracias a ciertos éxitos cosechados durante varias décadas puede presumir de una imagen deportiva, innovadora y de haber contribuido a la fama que tienen los coches deportivos con origen italiano. Maserati se fundó mucho, mucho antes que Ferrari, y su contribución al automovilismo italiano y mundial es enorme.

maserati tipo v4 (5)

La gesta que más caló en la industria de aquel tiempo se llevó a cabo en 1929, concretamente el 28 de septiembre de aquel año, hace nueve décadas. Maserati logró, una vez más, dejar su huella en la historia de esta máquina al batir el récord de velocidad en 10 kilómetros con salida lanzada, gracias a un coche que por entonces supuso una demostración de poder y capacidades técnicas.

Considerado en su momento lo que hoy sería el Bugatti Chiron, el Maserati Tipo V4 tenía un motor de 16 cilindros en V a 25º, creado a partir de dos motores de ocho cilindros en línea Tipo 26B, que se montaron uno al lado del otro. Cada línea de cilindros tenía su propio encendido por magneto, su propio carburador con compresor y su propio cigüeñal (era, literalmente, un motor al lado del otro). La caja de cambios era manual con cuatro relaciones y un eje de hélice único, conectado al eje trasero rígido con suspensión semielíptica. La cilindrada total era de 3.961 centímetros cúbicos y la potencia estaba entre los 280 y los 305 CV.

Semejante rendimiento estaba al alcance de muy pocos fabricantes a finales de los años 20 y requirió de un chasis a la altura. Este se componía de unos rieles de acero prensado en sección con forma de C, que resultó escaso para digerir las prestaciones del Maserati Tipo V4, sobre todo en lo referente a frenos, incapaces de detener el coche con eficacia y a neumáticos, los cuales se desgastaban con excesiva rapidez.

maserati tipo v4 (6)

Aún así, Mario Umberto “Baconin” Borzacchini pudo alcanzar con el Maserati Tipo V4 los 247,933 km/h en su primera pasada y los 244,233 en la segunda, estableciendo una media de 246,069 km/h. Un récord mundial que fue celebrado por todo lo alto con una cena organizada por el Club del Automóvil, a la cual asistió incluso Enzo Ferrari, responsable de la división deportiva de Alfa Romeo por aquel entonces (la Escudería Ferrari Alfa Romeo comenzó su actividad en 1927).

Este récord se logró durante la “Jornada de los récords”, un evento que se celebró en la carretera estatal (ahora provincial) nº 10-Padania Inferiore, que se extiende en línea recta este-noreste de la ciudad de Cremona durante unos 17 kilómetros. Contaba con 3 kilómetros al inicio para ganar velocidad (salida lanzada) y otros 3 kilómetros al final para frenar. Los 10 kilómetros daban comienzo en Gadesco Pieve Delmona y terminaban en Sant’Antonio d’Anniata, un pueblo cerca de Cremona.

Galería de fotos

COMPARTE
Sobre mí

Javi Martín

Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. Mi padre trabajó como delineante en una empresa metalúrgica con mucha producción de piezas de automóviles, pero nunca hubo una pasión como la que puedo tener yo. Actualmente estoy escribiendo un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600, que se publicará en 2022.

COMENTARIOS

avatar
2000
 
smilegrinwinkmrgreenneutraltwistedarrowshockunamusedcooleviloopsrazzrollcryeeklolmadsadexclamationquestionideahmmbegwhewchucklesillyenvyshutmouth
Foto
 
 
 
  Suscribir  
Notificar de


NUESTRO EQUIPO

Pablo Mayo

Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches desde que era un chaval. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Ahora embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

Luis Blázquez

Aficionado al mundo del motor desde que fui concebido. Aprendí a leer con revistas de coches y, desde entonces, soy un completo enamorado de la gasolina. Como no se nace sabiendo todo, cada día es importante aprender algo nuevo y así ampliar los conocimientos. Este mundillo tiene mucho que ofrecer, al igual que un servidor a vosotros los lectores.

Ginés de los Reyes

Desde que tengo conciencia me llamó la atención cualquier cosa con ruedas. Aprendí a montar en bicicleta al mismo tiempo que a andar, y creo que la genética tiene algo que ver: mi padre adoraba los coches, les ponía nombres, mi abuelo conducía y participaba en el diseño de camiones, y le privaban los coches...

Javi Martín

Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. Mi padre trabajó como delineante en una empresa metalúrgica con mucha producción de piezas de automóviles, pero nunca hubo una pasión como la que puedo tener yo. Actualmente estoy escribiendo un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600, que se publicará en 2022.

Gonzalo Lara Camarón

Ingeniero de software a tiempo completo y apasionado del motor en mis ratos libres. Los coches me gustan desde que tengo memoria, pero fue descubrir las motos y la “enfermedad” fue a peor. Mi sueño es recorrer todos los rincones del mundo sobre dos ruedas.

Miguel Sánchez

Todo vehículo tiene al menos dos vidas. Así, normalmente pensamos en aquella donde disfrutamos de sus cualidades. Aquella en la que nos hace felices o nos sirve fielmente para un simple propósito práctico. Sin embargo, antes ha habido toda una fase de diseño en la que la ingeniería y la planificación financiera se han conjugado para hacerlo posible. Como redactor, es ésta la fase que analizo. Porque sólo podemos disfrutar completamente de algo comprendiendo de dónde proviene.

Francisco Jiménez

Ingeniero mecánico adicto a todo lo que queme gasolina… y por qué no decirlo, también de lo eléctrico. Mi meta es no dejar nunca de aprender la técnica que rodea a la automoción y si ya puedo transmitir lo poco que sepa, tanto mejor. Sí, soy de esos que no recuerdan muy bien los nombres de las personas pero jamás olvidan qué coche tienen.

Sena Mokaddam