Coche del día: Volkswagen Polo G40 MK2

Coche del día: Volkswagen Polo G40 MK2

Dotado del interesante compresor G-Lader, este pequeño deportivo se alza como uno de los segmento B más vibrantes de la época


Tiempo de lectura: 4 min.

Para los más querentes a escoger modelos Volkswagen entre sus preclásicos predilectos, la letra G es sinónimo de emociones fuertes interpretadas por unidades escasas hoy en día difíciles de encontrar. Así las cosas, si hiciéramos una encuesta sobre cuáles son los Volkswagen favoritos para los aficionados de entre todos los lanzados en las últimas cuatro décadas, seguramente el Polo G40 aparecería como uno de los primeros. Y es normal. No sólo por ser un encantador deportivo del segmento B muy al estilo de que lo que se hizo en los ochenta con no pocos GTI, sino especialmente por lo icónico del motor que oculta bajo su capó.

No obstante, antes de meternos en cuestiones técnicas será mejor abordar todo lo relacionado con las razones que se entremezclaron para la aparición del Volkswagen Polo G40 MKII. De esta manera, lo primero a tener en cuenta es cómo en 1975 el Grupo Volkswagen amplió la vida del Audi 50 fabricando una versión más económica del mismo como alternativa sencilla al Golf. Una jugada interesante, ya que por una parte limpiaba la gama de Audi – enfocándola mejor a una posición de prestigio con la que poder equipararse al tiempo a BMW y las zonas bajas de la gama Mercedes – mientras que, al tiempo, daba un complemento perfecto al Golf en la de Volkswagen.

Así las cosas, para mediados de los ochenta se pensó en realizar una versión deportiva del Polo, la cual habría de servir como modelo de acceso al Gof GTI. Un vehículo nada exclusivo, aunque sí muy lejos de las posibilidades económicas desplegadas por la mayor parte de los jóvenes conductores que lo ansiaban y anhelaban a través de todo tipo de carteles, pegatinas e ilustraciones. Eso sí, una vez llegados a este punto la pregunta era obvia. ¿Qué mecánica sería la más adecuada? Punto en el cual entra a la historia del Polo G40 el compresor volumétrico G-Lader. Un componente muy característico de Volkswagen, la cual tomó este diseño patentado en los Estados Unidos a comienzos del siglo XX para incorporarlo a sus deportivos de comienzos de los noventa.

polo g40 (2)

El sistema G-Lader cuenta con múltiples ventajas, pero también es bastante complejo de fabricar debido al montaje de sus laminillas y hacer que el aire circula de forma correcta por dentro de él

Volkswagen Polo G40, cuarenta milímetros para embocar el aire

La verdad es que no resulta fácil entender la forma y manera en la que funciona de forma precisa un compresor G-Lader. De hecho, ésta es una de las razones por las cuales las versiones G de los Polo, Golf y Corrado fueron realmente escasas, siendo hoy en día modelos muy preciados en el mundo de los preclásicos. Además, esto se demuestra por la propia historia de este sistema volumétrico, el cual ha sido aplicado en serie casi únicamente por Volkswagen durante un corto periodo de tiempo. Y es que, además de contar con una reparación compleja, es muy delicado de fabricar.

Todo ello por las láminas que conforman la espiral por donde el aire va pasando y comprimiéndose rumbo al cilindro, accionándose el mecanismo por la fuerza del cigüeñal. No obstante, problemas aparte lo cierto es que el G-Lader puede lograr con facilidad un incremento del potencia del más del 30% sin necesidad de tener un comportamiento brusco, sino más bien progresivo, suave y capaz de dar respuesta desde bajas vueltas impidiendo así que el motor se quede sin fuerza según qué ocasiones. En suma, algo mecánicamente muy complejo pero al tiempo de lo más interesante a nivel de comportamiento.

En el caso del Volkswagen Polo G40 de 1990, la potencia del bloque 1’3 litros subía desde los 80 CV en los modelos sin esta tecnología hasta los 115 CV. Llamada, por cierto, G40 debido a los cuarenta milímetros que tenía de ancho el emboque del turbo, teniendo 60 en otros cuando pasamos a hablar de algunas unidades de los Golf o Corrado. El par máximo de 150 Nm lo entregaba a partir de 4.000 revoluciones por minuto. Dando por tanto una de las ventajas del G-Lader, el cual era elástico desde cierto nivel, no necesitando de ir en regímenes altos para dar su potencia.

polo g40 (1)

Quizás no sea el deportivo compacto más potente o efectivo de su época, pero sin duda su mecánica lo hace ser un automóvil muy apreciado por los coleccionistas que saben lo que esconde bajo el capó

Llegados a este punto, el Volkswagen Polo G40 se presentó como una opción perfecta frente a los 16V del segmento B liderados por la respectiva versión del Clío. Es más, dada la peculiaridad de su sistema volumétrico de sobrealimentación, lo cierto es que cualquier aficionado con gusto por las mecánicas especiales y poco vistas suele interesarse por él. Uno de los deportivos del segmento B más interesantes de entre todos los que en estos momentos andan entrando en el mundo de los clásicos debido a superar las tres décadas desde su lanzamiento.

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Sobre mí

Miguel Sánchez

Todo vehículo tiene al menos dos vidas. Así, normalmente pensamos en aquella donde disfrutamos de sus cualidades. Aquella en la que nos hace felices o nos sirve fielmente para un simple propósito práctico. Sin embargo, antes ha habido toda una fase de diseño en la que la ingeniería y la planificación financiera se han conjugado para hacerlo posible. Como redactor, es ésta la fase que analizo. Porque sólo podemos disfrutar completamente de algo comprendiendo de dónde proviene.

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Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches desde que era un chaval. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Ahora embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

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Me llamo Jaime Peralta Sánchez y soy estudiante de Comunicación audiovisual en la Universidad Rey Juan Carlos.

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