Coche del día: Lancia Y (840)

Coche del día: Lancia Y (840)

¡Viva el color!


Tiempo de lectura: 4 min.

A nadie le llaman la atención ya las pinturas bitono, techos en contraste, o elementos como los espejos retrovisores de distinto color. Las posibilidades de personalización se han hecho casi infinitas gracias a modelos como el MINI, el Fiat 500 o el Opel Adam, en el que se ha llevado casi al extremo si tenemos en cuenta elementos decorativos en el interior o piezas de quita y pon. Sin embargo, pocos se acordarán del que podríamos decir fue el precursor de esta moda: el Lancia Y (840) de 1996 y su programa Kaleidos.

Se trató de una colaboración del Grupo Fiat y el líder mundial de pinturas para automóviles que permitía ofrecer una paleta de nada menos que cien colores adicionales a los doce existentes en el catálogo. Al hacer el encargo se enviaba al cliente una muestra en un relieve a escala 1:25 con la apariencia real que tendría el coche para ayudarle a decidirse antes de pintar el de verdad. En la actualidad esto es posible en las marcas Premium y sus lujosos programas de personalización del estilo Exclusive de Audi o Designo de Mercedes, pero estamos hablando de un utilitario generalista lanzado hace más de veinte años.

Cierto es que el Lancia Y no era un coche ciudadano cualquiera, envuelto siempre en un halo de exclusividad y distinción de la que la marca italiana podía presumir con casi cualquier modelo. Porque tampoco era usual que un coche del segmento B -entonces eran más cortos- tuviese coloridas tapicerías de Alcántara o inserciones de madera en el salpicadero. Estas no se podían elegir a la carta, pero eran de por sí un elemento diferenciador. Asimismo no se puede obviar la lista de equipamiento opcional con cosas como un climatizador, que pocos coches de la época podían montar ya no solo en su categoría, sino en vehículos más grandes.

Lancia Y Interior

El Lancia Y era, por tanto, la opción más lujosa entre los modelos urbanos, pero no acababan ahí sus atractivos, puesto que en el diseño recaía su mayor reclamo. Sobre la plataforma del Fiat Punto, se acortaron distancia entre ejes y longitud total, pero su anchura creció notablemente para dotarle de un mayor empaque. Las líneas de su carrocería estaban esculpidas por trazos elípticos en casi todo su contorno, lo cual derivaba en unas formas difícilmente confundibles con las de sus competidores. Otra peculiaridad fue situar el tirador de la puerta en el pilar B en vez de en una posición más clásica.

Por dentro el Y huía también de senderos trillados. Al margen del mencionado equipamiento, la instrumentación fue llevada hasta el centro del salpicadero, un recurso que más tarde se extendería de manera incomprensible pues son pocas las ventajas que ofrece… En cualquier caso quedaba un interior muy limpio en el que también se recurría a los trazos redondeados en salidas de aire, instrumentación o las formas de la parte superior del salpicadero.

Mecánicamente no se complicaron tanto: un 1.2 de la familia FIRE y un 1.4 12v con 60 y 80 CV respectivamente al inicio de su comercialización, añadiéndose después un 1.1 de 55 CV o el 1.2 multiválvulas de 86 CV. Debido a que el Y era un coche pesado para su tamaño, ni el más potente conseguía prestaciones alegres que facilitaran la vida fuera de la ciudad, y eso que su estabilidad y aplomo gracias a las anchas vías admitían un motor más prestacional sin comprometer al bastidor. Pero Lancia parecía tener claro su público objetivo y el uso que se le daría, enfocándolo como coche de capricho para utilización urbana que se distinguía de todos los demás.

Lancia Y Trasera

Al final, y como ocurre en la mayoría de modelos que ofertan amplísimas posibilidades de personalización, el programa Kaleidos se quedó relegado a un mero reclamo de cara a la galería prefiriendo la mayoría ahorrarse el sobrecoste y el tiempo de espera frente a coches ya fabricados que pudiesen encontrar en stock. Y como el Lancia Y nunca fue un superventas en nuestro país, al menos la exclusividad quedaba más o menos garantizada por los pocos con los que sus propietarios pudieran cruzarse en el día a día.

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Sobre mí

Ángel Martínez

Soy uno de esos bichos raros a los que les apasiona hablar de coches y se pasaría horas comentando modelos o repasando la historia de la automoción. Pienso que la mayoría de ellos tienen su encanto, desde el deportivo con el que soñamos hasta el utilitario que te encuentras en cualquier esquina.
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belleVew
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belleVew

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Pablo Mayo
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Javier
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Javier

Auto diferente en su estética, fiable y barato y sencillo de mantener. Tuve un 1.2 de 60 CV hace años que salió durísimo. Hace un par de años se me cruzó un 16 v de 86cv y me hice con él . La diferencia de potencial es notable y de carácter también . Con 19 años a sus espaldas sorprende el buen estado y encaje de sus plasticos. Bien mantenidos los FIRE son motores eternos. Chasis noble y facilón. Confortable. El motor en altas suena muy bonito. En su momento de equipamiento no se podía pedir mucho más en esta… Leer más »

Raúl Andreo
Invitado
Raúl Andreo

Si querías un utilitario de auténtico capricho no había mejor opción y su sucesor el Lancia bien llamado Ypsilon tenía una estética q aún a día de hoy me parece increíble

Javier Costas Franco
Invitado

Si no te importaba que fuese ya viejo, el MINI de BMC también tenía su aquel, aunque era más pequeño en todos los sentidos.

Raúl Andreo
Invitado
Raúl Andreo

El Mini de BMC limitaba en otra categoría, el posterior ya era rival del Ypsilon. A día de hoy la estética del Ypsilon me sigue enamorando no se si tendrá q ver haber sido poseedor de uno durante 13 años…. Jejjeej

LoseJuis
Invitado
LoseJuis

¿Pero es Lancia “Y” o “Ypsilon”? por que parece que toda la vida lo he llamado mal xD

Ángel
Invitado
Ángel

Esta generación se llamó “Y”, aunque es cierto que algunos medios la llamaron Ypsilon, que fue el nombre que tomó su sucesor.

Rest
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Rest

Era uno de esos raros casos que me reportaba una ligera idea del perfil de su dueña y no fallaba: sofisticada, guapa y de pelas.


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Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches desde que era un chaval. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Ahora embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

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Ingeniero de software a tiempo completo y apasionado del motor en mis ratos libres. Los coches me gustan desde que tengo memoria, pero fue descubrir las motos y la “enfermedad” fue a peor. Mi sueño es recorrer todos los rincones del mundo sobre dos ruedas.