Coche del día: SEAT Fura

Coche del día: SEAT Fura

El modelo tras la ruptura con Fiat


Tiempo de lectura: 5 min.

Aunque conviviera en los últimos compases de su vida con el más moderno Ibiza de primera generación, nuestro protagonista, el SEAT Fura, no era más que una profunda puesta al día de todo un veterano como era el SEAT 127 lanzado en 1972. El 127 fue el primer polivalente de la marca española y primer coche con configuración “todo delante”, fue el modelo más vendido por la marca patria hasta la llegada del Ibiza.

Del Fura podemos distinguir dos series diferenciadas: el 127 Fura (aún heredaba la nomenclatura de su antecesor y compartía rasgos estilísticos con el Fiat del que partía) se comercializó entre 1981 y 1983. Desde el año 1983 hasta 1986 se comercializaría el Fura a secas o Fura Dos, la segunda generación. Calcó la estética del último restyling del 127 italiano.

El 127 Fura de primera serie incorporaría un frontal rediseñado con respecto al 127, paragolpes plásticos integrados; así como unas enormes inscripciones con el nombre “Fura” en las aletas traseras para el tres puertas, mientras que para el de cinco se situaban en sus puertas traseras. Observad las diferencias entre los modelos CL y L:

SEAT 127 Fura gama

SEAT 127 Fura 900 CL 3p, 900 CL 5p y 900 L 3p

El corazón de gama, 127 Fura 900, tenía un cuatro cilindros de 0,9 litros que rendía 43 CV a 5.600 vueltas, alimentado a través de un carburador. Disponía de una culata de ocho válvulas y entregaba una escueta cifra de par de solo 66 Nm a 3.000 vueltas. Disponible tanto en un acabado básico L con caja de cambios de cuatro velocidades, como en un más completo CL -este último con cinco velocidades, cuya caja de cambios era tomada directamente del SEAT Ritmo CLX-. Sus prestaciones eran modestas: 134 km/h de velocidad punta con un consumo de en torno a 7 litros a los 100 km.

La ruptura con Fiat obligó a cambiar nombres y ligeramente los propios coches en 1983

Desde 1982 como tope de gama se encontraba el 127 Fura Crono. Con un motor de 1,4 litros y 75 CV a 5.600 vueltas -prestado por el Fiat 124 Especial y 1430-, cuatro cilindros y también carburado. Sus prestaciones se mejoraban con una velocidad punta de 160 km/h, pero su consumo se resentía hasta unos 9,5 litros a los 100 km. Entregaba 113 Nm de par al mismo régimen que sus hermanos menos prestacionales. El Fiat 127 Sport italiano usaba otro motor, un 1.3 con la misma potencia -desde 1982-.

Alerón sobre el portón posterior y bajo la luna trasera, guardabarros en negro, inscripciones “Crono” en vez de “Fura”, llantas de aleación o la posibilidad de faros antiniebla sobre la rejilla frontal -esta de color rojo-; ponían la nota deportiva en el exterior. Inicialmente mostraba el “127” en sus insignias y el logotipo antiguo. Fijaos bien en las fotos:

SEAT Fura Crono 2

SEAT Fura Crono

Si la diferenciación del Fura Crono no era suficiente, incluso llegó a estar disponible un kit Abarth a través del representante del preparador italiano en España, APICSA, que incrementaba la potencia hasta los 90 CV y le añadía unos neumáticos de perfil más bajo -manteniéndose la anchura y el tamaño de llanta-, además de un volante específico de tres radios en el interior.

Las primeras unidades eran 127 Fura, luego se perdió el “127”, antes del restyling de 1983 (ver primera foto)

A nivel de chasis -y para todos los Fura-, se heredaba la arquitectura de tracción delantera con motor delantero en posición transversal del 127. Común en ambas motorizaciones era su suspensión delantera independiente de tipo McPherson, así como la trasera por medio de ballesta transversal.

La diferencia a nivel dinámico la encontraríamos en los neumáticos: de 135 milímetros de anchura sobre llanta de 13 pulgadas para los L/CL y de 155 sobre la misma llanta para los Crono. Para su detención ambos montaban frenos de disco en el eje delantero, mientras que detrás iban unos menos efectivos de tambor.

SEAT Fura Crono 1

SEAT Fura Crono, desprovisto del “127” en sus insignias

En el interior de ambas generaciones del Fura, un salpicadero similar al de las nuevas creaciones de SEAT que no destacaba por la calidad de su ejecución ni por sus ajustes.

Como puntos a favor de los Fura: la robustez de sus motores, su buen comportamiento en carretera, así como el buen tacto de la caja de cinco velocidades. No tan buenos eran los desarrollos largos de su caja de cambios o su elevado consumo con cualquiera de las motorizaciones.

Para ir terminando, decir que el Fura Dos surgió para la diferenciación con el modelo italiano tras la ruptura del matrimonio SEAT-Fiat en 1983. Nuevas eran las ópticas delanteras, así como un capó y portón trasero de nueva estampación, además de eliminarse los derivabrisas de las ventanillas delanteras. Los retrovisores pasaban a situarse sobre el pilar A y se añadían nuevas molduras de plástico en el lateral. Para esta serie solo estaban disponibles los acabados L y GL, similares a los L y CL de su predecesor. El Fura Crono terminó su producción en 1983.

SEAT Fura 900 GL

SEAT Fura 900 GL

Tras casi 85.000 unidades vendidas, el final del SEAT Fura llegaría en 1986. A que era un modelo muy veterano se unía el lanzamiento dos años antes del Ibiza, por lo que ya no tenía cabida en la marca, encontrándose como modelo de acceso a esta el mítico SEAT Panda/Marbella, otra herencia de la era Fiat derivado del Panda de 1980.

Si quieres meter un SEAT Fura en tu garaje -ya como clásico-, puedes encontrar una buena unidad de un 127 Fura 900 L/CL por unos 2.000-3.000 euros, mientras que por un Fura Crono tendrás que rascarte más el bolsillo y desembolsar entre 4.000 y 5.000 euros.

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Adrián Iniesta

Ingeniero electrónico industrial de profesión y amante de los coches por vocación. Dicen que aprendí a leer con las matrículas de los coches y que con 2 años me conocía todas las marcas y modelos. Cualquier cosa que me discutas sobre coches, te la intentaré rebatir ;)

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Pedro Ivan
Mecánico
Pedro Ivan

Omitiendo la interesante versión Crono, es un coche algo denostado entre los amantes a los clásicos populares, un coche que forma parte de la postal de la década de los ochenta en muchos pueblos y ciudades.
Quizás nos destacaba por nada, pero siempre me ha parecido un coche simpático y me gusta ver que hay aficionados que los conservan, aunque no se lo habitual.


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