Coche del día: Volkswagen SP

Coche del día: Volkswagen SP

El coche del pueblo brasileño en versión coupé


Tiempo de lectura: 5 min.

Volkswagen tiene una fuerte presencia en Hispanoamérica. El Volkswagen SP es el ejemplo de un pequeño coupé de desarrollo propio. Fue desarrollado por Volkswagen do Brasil para comercializarlo en su mercado interno y en la mayoría de sus países vecinos, así como en algunos estados de África, Oriente Medio, Portugal y las Islas Canarias. Se fabricó en el período 1972-1976.

En la década de los 70 el mercado brasileño era muy proteccionista y las importaciones en general y de automóviles en particular eran nulas. Afortunadamente, VW do Brasil siempre tuvo un grado de independencia respecto a la madre alemana, en gran parte gracias a su presidente, Rudolf Leiding.

Interesado en desarrollar un modelo 100 % brasileño, pensado y adaptado al mercado local, en 1969 abrió la puerta para el desarrollo de un deportivo coupé ligero, conocido como “Proyecto X”. Este proyecto estaba liderado por el ingeniero jefe Señor Schiemann, con un equipo conformado por los ingenieros José Vicente Novita Martins, Marcio Piancastelli y Jorge Yamashita Oba. El prototipo se presentó en la Feria de la Industria Alemana en marzo de 1971; las primeras unidades salieron a la venta en junio de 1972.

Volkswagen SP2 1974 3

Este compacto y bonito coupé, 100% brasileño, adolecía de falta de potencia, con dos motores de gasolina de 1,6 y 1,7 litros y niveles de potencia de 65 y 75 CV

A su favor ofrecía un bonito diseño coupé, un nivel de acabado muy elevado con unos interiores refinados y una serie de mejoras comparado con otros vehículos de la marca, como el Karmann Ghia TC. Por cierto, contó con la colaboración de Karmann-Ghia Brasil para su desarrollo. Como requisito indispensable para su desarrollo los costes de fabricación debían de ser contenidos, por lo que se recurrió al motor, la plataforma y numerosas piezas de distintos modelos de Volkswagen.

El Volkswagen SP tomó como plataforma el Volkswagen 1600 Variant, y ofrecían dos versiones con diferentes mecánicas bóxer. La primera se denominaba SP1 y llevaba un motor bóxer de 1,6 litros refrigerado por agua y 65 CV situado en posición trasera.

La segunda fue la SP2, con un motor de 1,7 litros y 75 CV, con los que alcanzaba una velocidad punta de 160 km/h, 13 segundos para acelerar de 0 a 100 km/h y un consumo de 10 l/100 km. La SP1 gozó de poca aceptación por su escasa potencia, por lo que se retiró pronto de la producción, pues solo se vendieron 88 unidades. El SP2 tuvo mejor suerte en este aspecto.

Volkswagen SP2 1974 6

Algunas fuentes atribuyen las siglas SP a los términos “Special Project” o “Special Prototype”; otras -y la propia Volkswagen- al acrónimo de Sao Paulo, la ciudad brasileña. Las malas lenguas decían que era el acrónimo de “Sem Potência” (“sin potencia” en portugués).

Resultaba pesado (891 kg) y bastante caro -el equivalente a dos Escarabajo 1300- por lo cual sus ventas fueron muy discretas, con 88 unidades del SP1 y 10.207 del SP2

Este coupé de dimensiones contenidas (4.218 mm de largo, 1.611 mm de ancho y 1.157 mm de alto) tenía como objetivo superar al Karmann Ghia TC, por lo que su diseño debía ser fluido, con un largo capó y un motor bóxer situado en la parte trasera. A pesar de tener un tamaño compacto, su maletero era bastante generoso, situado en el capó delantero.

Su habitáculo era sencillo pero funcional. El cuadro de instrumentos mostraba dos relojes circulares principales -velocímetro y cuentavueltas- junto a cuatro relojes adicionales también circulares de menor tamaño, situados a la derecha, encima de la consola central.

Volkswagen SP2 1974 2

Uno de los aspectos que lastraron las ventas del SP2 fue la utilización del acero para la construcción de la carrocería, que se traducía en un elevado peso (891 kg). Comparado con uno de sus competidores, el Puma GT (un coupé del fabricante brasileño Puma de 750 kg), cuya carrocería era de fibra de vidrio, el SP2 era un peso pesado.

También el precio de venta era un serio hándicap para un buen volumen de ventas, pues al ser un modelo de tirada reducida su precio se elevó notablemente, el equivalente a dos Volkswagen Fusca (Escarabajo) 1300 de la época.

Como resultado de la confluencia de todos estos factores se fabricaron solamente 10.207 unidades hasta febrero de 1976, cuando terminó su producción. De ellas 670 se exportaron al mercado europeo. Como todos los coches de poca tirada, hoy es un modelo bastante apreciado por los coleccionistas, y como tal las unidades bien conservadas pueden alcanzar un precio muy elevado. La unidad de las fotos, un SP2 de 1974, forma parte del patrimonio de Volkswagen en Europa.

Para solventar la falta de potencia del SP2 salió a la palestra el llamado “Proyecto SP3”. En esencia era un SP2, pero con un motor de 1,8 litros y 100 CV situado en posición delantera. Aunque no superó la etapa de maqueta, la empresa Volkswagen Dacon (marca que representaba a Porsche antes de que se impusiera la prohibición de importar vehículos) construyó algunos prototipos.

Estas unidades llevaban ruedas negras con banda blanca, unas discretas branquias para la ventilación del motor -situado finalmente en posición trasera-. El radiador, con su correspondiente ventilador iban en el morro del coche. Su interior estaba vestido en negro, y los asientos fueron proporcionados por Porsche. Tanto suspensión, transmisión y frenos procedían del SP2, pero debidamente ajustados para el nuevo modelo. Su velocidad máxima se estimaba en 180 km/h.

Como en los casos anteriores el proyecto no fue viable por su elevado coste económico. Se ofreció la posibilidad de reconvertir las unidades del SP2 a SP3, pero su precio era desorbitado. De nuevo se volvió a intentar su resurrección en 2008, con una mezcla de elementos de diseño del SP2, pero integrando otros de modelos de los Volkswagen de la época, tomando como referencia al Scirocco. Seguimos a la espera de su materialización.

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Ginés de los Reyes

Desde que tengo conciencia me llamó la atención cualquier cosa con ruedas. Aprendí a montar en bicicleta al mismo tiempo que a andar, y creo que la genética tiene algo que ver: mi padre adoraba los coches, les ponía nombres, mi abuelo conducía y participaba en el diseño de camiones, y le privaban los coches...

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