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Coche del día: Mazda RX-8

Único en su clase, en todos los sentidos

Coche del día: Mazda RX-8

Este peculiar deportivo japonés se caracteriza por su carrocería de línea coupé con cuatro puertas y su motor rotativo. Se pusieron a la venta dos versiones con motores de diferente potencia, 192 CV y 231 CV. A grandes rasgos, lo mejor de este coche es lo divertido que resulta conducirlo junto con su agilidad en carreteras lentas y lo fácil que resulta llevarlo; lo menos bueno es el relativamente bajo rendimiento de sus motores, pues son más lentos que deportivos semejantes y consumen más gasolina. Además, el Mazda RX-8 también resulta más ruidoso por cuestiones aerodinámicas, de rodadura y del propio motor por su naturaleza; no siempre para mal.

El habitáculo es bastante espacioso, tanto delante como detrás, y resulta llamativo la forma de acceso a éste pues las puertas traseras tienen apertura suicida y primero hay que abrir las delanteras para acceder atrás por cuestión de diseño y seguridad puesto que carece de pilar B fijo.

El puesto de conducción tiene buena ergonomía, con unos asientos delanteros que sujetan bien y una buena disposición de los pedales que, junto con un buen tacto de la palanca de cambios, de cortos recorridos, que es una delicia de manejar. En el cuadro de mandos destaca un gran cuentavueltas con la zona roja más arriba de lo normal y se escucha un pitido cuando te acercas a este régimen, algo importante pues este motor hay que llevarlo alto de vueltas para ir rápido.

Tiene una dirección asistida eléctrica muy rápida y comunicativa unido a unos buenos neumáticos -unos Bridgestone Potenza RE040 de medida 225/45 18-. La suspensión no acompaña mucho, pues es seca y blanda al mismo tiempo; y por último, unos frenos muy potentes con un tacto peculiar, pues en el primer tramo del recorrido frenan poco.

El modelo más potente da 231 CV a 8.200 RPM y 211 Nm a 5.500 RPM, pesaba unos 1.425 kg y tenía un reparto de pesos 50/50, el ideal para un coche de pretensiones deportivas y propulsión. Veamos lo más característico: su motor. Es de tipo Wankel, con dos rotores y una cilindrada conjunta de 1.290 cc; ojo a la relación potencia/litro. Sin entrar en tecnicismos, lo mejor es ver un vídeo sobre su funcionamiento.

Algo que se le critica es el consumo de aceite, que oscila entre 200 y 400 cc a los 1.000 km, dependiendo del modelo. Ahora bien, existen deportivos de una potencia similar que gastan más o menos lo mismo. Hay que mirar su nivel con frecuencia, ya que no tiene testigo, unido a su difícil acceso a la varilla. Respecto a la gasolina su consumo variaba entre los 12 y 16 l/100 km, según potencia.

Pero todos estos aspectos pueden quedar en un segundo orden de importancia, ya que bajando marchas con un buen doble embrague y acelerador a fondo, hasta la zona roja, hace que uno valore más qué es realmente importante en este coche. Cumplir las normativas de emisiones es difícil por definición con un rotativo, por lo cual no tuvo sucesor. Estamos a la espera de la segunda generación de motores SKYACTIV de Mazda, que por fin puedan traer de vuelta el delicioso sonido de los rotativos.

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Sobre mí

Ginés de los Reyes

Desde que tengo conciencia me llamó la atención cualquier cosa con ruedas. Aprendí a montar en bicicleta al mismo tiempo que a andar, y creo que la genética tiene algo que ver: mi padre adoraba los coches, les ponía nombres, mi abuelo conducía y participaba en el diseño de camiones, y le privaban los coches...

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Totis Van Tafel
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Totis Van Tafel

Genial silueta, cada vez que veo uno no puedo dejar de mirarlo.


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Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches desde que era un chaval. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Ahora embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

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Me gustan los coches desde que tengo uso de razón (o antes). Tras haber conducido más de 400 coches aquí sigo, divulgando y aprendiendo a partes iguales sobre las cuatro ruedas. Vosotros habéis hecho que se convierta en mi pasión.

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Aficionado al mundo del motor desde que fui concebido. Aprendí a leer con revistas de coches y, desde entonces, soy un completo enamorado de la gasolina. Como no se nace sabiendo todo, cada día es importante aprender algo nuevo y así ampliar los conocimientos. Este mundillo tiene mucho que ofrecer, al igual que un servidor a vosotros los lectores.

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Portador del contagioso virus de los coches desde los once años. Ingeniero en informática, programador de robots y visión artificial que lo piensa todo en coches. Amante del arte, técnica y tecnología en movimiento, esto es, apasionado incondicional del automóvil.

Ginés de los Reyes

Desde que tengo conciencia me llamó la atención cualquier cosa con ruedas. Aprendí a montar en bicicleta al mismo tiempo que a andar, y creo que la genética tiene algo que ver: mi padre adoraba los coches, les ponía nombres, mi abuelo conducía y participaba en el diseño de camiones, y le privaban los coches...

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Soy uno de esos bichos raros a los que les apasiona hablar de coches y se pasaría horas comentando modelos o repasando la historia de la automoción. Pienso que la mayoría de ellos tienen su encanto, desde el deportivo con el que soñamos hasta el utilitario que te encuentras en cualquier esquina.

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Ingeniero electrónico de profesión y amante de los coches por vocación. Dicen que aprendí a leer con las matrículas de los coches y que con 2 años me conocía todas las marcas y modelos. Cualquier cosa que me discutas sobre coches, te la intentaré rebatir.

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Enfermo crónico del motor desde que era pequeño y lector compulsivo de cualquier texto que hable del automóvil. Se rumorea que la primera palabra que aprendió fue "coche".

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Con 20 años no ponía ni una sola tilde y llegaba a cometer faltas como escribir 'hiba'. Algo digno de que me cortaran los dedos. Hoy, me gano un sueldo como redactor. ¡Las vueltas que da la vida! Si me vieran mis profesores del colegio o del instituto la charla sería de órdago. Pero aquí estoy, escribiendo sobre mi pasión donde me dejan. Si hace unos años me dicen que terminaría así, las carcajadas se habrían escuchado hasta en Australia, pero ahora no sabría vivir sin ello.