Coche del día: Opel Vectra Turbo 4×4 (A)

Coche del día: Opel Vectra Turbo 4×4 (A)

Una poco común berlina 4x4 casi perfecta


Tiempo de lectura: 6 min.

Una de las versiones deportivas de las berlinas medias más interesantes que existían a principios de los años 90 era sin duda el Opel Vectra Turbo 4×4. Partimos de un coche que ha fue hormonado en muchos de sus aspectos fundamentales. Con un motor que superaba los 200 CV se hizo necesario añadir refuerzos en el chasis, tracción total, mayores frenos o unas suspensiones más rígidas, necesario para transmitir la potencia al suelo de una manera controlable y domesticada.

A nivel externo Opel recurrió a colocar un logo Turbo en el portón trasero -de una calidad dudosa- y en las puertas delanteras, se le cambiaron las ruedas por unas más grandes, con cinco tornillos en vez de cuatro, se le dotó de un pequeño alerón en el portón del maletero y se le rebajó la altura debido a la nueva suspensión. Presentaba pues un aspecto bastante discreto para ser una berlina media de pretensiones deportivas. Las diferencias interiores con sus hermanos de gama eran mínimas, como una palanca de cambios de seis velocidades o el logo Turbo en el volante -en el caso de no llevar airbag-.

Respecto a su equipamiento, este resultaba bastante completo, llevando de serie aire acondicionado, cierre centralizado, elevalunas eléctricos en las cuatro puertas y regulación eléctrica de los dos retrovisores exteriores. En equipamiento de seguridad contábamos con ABS, dirección asistida, asiento posterior divisible, ordenador de a bordo o regulación de la altura de los faros desde un mando en el salpicadero.

Sus asientos resultaban bastante cómodos y recogían bien el cuerpo, con un mullido tirando a duro, como la mayoría de los modelos de la marca de la época, no acusando el cansancio en viajes largos. El espacio interior era adecuado para cuatro personas, no así el maletero, que perdía 100 litros de capacidad -380 litros- a causa de la disposición de la rueda de repuesto en la parte baja del mismo.

Opel Vectra A Turbo 4x4 2

Entre sus carencias podríamos citar un manómetro de aceite, no imprescindible, pero sí necesario si practicábamos una conducción deportiva, o un volante sin regulaciones. El equipamiento opcional más interesante era el airbag, o la tapicería de piel para los más sibaritas. Uno de sus principales competidores era el Peugeot 405 turbo 16v, modelo que le daba un buen repaso en aspectos como estabilidad y frenos. Existía una versión desinflada de este modelo, el 405 Mi16, con 160 CV, que se podía comparar con la primera versión del Vectra Turbo, con 150 CV.

Las unidades iniciales tenían un problema de sobrecalentamiento crónico, solventado mediante el cambio del radiador de origen por otro más grande, fabricado en aluminio, y rebajando un poco su potencia. A ver que nos cuenta su mecánica.

Bajo su capó latía un motor procedente del Calibra de cuatro cilindros en posición transversal, con 1.998 cc, doble árbol de levas en cabeza, 16 válvulas, y alimentado por una inyección electrónica multipunto. Este motor entregaba 204 CV a 5.600 RPM y un par máximo de 279 Nm a 2.800 RPM

Alcanzaba la nada despreciable velocidad punta de 241 km/h, necesitando siete segundos para alcanzar los 100 km/h y unos 27,5 segundos en cubrir los 1.000 metros desde salida parada. Necesitaba 6,3 segundos para pasar de 80 a 120 km/h en cuarta y 8,3 segundos para el mismo registro en quinta velocidad. Unos valores bastante respetables, de lo mejorcito del segmento en su momento.

Opel Vectra A Turbo 4x4 4

Viendo los datos de prestaciones se observa su buena recuperación desde bajo régimen y una aceleración progresiva cuando se la requería a fondo; es este aspecto era un motor impecable. Los consumos tampoco eran excesivos, aunque tampoco era un mechero; en ciudad rondaba los 11,5 l/100 km, y en autopista a 120 km/h alcanzaba los 9,5 l/100 km, rebasando los 12 l/100 km si pisábamos un poco más el acelerador hasta los 140 km/h.

El sistema de tracción integral proporcionaba una elevada estabilidad, tanto en terreno seco como en mojado, aunque tenía una particularidad que no acabábamos de entender: en condiciones normales de adherencia se comportaba como un tracción delantera hasta que entraba el ABS en funcionamiento si las condiciones de adherencia lo requerían.

Opel no utilizó precisamente el sistema de tracción integral más sofisticado del mercado. Llevaba un diferencial central epicicloidal que comunicaba ambos ejes, junto a un embrague central de accionamiento electrohidráulico, que liberaba el eje trasero para permitir el funcionamiento del ABS. Básicamente se comportaba como un tracción delantera, enviando la potencia al eje trasero solo en condiciones de baja adherencia. De aquí su comportamiento subvirador, acrecentado por la ausencia de un autoblocante central o trasero.

Si no se trataba con delicadeza al final se funcionaba solamente con el eje delantero; la verdad es que no tenía un funcionamiento muy fino en condiciones extremas, el diferencial trasero tenía la mala costumbre de cascar a poco que le exigieras de verdad. El chasis tampoco estaba a la altura del motor y las prestaciones del coche.

Opel Vectra A Turbo 4x4 3

Una crítica que se le podía hacer a su comportamiento era su eje delantero, que resultaba impreciso; su suspensión era blanda y larga en extensión, perjudicando su comportamiento al límite, aunque ello mejoraba la estabilidad y el confort de marcha

En conducción normal el coche se pegaba literalmente al suelo, beneficiado por unos neumáticos de medidas 205/50 R16, con un balanceo de la carrocería en curvas inexistente. En terreno mojado o en tierra el comportamiento seguía siendo sorprendente.

Aunque llevaba discos a las cuatro ruedas -siendo ventilados los delanteros-, sus distancias de frenado no eran buenas, pues necesitaba más de 56 metros para pararse a una velocidad de 100 km/h, y más de 68 metros a 120 km/h. Tal vez estas largas distancias se debieran a la mala calidad de las pastillas de freno que llevaba de serie el modelo.

El Opel Vectra Turbo 4×4 era un coche muy exclusivo, con un motor duro como una roca, y a pesar de sus problemas endémicos de chasis y eje delantero es difícil de encontrar en el mercado de segunda mano una unidad en estado original a buen precio y que no esté tuneado. Es como buscar un unicornio, se cree que existen pero casi nadie los ha visto. Eran 204 CV de los de antes, no apto para neófitos y/o portadores de la “L”. El que lo tenga, que lo disfrute y lo cuide…

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Sobre mí

Ginés de los Reyes

Desde que tengo conciencia me llamó la atención cualquier cosa con ruedas. Aprendí a montar en bicicleta al mismo tiempo que a andar, y creo que la genética tiene algo que ver: mi padre adoraba los coches, les ponía nombres, mi abuelo conducía y participaba en el diseño de camiones, y le privaban los coches...

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Estaba en mi lista de los sedanes feos con ensañamiento y torturosía. Turbo 4X4 lo miraría con otros ojos, aunque creo recordar no haber visto alguno.

Luis Blázquez
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Luis Blázquez

Había uno en mi garaje. Era de color cava, con una vejez increíblemente bien llevada. Hoy, tendría unos 26 años. Siempre impecable, mejor que recién salido de fábrica. Ni una mota de polvo ni arañazos. Su dueño lo usaba notablemente, hasta que un día compró un Astra J y le tocó dormir en la calle. Meses atrás desapareció.
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Soy Elena Lebrón, una joven periodista que desde los 16 años bucea entre grasa y aceite. A los 20, tuve un grave accidente de moto y entendí que faltaban mujeres que hablarán de velocidad y seguridad y sobre todo mujeres que aportarán información útil y diferente sobre el motor. El motor siempre ha sido una cosa de hombres y las mujeres también tenemos mucho que decir así que toca gritar bien alto : ¡Gas amigas!