Las líneas de nuestro coche del día de hoy, el Skoda Roomster, fueron el resultado de un ejercicio de diseño por parte de los ingenieros de Skoda, y la verdad es que no dejaban indiferente a nadie: o lo aceptabas o lo repudiabas. Se presentó como concept car en el Salón de Frankfurt del 2003, llegando su versión definitiva tres años después.
Según las mentes ingenieriles el Roomster era una mezcla entre un avión y una casa, la mitad delantera la cabina de un avión y la mitad trasera un minisalón
El frontal se asemejaba al morro de un avión, diseñado con unas suaves líneas curvas. El parabrisas se unía a las ventanillas delanteras simulando una única pieza gracias a la utilización de unos pilares A de color negro, careciendo estas últimas de esquina inferior trasera, punto en el que se describía una curva ascendente que recordaba a la cabina de un avión. Imaginación no les faltaba a los ingenieros.
La segunda mitad del vehículo se denominaba “el salón”, con una gran superficie acristalada, cuyo diseño descendente acentuaba la sensación de espacio y luminosidad, cual salón de casa. El resultado era chocante y extraño, recordando más a un furgón de carga versión combi que a un turismo / monovolumen.

Los materiales de su interior ofrecían la calidad típica del grupo VAG, aunque con algunas lagunas, como los plásticos utilizados en la parte baja del salpicadero, con algunas rebabas, o el acoplamiento de algunos elementos, que dejaban más holgura de la deseada entre sí. El puesto del conductor tenía buena ergonomía, con el asiento regulable en altura y profundidad -pero con poca anchura de banqueta-, al igual que el volante.
Donde realmente era llamativo el espacio era en las plazas traseras, con una enorme amplitud, sobre todo en altura y en espacio para las rodillas. Contaba con el sistema Varioflex, que nos permitía amueblar este salón a la carta: los asientos se podían plegar, desmontar, separar, girar, adelantar, retrasar, reclinar los respaldos… Estos estaban sobreelevados respecto a los delanteros, pensando en mejorar el campo de visión de los pasajeros traseros, sobre todo niños.
El maletero ofrecía una capacidad de 450-530 litros hasta la bandeja que cubría la carga, según la posición de los asientos. Si tenemos en cuenta la gran altura del hueco, el suelo plano y la gran modularidad de los asientos, la capacidad de carga se podía multiplicar por tres.

Skoda no descuidó el equipamiento, tanto a nivel de confort como de seguridad. A nivel de confort ofrecía navegador, techo panorámico de cristal, faros adaptativos, antinieblas delanteros, control de presión de neumáticos… A nivel de seguridad contaba con control de estabilidad, ABS, seis airbags, control de tracción y estabilidad, número de bastidor en todos los cristales…
El Roomster se podía considerar como un Frankenstein, pues estaba hecho de retales de varios modelos del grupo VAG; contenía elementos del Golf, Fabia, Octavia I y II
También contaba con elementos nuevos no existentes en otros modelos. De esta manera se consiguió una plataforma totalmente nueva y se abarataron costes. Con unos pesos que se movían en la horquilla de los 1.150-1.250 kg, se supone que no tendrían problemas para moverse, incluso con las motorizaciones más básicas. Sus dimensiones eran 4.219 mm de largo, 1.695 mm de ancho y 1.650 mm de alto.
Tampoco se complicaron mucho el tema en lo relacionado con los esquemas de suspensión y equipo de frenos. La suspensión era de tipo McPherson delante y rueda tirada con elemento torsional detrás, con sus correspondientes muelles y amortiguadores telescópicos. La barra estabilizadora solo estaba presente en el eje delantero. En cuanto al equipo de frenos contaba con discos delante y unos sencillos tambores detrás, suficientes para detenerlo con seguridad.

La oferta mecánica era variopinta, con motores de gasolina, con dos tetracilíndricos, un 1.4 de 85 CV y un 1.6 de 105 CV, este último con la opción de un cambio Tiptronic de seis velocidades; el resto se tenían que conformar con un cambio manual de cinco velocidades. En gasóleo el abanico estaba dominado por el omnipresente 1.9 TDI de cuatro cilindros con bomba-inyector de 105 CV, apoyado por dos 1.4 tricilíndricos de sonido horroroso, con 70 y 80 CV.
Si vas a viajar a menudo con el coche cargado, no lo dudes, elige el 1.9 TDI; los tricilíndricos eran suaves, pero no les podías pedir chicha en la parte alta del cuentavueltas, mejor para la ciudad
Si no hacías muchos kilómetros y valorabas la suavidad de un motor de gasolina, mejor escoger el 1.6 16 válvulas, ofreciendo su mejor rendimiento por encima de las 3.000 vueltas, que además permitía una conducción estable y dinámica acorde con su planteamiento familiar.
Con una estética discutible, pero con un espacio y una modularidad indiscutible, el Roomster era una alternativa muy interesante como vehículo familiar, increíblemente espacioso para los pasajeros y su equipaje, de la naturaleza que fuese (incluida la suegra), con un abanico mecánico para satisfacer la mayoría de las necesidades de los usuarios. Y todo con el sello inconfundible simply clever de Skoda.
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Ginés de los Reyes
Desde que tengo conciencia me llamó la atención cualquier cosa con ruedas. Aprendí a montar en bicicleta al mismo tiempo que a andar, y creo que la genética tiene algo que ver: mi padre adoraba los coches, les ponía nombres, mi abuelo conducía y participaba en el diseño de camiones, y le privaban los coches...Otro ejemplo más donde predomina la función sobre el diseño….
Y esa la segunda generación, que no llego al mercado, una caddy de primera generación, remarcada….
Seguro hubiera sido mucho peor que esta generación, pues era diferente a todas, decir que con los motores mas potentes, llevaban discos traseros, los que tenían mas de 100 caballos, sea cual fuera su nivel de equipamiento, algo típico de VAG por aquellos años.
Era tan amplio, que un tal Jeremy Clarkson, llego a meter un san bernardo sin ningún problema, lastima que eligiera el motor mas pequeño en diesel