Coche del día: Delahaye Type 165 Cabriolet

Coche del día: Delahaye Type 165 Cabriolet

El más bello cabriolet francés de los años 30


Tiempo de lectura: 5 min.

Muchos consideran al Delahaye Type 165 Cabriolet como el automóvil francés más bonito de la década de los 30. Se dejó ver por primera vez en el Salón del Automóvil de París de octubre de 1939. Su diseño es una auténtica oda a las voluptuosas curvas.

Este estilizado roadster de dos puertas y dos plazas mostraba un singular e increíble uso de la gota de agua como elemento fundamental de diseño. El frontal está presidido por una gran parrilla vertical de forma ovoide, flanqueada por dos faros redondos cromados que sobresalen de la carrocería. En su vista lateral llaman poderosamente la atención su interminable capó de doble puerta plegable que alberga al inmenso motor.

Los pasos de rueda son enormes y prominentes, carenando casi en su totalidad las ruedas, unidos entre sí por el estribo de acceso al interior. Los cromados abundan por doquier, adornando toda la parte baja del lateral y en su parte central, con una banda cromada que recorre todo el lateral y dos bandas más con un diseño de aguja que recorre las puertas, conectadas a unas entradas de ventilación lateral del motor.

Delahaye Type 165 Cabriolet par Figoni et Falaschi 2

Delahaye Type 165 Cabriolet par Figoni & Falaschi

La zaga en forma de cuña perfecta da acceso a un maletero a través de un portón, igualmente rico en grandes molduras cromadas y unos discretos pilotos perfectamente integrados. La parte inferior queda rematada por dos tubos de escape situados en las esquinas. Curiosamente, no tenía paragolpes.

A pesar de ser un coche de origen francés lleva el volante a la derecha, detalle habitual en la época. Si el exterior es increíblemente llamativo, el interior no se queda atrás. Los asientos y los paneles de las puertas van tapizados en pieles de exquisita calidad, acompañado de maderas nobles en el salpicadero, molduras e incluso el volante, con elementos de aluminio. Si la estrecha luna delantera no es suficiente para proteger a sus ocupantes, dispone de una capota de lona de sencilla utilización.

Se construyó partiendo de una versión de producción del chasis del coche de carreras V12 145. El chasis era tubular de acero, sobre el que se montaba una carrocería de aluminio. Sus dimensiones eran 4.550 mm de largo, 1.690 mm de ancho y 3.210 mm de batalla, con 1.347 y 1.362 mm de vías delantera y trasera, respectivamente. Pesaba 1.450 kg.

Delahaye Type 165 Cabriolet par Figoni et Falaschi 4

Delahaye Type 165 Cabriolet par Figoni & Falaschi

También adoptó el rarísimo motor V12 de la marca. Este motor de 12 cilindros, los cuales formaban una V de 60º, estaba construido en aleación ligera e iba en posición delantera longitudinal. Era de aspiración natural, sin turbo ni compresor volumétrico, y llevaba un árbol de levas en cabeza (OHV), dos válvulas por cilindro.

Estaba alimentado mediante tres carburadores Stromberg. Para ser un V12 no era excesivamente grande, pues tenía una cilindrada de 4.496 cm3, y entregaba 248 CV a 5.500 RPM junto a un par motor máximo de 300 Nm a 4.000 RPM. La potencia se transmitía al eje trasero mediante una caja de cambios manual de cuatro velocidades. Su velocidad máxima se estimaba en 230 km/h, un verdadero misil en la época.

Los frenos eran de tambor en las cuatro ruedas, con accionamiento hidráulico. La suspensión delantera constaba de ballesta semielíptica transversal con brazos de control superiores y amortiguadores de acción de palanca -la primera forma de amortiguador hidráulico- y detrás contaba con un eje rígido, ballesta semielíptica y amortiguador de acción de palanca.

Su raro y extraordinario motor V12 de 4,5 litros entregaba casi 250 CV y era capaz de impulsar al Type 165 Roadster hasta los 230 km/h

Delahaye Type 165 Cabriolet par Figoni et Falaschi 3

Delahaye Type 165 Cabriolet par Figoni & Falaschi

Nos despedimos con una historia curiosa. La segunda unidad del Delahaye 165 Cabriolet, carrozada por Figoni y Falaschi -sin motor funcional, pues no dio tiempo a fabricarlo- fue elegida por el gobierno francés para representar al país en el Salón del Automóvil de Nueva York de 1939. Se construyeron entre cinco y seis unidades.

Fue mala fecha para cualquier celebración, incluidos salones de automóviles. Ese coche concreto llegó a la aduana de Nueva York cuando al poco tiempo a Alemania le dio por invadir Polonia (1 de septiembre), estallando la Segunda Guerra Mundial.

El Delahaye Type 165 par Figoni & Falaschi se quedó olvidado y varado en tierra de nadie durante varios años, hasta que un vendedor de automóviles del barrio residencial de Beverly Hills (Los Ángeles, California), pagó en 1946 la fortuna de 12.000 dólares, teniendo la cuestionable idea de colocar un motor V8 Cadillac con caja automática.

Delahaye Type 165 Cabriolet par Figoni et Falaschi 5

Delahaye Type 165 Cabriolet par Figoni & Falaschi – Fotografía: David Berry (Flickr) CC BY

Continuando con su azarosa historia, después de pasar, por manos del vendedor californiano se subastó en un lote de automóviles usados en Honolulú (Hawai), para ser comprado posteriormente por un militar, un tal teniente Nevels. Al fallecimiento de este último su viuda lo mantuvo hasta mediados de los 70, que lo vendió a un gruista por 1.200 dólares.

En 1985 Peter Mullin y Jim Hull lo adquirieron, lo restauraron completamente, siguiendo unos planos y dibujos originales, incluyendo la carrocería y los interiores, y recuperando un motor original encontrado en Alemania. Hoy descansa en, el Museo Automotriz Mullin, situado en la ciudad californiana de Oxnard. Su catálogo es, literalmente, para perderse dentro de él.

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Sobre mí

Ginés de los Reyes

Desde que tengo conciencia me llamó la atención cualquier cosa con ruedas. Aprendí a montar en bicicleta al mismo tiempo que a andar, y creo que la genética tiene algo que ver: mi padre adoraba los coches, les ponía nombres, mi abuelo conducía y participaba en el diseño de camiones, y le privaban los coches...

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Ingeniero de software a tiempo completo y apasionado del motor en mis ratos libres. Los coches me gustan desde que tengo memoria, pero fue descubrir las motos y la “enfermedad” fue a peor. Mi sueño es recorrer todos los rincones del mundo sobre dos ruedas.