“El Corvette de competición más potente y brutal de la historia”, así se define a nuestro protagonista. Ha habido muchos modelos exitosos dentro de sus ocho generaciones, pero ninguno como el Chevrolet Corvette “SuperVette”. Construido para competir en el campeonato IMSA a finales de los 70, este bólido fue específicamente diseñado para ser el mejor de su clase.
Diseñado por Bob Riley, el Corvette “SuperVette” se basaba en la tercera generación (C3) del famoso deportivo estadounidense, y tan solo dos ejemplares se fabricaron. El chasis, construido por Charles Selix y Gary Pratt, utiliza cromo-molibdeno en lugar de acero, ahorrando peso y mejorando la rigidez torsional. Tras el eje delantero se esconde un bloque de aluminio V8 de 8,2 litros, un motor de Can-Am suministrato por Shadow Racing, quien compitió en Fórmula 1 entre 1973 y 1980.
Este propulsor era capaz de entregar una potencia superior a los 750 CV y 1.085 Nm, una cifra escandalosamente elevada hace más de cuatro décadas. Este “SuperVette” no habría nacido sin el apoyo de John Greenwood, fundador de la empresa homónima cuyo objetivo era hacer los mejores Corvette del mundo. Fue conducido por John Paul Sr. durante la temporada de 1978, y fue uno de los vehículos más rápidos en IMSA, además de una amenaza constante para la competencia.

Este es el Corvette “SuperVette” COV002, el segundo y último jamás creado. Un monstruo de otra época que sigue mereciendo nuestros respetos
En 1976, el campeonato IMSA cambió sus regulaciones de la clase GT para permitir que los vehículos de chasis tubular compitiesen en la serie. Fue entonces cuando Greenwood vio una gran oportunidad para diseñar y construir la próxima generación de Chevrolet Corvette de carreras. Esta bestia, que poco tenía que ver como el coche de producción en serie, no era un coche de carreras “ordinario”; solo hay que echar un vistazo a las fotos.
La jaula de seguridad y el chasis diseñado por Riley eran bastante innovadores, y requerían gruesos tubos de 5 centímetros configurados como una extensa triangulación proporcionar la máxima resistencia. El cromo-molibdeno empleado en la estructura, aunque costoso, era más ligero y fuerte que el acero tradicional. El resultado fue tan alentador que se decía que era tan rígido como un tanque.
La carrera de debut en la temporada de 1978 de IMSA fue en Road Atlanta, Georgia, y terminó en segundo lugar en el trazado de Hallett. El número de chasis Greenwood “SuperVette” COV002 fue retirado por JLP Racing después de una sola temporada, con un par de podios y tres veces finalista dentro del top 5. Posteriormente, fue vendido a T&R Racing, quien continuó ingresando el coche en las carreras de la serie IMSA hasta 1982.

La temporada de 1982 no fue tan fructífera como habría podido imaginar el equipo John Greenwood/T&R Racing. El coche clasificó en el decimotercero puesto con el denominado estilo de carrocería GTO, actualizado durante todo el año en la clase de mismo nombre del campeonato. Sin embargo, la competencia de Porsche fue feroz y el equipo retiró el “SuperVette” al acabar la temporada.
Cuando abandonó el mundo de la competición, el Corvette “SuperVette” comenzó a pasar por las manos de un puñado de coleccionistas. Finalmente encontró su camino en el inventario de Canepa, quien le dio una nueva vida. Con mucho mimo y detalle, fue transformado a las mismas especificaciones de 1978, y ahora está en venta a un precio que no está publicado. Esta restauración ejecutada con cariño y paciencia incluye la antigua librea JLP Racing.
La carrocería azulada de fibra de vidrio fue cuidadosamente retirada y almacenada mientras la mayoría del trabajo mecánico estaba en marcha. Todos y cada uno de los componentes se retiraron del chasis, etiquetando y catalogando cada artículo hasta la última tuerca y tornillo. Se pidieron las piezas necesarias de reemplazo, se restauraron aquellas que necesitaban pintura nueva y se fabricaron de nuevo algunos de los componentes mecánicos.

La investigación y el desarrollo se realizaban constantemente debido al dominio de Porsche 935 en ese momento. El “Supervette” había nacido para ganar
El corazón V8 fue enviado a Ed Pink Racing Engines, donde fue completamente reconstruido para recuperar todos los caballos del antiguo motor de la era Can-Am. Los sistemas de suspensión y freno se desmontaron, se verificaron las grietas, se radiografiaron, se repintaron y se volvieron a llevar a la especificación original. Los paneles de aluminio del chasis fueron fabricados y recubiertos de polvo negro.
Nada quedó intacto. Tanto el chasis como la carrocería fueron despojados de su pintura original. Una vez que todos los componentes se volvieron a ensamblar en el coche, el ajuste final le da al Corvette “SuperVette” una postura amenazante, ocultando un esqueleto fantásticamente trabajado tras un cuerpo de fibra de vidrio esculpido. Si te interesa hacerte con él, lo mejor es que contactes con Canepa, pero no será nada económico.
Luis Blázquez
Aficionado al mundo del motor desde que fui concebido. Aprendí a leer con revistas de coches y, desde entonces, soy un completo enamorado de la gasolina. Como no se nace sabiendo todo, cada día es importante aprender algo nuevo y así ampliar los conocimientos. Este mundillo tiene mucho que ofrecer, al igual que un servidor a vosotros los lectores.COMENTARIOS