Coche del día: SEAT 133

Coche del día: SEAT 133

El reemplazo del SEAT 850


Tiempo de lectura: 3 min.

En la década de los 70 pasaron muchas cosas, algunas de importancia clave para el país, como el fallecimiento del general Francisco Franco, por ejemplo. Pero en otros apartados, como en la industria del automóvil, también ocurrieron otros cambios importantes. Apareció el SEAT 127, uno de los coches más importantes de aquellos años –en España era SEAT, pero fuera era FIAT, no nos olvidemos de ello–, al tiempo que el SEAT 600 decía por fin adiós a la línea de producción y, poco después, también lo hacía el SEAT 850.

Fueron momentos de cambio, en los que SEAT se quedó sin un producto sencillo y económico que hiciera de escalón de acceso a su catálogo, mientras que se adentraba en una nueva era donde el motor delantero transversal y la tracción delantera marcarían el camino. Sin embargo, para cubrir ese hueco en la parte más baja de la gama, la marca volvió a recurrir a un coche que mantenía característica de antaño, al llevar el motor colocado por detrás del eje trasero, el cual, enviaba su potencia a esas mismas ruedas.

seat 133 (2)

El elegido fue el SEAT 133, un coche muy pequeño, presentado en el salón de Barcelona de 1974. Se anunció como un coche sencillo y barato, esencialmente destinado a una circulación urbana, que había sido diseñado íntegramente por la propia SEAT, aunque, claro está, con tecnología procedente de FIAT. Por entonces, FIAT todavía suministraba componentes y órganos mecánicos a SEAT, algo que se acabaría pocos años después, seguido del famoso juicio provocado por el lanzamiento del SEAT Ronda.

Para dar forma al pequeño 133, SEAT partió de la plataforma y los motores del “Ocho y medio”, modelo al que reemplazaría en el catálogo. Dichos elementos se “vestirían” con una nueva carrocería más moderna, aunque su diseño se parecía mucho al FIAT 126. El motor, como decíamos, era el mismo del SEAT 850, un cuatro cilindros de 843 centímetros cúbicos, el cual, podía funcionar con gasolina de 85 octanos –34 CV– y con gasolina de 96 octanos –37 y 44 CV, la última para las versiones L y Especial–. La caja de cambios era manual de cuatro relaciones y la velocidad máxima era 120 km/h para las versiones con menos potencia y de 129 km/h para los L y Especial, más potentes.

seat 133 (1)

Como curiosidad, el pequeño SEAT 133 contó con una buena campaña de marketing que llegó a contar con la presencia de Ursula Andress, una “chica Bond” en aquellos momentos, que hizo las veces de embajadora del modelo durante su presentación en Ibiza. Por otro lado, un grupo de artistas llamado Mostra Art Nou –MAN– exhibió en las Ramblas de Barcelona una serie de esculturas realizadas con carrocerías del SEAT 133 donadas por Jaume Pañella, entonces, director de producción de la marca. Y para terminar, el SEAT 133 fue el premio principal del famoso programa “Un, dos tres… responda otra vez”. Y por supuesto, tampoco faltaron anuncios en prensa.

El precio de venta del SEAT 133 era de 100.710 pesetas, unos 600 euros más o menos sin sumar inflación. Si contamos inflación, el precio sería de 8.777 euros. Se fabricaron, en algo más de cinco años, 178.833 unidades unidades y fue reemplazado por el SEAT Panda.

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Sobre mí

Javi Martín

Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. Mi padre trabajó como delineante en una empresa metalúrgica con mucha producción de piezas de automóviles, pero nunca hubo una pasión como la que puedo tener yo. También he escrito un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600 titulado "El 600. Un sueño sobre cuatro ruedas".

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cacho_perro
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cacho_perro

Buenas,

Me parece que os habéis “columpiado” con la cifra de unidades fabricadas, la que ponéis sería la del último año, en total si hicieron bastantes más (más de 100.000 si no mal recuerdo…)

Un saludete


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Javi Martín

Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. Mi padre trabajó como delineante en una empresa metalúrgica con mucha producción de piezas de automóviles, pero nunca hubo una pasión como la que puedo tener yo. También he escrito un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600 titulado "El 600. Un sueño sobre cuatro ruedas".

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