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El Koenigsegg Agera RS sigue siendo el coche más rápido del mundo… según Guinness

El récord de Bugatti no es válido, permanece el vigente

El Koenigsegg Agera RS sigue siendo el coche más rápido del mundo… según Guinness

Bugatti ha vuelto a establecer unos límites que parecían difíciles de alcanzar. Su última criatura, el Bugatti Chiron, sufrió una transformación que le ha permitido alcanzar los nada desdeñables 490 km/h. Pero, aunque se trata de una velocidad que ningún otro coche de producción ha alcanzado nunca, no se considera un récord mundial porque el Libro Guinness de los récords no lo ha certificado.

Los récord de velocidad y el automóvil siempre han ido de la mano. El afán del ser humano por superarse se trasladó casi de inmediato al automóvil. De hecho ya se intentaba con caballos, pero el coche abrió nuevos límites. Límites que actualmente, con la tecnología y los avances logrados, ha llegado a un punto tal, que se han llegado a velocidades de auténtica locura. El último logro de Bugatti es un claro ejemplo de ello, pues roza por muy poco los 500 km/h con un coche de producción. Muy limitada y extremadamente caro, pero de producción al fin y al cabo.

Rodar a 500 km/h en un vehículo con ruedas es una cifra que ya se logró en 1937, cuando George Edward Thomas Eyston alcanzó los 575 km/h, aunque para ello empleó un aparato que estaba más cerca de un avión sin alas que de un coche propiamente dicho. Dicho récord se superó en 1939, cuando se llegó a rodar a 595 km/h. Tampoco fue con un coche de producción, sino con un vehículo preparado a tal efecto y muy, muy especial, como todos los usados para romper los récords de velocidad sobre tierra.

Por ello, aunque muchas décadas después, el logro de Bugatti es sumamente importante, aunque por desgracia, al menos por ahora, no ha sido certificado por el Libro Guinness de los Récords. El problema ha sido sencillo. El Libro Guinness de los Récord establece unas pautas para poder considerarse un intento válido y, en este caso de la velocidad, requiere mínimo dos intentos en cada dirección para darlo como bueno. Bugatti, con su Chiron longtail, no lo hizo, y por eso no es válido. El coche de producción más rápido del mundo sigue siendo el Koenigsegg Agera RS con sus 457,94 km/h.

Según Bugatti, no realizó el intento en sentido contrario porque los neumáticos acumulaban demasiado calor y eso, como cabe esperar, no es buena señal. Los neumáticos que empleó el Chiron de los 490 km/h son de un desarrollo especial de Michelin que están homologados para uso en vías públicas y, en teoría, puede soportar hasta los 500 km/h, una velocidad que, además, Bugatti afirma que puede alcanzar su Chiron de cola larga en la pista pista de Nevada que usó Koenigsegg.

Puede parecer que el lugar donde se realicen los intentos de récord de velocidad no tienen mayor importancia, pero estamos pasando por alto la densidad del aire, que a determinadas velocidades es como un muro de piedra impidiendo el avance. Bugatti lo intentó en Alemania, en una pista propiedad de Volkswagen que se encuentra casi al nivel del mar (sólo 50 metros más alto). Aquí, el aire es más denso y supone una resistencia casi un 10 % mayor que, por ejemplo, a 1.000 metros sobre el nivel del mar. Es precisamente la altitud a la que se encuentra la pista de Nevada donde Koenigsegg marcó su récord.

Michelin PSC2 Bugatti Record 3

Bugatti, además, ofrece cifras. Dicen que en dicha pista el Chiron longtail habría alcanzado los 514,99 km/h, pero, aunque las cuentas salen, el Grupo Volkswagen desestimó dicha pista argumentando, en boca del jefe de desarrollo de Bugatti, Stefan Hellrot, que: «La ruta en Nevada es muy larga y sólo va en una dirección: las fuerzas de seguridad habrían tardado demasiado en llegar a la escena en una emergencia. Además, la pista tiene una ligera inclinación descendente de alrededor del 3 %. No habría sido correcto establecer un récord allí».

Por otro lado, Stephan Winkelmann, CEO de Bugatti, ha comentado: «Hemos demostrado varias veces que fabricamos los autos más rápidos del mundo. En el futuro nos centraremos en otros proyectos emocionantes».

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Sobre mí

Javi Martín

Con 20 años no ponía ni una sola tilde y llegaba a cometer faltas como escribir 'hiba'. Algo digno de que me cortaran los dedos. Hoy, me gano un sueldo como redactor. ¡Las vueltas que da la vida! Si me vieran mis profesores del colegio o del instituto la charla sería de órdago. Pero aquí estoy, escribiendo sobre mi pasión donde me dejan. Si hace unos años me dicen que terminaría así, las carcajadas se habrían escuchado hasta en Australia, pero ahora no sabría vivir sin ello.

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