Coche del día: Audi A4 Cabrio 3.0

Coche del día: Audi A4 Cabrio 3.0

Lucía un diseño específico, distinto al resto de la gama, que lo hacía más atractivo


Tiempo de lectura: 4 min.

Los descapotables siempre han tenido algo especial. La falta de techo potencia las sensaciones por mil, su imagen atrae todas las miras y por supuesto, la falta de techo le otorga también un caché difícil de igualar. Pero si además ese descapotable tiene un diseño específico y muy logrado, entonces, se obtiene un producto redondo, o casi. No solo hay que tener una buena imagen, hay que acompañarla con algo que ayude a hacerlo más especial.

Esa era, precisamente, la situación del Audi A4 Cabrio, una de las versiones más atractivas del Audi A4 B6 presentado en el año 2000, y puesto en las tiendas al año siguiente. El A4 Cabrio, que llegaba para cubrir el hueco del Audi Cabrio –basado en el Audi 80–, tenía un diseño totalmente distinto al resto de la gama A4 y era, sin lugar a dudas, una de las variantes más atractivas del sedán alemán. Pero no solo eso, sino que el Audi A4 Cabrio era más largo, más ancho y más bajo que cualquier otra versión del A4 –el RS4 no cuenta aquí–.

Sin embargo, aunque muy bonito, el Audi A4 Cabrio no era un coche nada especial en cuanto a opciones mecánicas y comportamiento deportivo. Era un coche pensado para las masas, muy Volkswagen, pero también con cierto regusto yankee, con motores como el V6 de 2,4 litros y 170 CV. Para Europa se preparó especialmente la gama diésel, que arrancaba en el 2.5 TDI con 163 CV: De hecho, cuando se inició la comercialización del Audi A4 cabrio, todos los motores eran V6, un detalle que hacía pensar en el mercado norteamericano con más fuerza.

audi a4 cabrio (3)

Un descapotable con techo de lona, cuando los metálicos eran la moda. Pronto aparecieron rumores sobre un techo metálico plegable, pero nunca se hicieron realidad

La opción más potente, al menos en el momento de su lanzamiento, era un V6 3.0 atmosférico –2.976 centímetros cúbicos–, que rendía 162 kW –220 CV– a 6.300 revoluciones y 300 Nm de par a 3.200 revoluciones, que podía combinarse con un cambio manual de seis relaciones o un automático Multitronic de tipo variador continuo. Curiosamente, también se ofrecía con el cambio Tiptronic de cinco marchas y por supuesto, con un sistema de tracción total, aunque este salía de fábrica con un cambio manual de seis relaciones. Estamos a comienzos del Siglo XXI, año 2002, el cambio manual todavía tenía hueco entre los fabricantes premium.

Como cabría esperar, el Audi A4 Cabrio con cambio manual y tracción delantera era el más veloz. El 0 a 100 km/h lo completaba en 7,8 segundos, mientras que la velocidad máxima era de 243 km/h. El siguiente en la lista era el A4 cabrio quattro con cambio manual, que era una décima más lento en aceleración y alcanzaba los 241 km/h. El A4 cabrio 3.0 Multitronic no perdía mucho en aceleración, de hecho, calcaba los datos del manual, pero era cerca de 10 km/h más lento en cuanto a velocidad punta, mientras que el Audi A4 3.0 con cambio Tiptronic era el más lento en aceleración, con 9,7 segundos, pero superaba por muy al Multitronic en velocidad máxima. Esto se debía a que era el más pesado, pues se ofrecía únicamente con tracción total.

Por aquellos años todavía estaban de moda los descapotables con techo metálico, pero Audi optó por montar uno de lona. Se fabricaba con tres capas sobre un varillaje metálico con un peso aproximado de 30 kilos. No se podía abrir en marcha, aunque era de accionamiento totalmente eléctrico y tardaba 24 segundos. Cuando se presentó, se llegó a rumorear sobre la aparición de un posible techo metálico, algo que nunca ocurrió.

El Audi A4 Cabrio contó con un restyling, como el resto del Audi A4, pero no tuvo una segunda generación porque apareció el Audi A5 cabrio.

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Sobre mí

Javi Martín

Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. Mi padre trabajó como delineante en una empresa metalúrgica con mucha producción de piezas de automóviles, pero nunca hubo una pasión como la que puedo tener yo. También he escrito un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600 titulado "El 600. Un sueño sobre cuatro ruedas".

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