Coche del día: Citroën CX GTI Turbo

Coche del día: Citroën CX GTI Turbo

Llegado a mediados de los ochenta, este modelo fue toda una panoplia de elementos técnicos con alto nivel


Tiempo de lectura: 5 min.

El Citroën CX GTI Turbo es uno de esos coches a los que se puede llegar por muchas vías. Si eres aficionado al dominio de las mecánicas con turbocompresor durante los ochenta, llegas a él de forma natural. Ya que gracias a esta tecnología consiguió ser el modelo de tracción delantera más veloz del mundo en 1985, alcanzando los 220 kilómetros por hora de velocidad punta. Si lo tuyo es la aerodinámica, seguro que su coeficiente de 0,35 te llamará la atención. Más aún si has conocido cómo su diseño deriva de la labor emprendida por Paolo Martin en Pininfarina durante los sesenta, rescatando las teorías de Wunibald Kamm a través de prototipos como el FIAT-Dino Parigi o los BMC 1100/1800.

Y vaya, obviamente también se puede llegar a él investigando sobre los inicios de las berlinas deportivas. Siendo el Citroën CX GTI Turbo uno de los modelos más adecuados para viajar rápidamente por autovía gracias a su aplomo conseguido por la suma de la potencia mecánica, la suspensión hidroneumática y el aplomo dado por su gran distancia entre ejes. Además, estamos ante uno de los diseños tanto visuales como tecnológicos más fascinantes de una marca que, durante décadas, tuvo su distinción en el atrevimiento. En suma, guste más o menos, el Citroën CX GTI Turbo cuenta con un indudable encanto que, hoy en día, lo encumbra como uno de los mejores clásicos a adquirir si eres un entusiasta aficionado a la innovación en el diseño.

Es más, diríamos que uno de los mejores argumentos a favor de su valor en el mundo de los clásicos es que su concepción, por avanzada e inteligente, no deja de ser atemporal. Característica que, casi siempre, suele acompañar a los grandes iconos de la automoción. Pero vayamos al comienzo. Concretamente a 1974. Año en el que aparece el CX con la misión de sustituir al exitoso pero ya desgastado DS “ Tiburón “. Incapaz de competir ya con las avanzadas berlinas de las marcas germanas, a los cuales en este momento se está sumando una vigorosa Audi recién rescatada por Volkswagen para situarla entre el clasicismo de Mercedes y el toque deportivo de BMW. Así las cosas, el CX es la respuesta de la industria francesa en un mercado que, desde 1968, había abolido las barreras arancelarias entre los seis socios fundadores de la Comunidad Económica Europea.

citroen cx gti (1)

La aparición en 1977 fue una respuesta a las bajas potencias ofrecidas por las primeras series del CX, condicionadas por el impacto de la Crisis del Petróleo de 1973

Citroën CX GTI Turbo, a la máxima potencia

Revisando las mecánicas con las que se presentó el CX a mediados de los setenta llama la atención la escasa potencia de las mismas, con unos 102 CV en la más prestacional. Muy por debajo de los 141 CV ofertados por las variantes más prestacionales de su antecesor, el DS. No obstante, la explicación a esto resulta bastante sencilla con tan sólo atender al año en el que se lanza al mercado a esta berlina. 1974. Justo el posterior al estallido de la Crisis del Petróleo, la cual tambaleó como nunca los cimientos de la industria automovilística. Obligando a un serio y contundente replanteamiento técnico incluso en la industria americana, tan dada a incrementar las cilindradas sin atender a las consecuencias de ello en el depósito de gasolina.

En este contexto, aunque el Citroën CX no era un coche para mayorías también tenía que ser recatado con sus consumos. Más aún si tenemos en cuenta cómo la marca francesa tuvo que dejar en la estacada a modelos tan maravillosos como el SM justo por este motivo. No obstante, tras el susto de 1973 el mercado poco a poco volvió a la andadas rumbo a los optimistas años ochenta. De esta manera, en 1977 apareció el Citroën CX GTI. Dotado de inyección electrónica para mejorar la alimentación del motor haciéndolo subir hasta los 128 CV.

Algo más adecuado para esta maravillosa berlina con zaga Kammback, en la cual los kilómetros pasaban con la sensación de ir en una alfombra voladora gracias a las suspensiones hidroneumáticas – recordemos que Citroën no le quiso vender su patente siquiera a Rolls-Royce, la cual intentó hacer las suyas propias resultando en un sonoro y vergonzante fracaso – así como a los asientos mullidos y el enorme espacio interior posible gracias a la generosa batalla entre ejes. Además, ya entrados en la década de los ochenta la popularización del turbocompresor gracias a Renault hizo que las mecánicas sacaran una insospechada fuerza sin necesidad de aumentar la cilindrada.

citroen cx gti (2)

La mezcla de tamaño generoso, suspensiones hidroneumáticas, potencia sobrada y habitáculo pensado para la comodidad hicieron de este coche un devorador de kilómetros en autovía llegando a ser el tracción delantera más rápido del momento

Escenario en el que se presentó en 1985 el Citroën CX GTI Turbo como la opción más prestacional en toda la historia del modelo, el cual sería sustituido en 1990 por el XM. Gracias a ese soplido proveniente del mundo de la aeronáutica – los primeros turbocompresores nacieron al calor de la Primera Guerra Mundial para resolver el problema de la menor concentración de oxígeno según se iba ganando altura – , nuestro Coche del Día de hoy alcanzaba los 168 CV a 5.000 revoluciones por minuto con su motor de tres litros y cuatro cilindros en línea. Todo ello para mover los casi 1.400 kilos de este salón con ruedas, incluyendo al fin – las primeras series sólo la tenían como extra – la dirección asistida. En suma, uno de los modelos europeos tecnológicamente más refinados de los ochenta.

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Sobre mí

Miguel Sánchez

Todo vehículo tiene al menos dos vidas. Así, normalmente pensamos en aquella donde disfrutamos de sus cualidades. Aquella en la que nos hace felices o nos sirve fielmente para un simple propósito práctico. Sin embargo, antes ha habido toda una fase de diseño en la que la ingeniería y la planificación financiera se han conjugado para hacerlo posible. Como redactor, es ésta la fase que analizo. Porque sólo podemos disfrutar completamente de algo comprendiendo de dónde proviene.

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Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches desde que era un chaval. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Ahora embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

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Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. Mi padre trabajó como delineante en una empresa metalúrgica con mucha producción de piezas de automóviles, pero nunca hubo una pasión como la que puedo tener yo. También he escrito un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600 titulado "El 600. Un sueño sobre cuatro ruedas".

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No conozco sensación mejor que la de un volante en las manos. Disfruto también con ellas sobre el teclado, escribiendo ahora para vosotros algo parecido a aquello que yo buscaba en los quioscos cuando era un guaje.

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En la época en la que pasaba el día dibujando coches, alguien me preguntó: ¿pero a ti te gusta más la mecánica o la carrocería de los coches? Esa misma semana leí el Manual del Automóvil de Arias Paz. Tenía 14 años, esa simple pregunta es la razón por la que estoy aquí, desde entonces no he parado de aprender sobre lo que se convirtió en mi pasión.