Coche del día: Mosler MT900

Coche del día: Mosler MT900

Peso y potencia, las dos claves para el éxito


Tiempo de lectura: 8 min.

Warren Mosler fundaba en 1985 la empresa Consulier Industries, dedicada a la fabricación de automóviles. Unos años más tarde, en 1993 para ser más exactos, derivaría en la firma automotriz Mosler Automotive. En aquellos primeros años la marca estadounidense crearía uno de los automóviles de circuito más rápidos que su hubieran fabricados hasta aquel momento, el Consulier GTP, que después pasaría a llamarse Intruder, y finalmente en la última etapa de su vida comercial se le conocería como Raptor.

Pues bien, Mosler quería algo más que ofrecer a su público. La idea era crear un superdeportivo de calle, donde el peso fuera el menor posible y la potencia rezumara por los cuatro costados, básicamente lo que busca cualquier compañía fabricante de automóviles deportivos que posea una genética con un espíritu RACER bien definido.

Así que, siguiendo la doctrina de Colin Chapman, donde era preferible llevar menos lastre a desarrollar potencias estratosféricas repercutiendo en este aspecto en el resto del conjunto a nivel dinámico y prestacional, comenzaba con el diseño de nuestro protagonista de hoy, el Mosler MT900S, de la mano del diseñador del Chevrolet Corvette (C5), Rod Trenne. De hecho, la nomenclatura que da nombre a este automóvil son las iniciales de los apellidos de ambos y el peso teórico que debería tener el coche, no más de 900 kilogramos.

Mosler MT900S 1

Mosler MT900S

Tras casi un lustro de i+D en el modelo, para marzo de 2001 se da a conocer el coche que debería ser el modelo definitivo. Aquella primera versión, denominada MT900R, tenía un problema no menor: no pasaba las regulaciones vigentes del momento, ni en materia de seguridad, ni tampoco en cuanto a normativas anticontaminación. Aun así, consiguió fabricar unas cuantas unidades destinadas a la competición bajo encargo, mientras terminaba de ajustar la versión definitiva que finalmente podría matricularse como MT900S.

El Mosler MT900 era el sucesor de uno de los automóviles más rápidos en pista que se hayan construido antes, el GTP, por lo que el listón estaba muy alto en todos los aspectos

El caso es que aquel automóvil pre-producción era endiabladamente rápido. Portando como corazón un V8 procedente de un Corvette, un LS1, junto a una caja de cambios ZF derivada de Porsche empleando el sistema Transaxle (el motor en posición central y el cambio por detrás del eje trasero), este quedaba ensamblado sobre un chasis fabricado en fibra de carbono.

El resultado era de 350 CV de potencia y 470 Nm de par máximo, logrando fijar un peso final de 1.175 kilogramos, datos muy alejados del objetivo inicial, y un Cx de 0,25. Había mucho trabajo por delante. Aun así, el superdeportivo de Mosler era capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en apenas 3,5 segundos y alcanzar los 400 metros en apenas 12 segundos.

Mosler MT900S 2

Mosler MT900S

Todo ello por un precio de 165.000 dólares del momento, por lo que viendo que la demanda en Europa crecía para emplear los Mosler MT900 en diferentes campeonatos nacionales y competiciones dentro del Viejo Continente, la marca decide instalarse también en Reino Unido, estrenando unas nuevas instalaciones en Norwich, al este de Inglaterra.

Mientras tanto, el trabajo continuaba en busca de la unidad definitiva para ser matriculada, algo que no ocurriría hasta finales del año 2006, momento en el que el cineasta y guionista George Lucas recibía el primer Mosler MT900S de calle. Aquella primera unidad en color negro, sin alerón trasero y como opciones un radio-CD Alpine con un intercambiador de 12 CD junto a un subwoofer trasero fabricado en fibra de carbono, sería el inicio comercial de este apasionante deportivo.

Además, la marca en el desarrollo del coche tomó las medidas de su nuevo propietario para adaptar tanto asientos como la columna de dirección a las medidas de este. El precio final de aquella unidad en concreto, según el distribuidor en California que hacía entrega a Lucas en su rancho particular, ascendía a 203.000 dólares.

Mosler MT900S 3

Mosler MT900S

Mecánicamente hablando, la “versión civil” definitiva portaría un bloque LS6 5.7 V8 derivada del Corvette (C6) del momento. Con una potencia final de 435 CV mandada al eje posterior, el MT900S tiraría de un peso final de 1.240 kilogramos, quedándose lejos de los 900 kilos iniciales con los que se ideó el superdeportivo norteamericano. De manera opcional se disponía de una variante denominada SC en la que se incorporaba un compresor Eaton donde la potencia ascendía hasta los 630 CV, e incorporaba una nueva caja de cambios Getrag.

El par máximo se situaba en nada menos que 800 Nm a 4.000 RPM, por lo que contener las ruedas traseras en cada aceleración se antojaba una tarea ardua y complicada. En esta nueva evolución las prestaciones seguían creciendo a la par que las cifras de potencia y par engordaban. Con una velocidad máxima de casi 290 km/h, emplearía poco más de 3 segundos en alcanzar los 100 km/h.

No es hasta finales del año 2006 cuando la marca yankee consigue poner en la calle la primera unidad del Mosler MT900S, la cual era entregada al cineasta George Lucas en su rancho particular

Para el 2007 aparecería una nueva mecánica con la aparición de la versión SGT, acudiendo esta vez al propulsor de 7 litros de cubicaje de GM conocido como LS7. Para la ocasión, el V8 de 6.980 cc erogaba una potencia máxima de 560 CV, disponiendo de un par máximo de 685 Nm y asociado a una nueva caja de cambios Hewland de seis relaciones, junto a un diferencial trasero autoblocante de la firma LSD, común en cualquiera de las variantes matriculables.

Mosler MT900 GTR 3

Mosler MT900 GTR

Por último, y dentro de las versiones de calle del Mosler MT900, la marca a lo largo de los años de fabricación creó una versión denominada Photon, en la que manteniendo la parte mecánica de la variante SC incorporó la caja de cambios Hewland del SGT. Pero el mayor trabajo se realizó en la parte dinámica, ya que ahora tanto paneles de carrocería como refuerzos laterales y gran parte del interior estaban fabricados en fibra de carbono y Kevlar, dejando el peso final en 898 kilogramos.

También y dentro de esta versión aparecerían unas llantas de nueva factura fabricadas por Dymag en magnesio y carbono, montadas también en la variante SGT, siendo el primer automóvil en serie en portar unas de este tipo, junto a unos discos de frenado carbocerámicos y pinzas AP Racing.

A nivel dinámico el Mosler MT900S contaba con suspensiones totalmente independientes y con posibilidad de regulación en casi cualquier parámetro de las mismas. Amortiguadores regulables en tres posiciones Penske o un equipo de frenado firmado por Brembo, con discos de 355 mm en ambos ejes mordidos por pinzas Wildwood de seis pistones delante y de cuatro pistones atrás, también formaban parte de la dotación estándar del coche. Las llantas empleadas eran obra de OZ con su modelo Superleggera III, calzadas con neumáticos Michelin Pilot Sport PS2 en medidas 265/35 ZR19 delante y 335/30 ZR20 detrás.

La versión Photon del Mosler MT900 se convertia en la más radical de cuantas se podían matricular del deportivo estadounidense, con el empleo de fibra de carbono por doquier en muchas de las piezas que lo componían

Mosler MT900 GTR 1

Mosler MT900 GTR

En su interior, y siguiendo el patrón general de diseño y fabricación del conjunto, se respiraba un aire totalmente racing, donde encontraríamos únicamente lo necesario e imprescindible para una sola cosa: conducir. Unos acabados en Alcantara en los asientos tipo baquets también se extendería al volante o paños de puertas.

En el resto del habitáculo el carbono desnudo seria el protagonista, ya fuera en el túnel central, salpicadero, paneles de puertas e incluso en el aro del volante. Por otro lado, carecía de ningún tipo de control electrónico, ni siquiera ABS. Por no contar, no lo haría ni con dirección asistida, todo en aras de rebajar al máximo el peso final y convertir a este coche en un automóvil puro y con carácter propio.

A lo largo de los cinco años que se mantuvo en comercialización el Mosler MT900S de calle -en cualquiera de sus variantes-, se fabricaron aproximadamente un total de 35 unidades, contando el primer prototipo y dos unidades de las que hay constancia de la variante Photon.

Mosler MT900 GTR 2

Mosler MT900 GTR

Por otro lado, se ensamblaron aproximadamente 50 ejemplares que fueron usados para pista, algunos de ellos partiendo de la base de unidades de calle. Dentro de estas variantes se crearon diferentes versiones dependiendo para el campeonato que fueran a ser empleados. Entre ellas encontramos versiones denominadas M, R, o GTR, todos ellos con preparaciones específicas tanto a nivel dinámico como mecánico.

En la actualidad no es sencillo encontrar alguna unidad de este singular deportivo a la venta, pero en ocasiones salen algunos ejemplares a la palestra como esta unidad que actualmente se encuentra en venta en un compraventa en Suiza por un módico precio de 396.000 euros. También disponemos de este Mosler MT900R GT3 en Reino Unido, por el que actualmente piden 165.000 libras para poder hacerse con él.

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J. Rubio

Soy un enamorado del motor en general y de los vehículos clásicos y motocicletas en particular. Dedicado al mundo de la automoción desde hace unos años, disfruto probando toda clase de vehículos y escribiendo mis impresiones y experiencias sobre ellos.

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Luis Valencia

Sabia usted que el Raptor y el Intruder fueron diseñados por el diseñador industrial Colombia Luis Valencia?


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Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches desde que era un chaval. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Ahora embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

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Todo vehículo tiene al menos dos vidas. Así, normalmente pensamos en aquella donde disfrutamos de sus cualidades. Aquella en la que nos hace felices o nos sirve fielmente para un simple propósito práctico. Sin embargo, antes ha habido toda una fase de diseño en la que la ingeniería y la planificación financiera se han conjugado para hacerlo posible. Como redactor, es ésta la fase que analizo. Porque sólo podemos disfrutar completamente de algo comprendiendo de dónde proviene.

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