Coche del día: Rover 827 Coupé (R17)

Coche del día: Rover 827 Coupé (R17)

Un coupé con clase para gente con clase


Tiempo de lectura: 6 min.

El Rover 827 Coupé fue un coche único en su segmento. Apenas existían rivales con iguales características por precio, equipamiento y tamaño. No le faltaba ningún detalle a este nuevo coupé de la Serie 800 de la casa británica. En 1992 se actualizó la gama estrenada en 1988, de la cual conocemos el 827 Vitesse.

Rover no tenía prácticamente ningún modelo en su gama con este tipo de carrocería, de dos puertas laterales a presentar al menos dos modelos: el citado 827 y el 216/220, ambos muy sugerentes y atractivos. El 827 Coupé se comercializó con una caja de cambios manual de cinco velocidades, que es que analizaremos, y de forma opcional una automática de cuatro relaciones, que suponía un sobreprecio de unos 2.200 euros de hoy.

Este coupé derivaba de la berlina y mantenía la misma longitud (4.880 mm). Tenía una línea elegante y discreta, propia de los coches británicos; en el exterior solo aparecía el logo de la marca en la parte trasera

En general la nueva serie 800 se diferenciaba exteriormente bastante de la anterior, no así su interior. El salpicadero experimentó unos cambios mínimos, completo pero sin estridencias; a la izquierda se encontraba el mando del control automático de velocidad y a la derecha todos los mandos de la climatización y de las luces antiniebla.

Rover 827 Coupe 5

La parte central del volante era bastante tocha, pues ya llevaba airbag. Cualquier cosa que se pudiese mover llevaba un motor eléctrico, como lunas, retrovisores, techo solar, regulación de los asientos incluyendo la zona lumbar y algún gadget más. Los asientos estaban tapizados en cuero Connolly, de lo mejorcito del mercado, muy suave al tacto, apenas olía y sujetaba bastante bien en las curvas.

El acceso a las plazas traseras no era muy incómodo a pesar de que solo se abatían los respaldos de las plazas delanteras. Este asiento trasero estaba configurado para dos personas, ya que la plaza central no era adecuada para ser ocupada, pues ni siquiera estaba configurada como tal. No había problemas de altura si no sobrepasabas los 180 centímetros de altura. El maletero contaba con unos generosos 500 litros de capacidad. La rueda de repuesto era de la misma medida que el resto.

Al igual que la serie de cuatro puertas la buena madera estaba presente en el salpicadero, la consola central y las puertas. Otros detalles que denotaban el gusto por el lujo eran unas bonitas llantas de aleación de 15 pulgadas, abrazadas por unos neumáticos de medidas 195/65 VR15, un mando de apertura a distancia con dos botones (verde para abrirlo y rojo para cerrarlo), alarma antirrobo y los elementos mencionados anteriormente que se manejaban por mandos eléctricos. En las puertas llevaba luces de cortesía y las luces de cruce se mantenían encendidas unos segundos después de quitar la llave de contacto.

Rover 827 Coupe 2

Resultaba algo laborioso encontrar la postura ideal de conducción a causa de la cantidad de reglajes eléctricos del asiento -incluyendo la zona lumbar-. Una vez conseguida la postura adecuada se podía memorizar, un detalle práctico y cómodo. Los conductores altos no tenían ningún problema para encontrar una buena postura al volante. El reposapiés izquierdo era realmente grande y cómodo, de los mejores, y la distribución de los mandos era buena, quedando todos ellos a mano.

Una vez girada la llave de contacto el oído fino detectaba un motor de seis cilindros, que en este caso era de origen Honda, un motor ya probado en otras versiones de la gama y con un notable rendimiento

El motor estaba situado en posición delantera transversal, con sus cilindros dispuestos en V. Cada cilindro llevaba cuatro válvulas, y la distribución era a través de dos árboles en cabeza, uno por cada bancada de cilindros.

El bloque y la culata estaban fabricados en aleación ligera. Su cilindrada era de 2.675 cm3 y entregaba 169 CV a 5.900 RPM, junto a un par máximo de 225 Nm a 4.500 RPM. La alimentación era por inyección electrónica multipunto de gasolina. No era especialmente brillante a bajo régimen, y hasta las 3.000 RPM no se empezaba a notar empuje de verdad, pudiéndose estirar hasta las 6.500 RPM.

Rover 827 Coupe 3

Las prestaciones en general eran buenas, pero no podíamos catalogar al Rover 827 Coupé como un deportivo sino como un coche de elevadas prestaciones. Su velocidad máxima real superaba los 210 km/h, clavando los 30 segundos para recorrer los 1.000 metros desde parado. El 0 a 100 km/h también desde parado lo cubría en 9 segundos.

En cuanto a las recuperaciones, los 1.000 metros a 40 km/h en cuarta los realizaba en poco más de 33 segundos, necesitando 36,5 segundos para el mismo registro en quinta. Para pasar de 80 a 120 km/h en cuarta dedicaba 10 segundos y en quinta se contentaba con 13,4 segundos. Los consumos no eran frugales, acordes con su cilindrada y potencia: en ciudad subía a los 13 l/100 km, mientras que por carretera convencional a 90 km/h de crucero consumía 8 l/100 km, subiendo a poco más de 11 l/100 km en autopista/autovía a 120 km/h de crucero. Si subíamos la velocidad hasta los 140 km/h el consumo rozaba los 13 l/100 km. El depósito de combustible era de 68 litros.

La principal virtud del motor era su bajo nivel sonoro, que llegaba muy filtrado al habitáculo: 68,2 dB a 120 km/h. De todas formas, no creo que a nadie le molestase el sonido de una mecánica de seis cilindros en V. Pocos defectos podíamos sacar a este elegante coupé, tales como un embrague poco progresivo con un régimen de ralentí bajo -unas 500 RPM- lo que provocaba que se calase en ciudad si no andábamos con tacto.

Rover 827 Coupe 4

El coche tenía unas buenas distancias de frenado (64 metros a 120 km/h) gracias a unos frenos de disco en las cuatro ruedas, ventilados los delanteros, aunque el tacto del pedal de freno era algo esponjoso. Estaba claro que pensaron en el confort de los pasajeros cuando afinaron el reglaje de la amortiguación: por terreno bacheado las irregularidades de la carretera se transmitían de forma seca al volante, y el balanceo de la carrocería era acusado en las curvas a causa del blando tarado de muelles y amortiguadores.

El manejo de la palanca de cambios era  una maravilla, al que acompañaba una dirección asistida de dureza variable en función de la velocidad. Se manejaba muy bien por ciudad gracias a su buen tacto, aunque su diámetro de giro era grande (11,5 metros). Pero su territorio natural era la autopista, donde podías mantener unos cruceros elevados cuando no eran tan severos en el control de la velocidad. El confort de los pasajeros estaba asegurado.

Los principales argumentos del Rover 827 Coupé eran unos interiores y unas líneas elegantes, un completísimo equipamiento con detalles que solían ser opcionales en otros coches, y todo ello por un precio muy competitivo, de 5.700.000 pesetas en 1993 que corresponderían a unos 63.000 euros de hoy. Un verdadero capricho inglés.

Calcula cuánto cuesta asegurar un Rover 827 con nuestro comparador de seguros.

Comparador de seguros de coche
COMPARTE
Sobre mí

Ginés de los Reyes

Desde que tengo conciencia me llamó la atención cualquier cosa con ruedas. Aprendí a montar en bicicleta al mismo tiempo que a andar, y creo que la genética tiene algo que ver: mi padre adoraba los coches, les ponía nombres, mi abuelo conducía y participaba en el diseño de camiones, y le privaban los coches...

3
COMENTARIOS

avatar
2000
 
smilegrinwinkmrgreenneutraltwistedarrowshockunamusedcooleviloopsrazzrollcryeeklolmadsadexclamationquestionideahmmbegwhewchucklesillyenvyshutmouth
Foto
 
 
 
  Suscribir  
el más nuevo el más antiguo
Notificar de
Jose
Invitado
Jose

Me encantaban los Rover 800, además creo que con eso de ese familia de los Accord, eran bastante fiable. La verdad es que este tipo de coupés señoriales se ha perdido del todo, pero en la época tenías este Rover, los Mercedes 300CE (para mi gusto, preciosos),los Volvo 780 y poco más, porque el Lancia Kappa Coupé llegó tarde a la fiesta, y el primo del Rover, el Accord Coupé no era tan lujoso.

Raul Andreo Jimenez
Invitado
Raul Andreo Jimenez

Creo recordar q sería más bien primo del Honda Legend no del Accord. De hecho pensaba q compartían base

Jose
Invitado
Jose

Tienes toda la razón, el primo es el Legend.


NUESTRO EQUIPO

Pablo Mayo

Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches desde que era un chaval. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Ahora embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

Javier Costas

Me gustan los coches desde que tengo uso de razón (o antes). Tras haber conducido más de 400 coches aquí sigo, divulgando y aprendiendo a partes iguales sobre las cuatro ruedas. Vosotros habéis hecho que se convierta en mi pasión.

Luis Blázquez

Aficionado al mundo del motor desde que fui concebido. Aprendí a leer con revistas de coches y, desde entonces, soy un completo enamorado de la gasolina. Como no se nace sabiendo todo, cada día es importante aprender algo nuevo y así ampliar los conocimientos. Este mundillo tiene mucho que ofrecer, al igual que un servidor a vosotros los lectores.

J.J. López

Portador del contagioso virus de los coches desde los once años. Ingeniero en informática, programador de robots y visión artificial que lo piensa todo en coches. Amante del arte, técnica y tecnología en movimiento, esto es, apasionado incondicional del automóvil.

Ginés de los Reyes

Desde que tengo conciencia me llamó la atención cualquier cosa con ruedas. Aprendí a montar en bicicleta al mismo tiempo que a andar, y creo que la genética tiene algo que ver: mi padre adoraba los coches, les ponía nombres, mi abuelo conducía y participaba en el diseño de camiones, y le privaban los coches...

Ignasi Puig

Es curioso que me entusiasme cualquier actividad relacionada con los coches ¿El escribir? Para trasmitir. Trasmitir conocimiento, pasión y sensaciones; hacerte llegar aquello por lo que me vuelvo loco. Súmale que aprendes y ya es una terrible adicción.

Ángel Martínez

Soy uno de esos bichos raros a los que les apasiona hablar de coches y se pasaría horas comentando modelos o repasando la historia de la automoción. Pienso que la mayoría de ellos tienen su encanto, desde el deportivo con el que soñamos hasta el utilitario que te encuentras en cualquier esquina.

Adrián Iniesta

Ingeniero electrónico industrial de profesión y amante de los coches por vocación. Dicen que aprendí a leer con las matrículas de los coches y que con 2 años me conocía todas las marcas y modelos. Cualquier cosa que me discutas sobre coches, te la intentaré rebatir ;)

Javi Martín

Con 20 años no ponía ni una sola tilde y llegaba a cometer faltas como escribir 'hiba', algo digno de que me cortaran los dedos. Pero hoy me gano un sueldo como redactor, ¡las vueltas que da la vida! Si me vieran mis profesores la charla sería de órdago y si hace unos años me dicen que terminaría así, las carcajadas se habrían escuchado hasta en Australia.

J. Rubio

Soy un enamorado del motor en general y de los vehículos clásicos y motocicletas en particular. Dedicado al mundo de la automoción desde hace unos años, disfruto probando toda clase de vehículos y escribiendo mis impresiones y experiencias sobre ellos.

Luis Martínez

Cuando era un niño, no podía pasar una semana sin el nuevo número de mi revista de coches favorita. De adolescente, descubrí que me apasionaba escribir, divulgar y comunicar ideas. Ahora me encuentro dando mis primeros pasos en la profesión que me apasiona de la mano de la afición que ocupó buena parte de mi infancia, toda una suerte que demuestra las vueltas que puede dar la vida.

Javier J. Navarro

Javier es más conocido por hablar de finanzas y economía, pero ha estado obsesionado con los coches desde que sabía pronunciar los nombres de los modelos.

Elena Lebrón

Soy Elena Lebrón, una joven periodista que desde los 16 años bucea entre grasa y aceite. A los 20, tuve un grave accidente de moto y entendí que faltaban mujeres que hablaran de velocidad y seguridad, y sobre todo mujeres que aportaran información útil y diferente sobre el motor. El motor siempre ha sido una cosa de hombres y las mujeres también tenemos mucho que decir así que toca gritar bien alto : ¡Gas amigas!