Coche del día: 1986 Dodge Shelby Omni GLHS

Coche del día: 1986 Dodge Shelby Omni GLHS

El primo americano más gamberro del Talbot Horizon


Tiempo de lectura: 4 min.

El 1986 Dodge Shelby Omni GLHS fue fruto de una colaboración entre Carroll Shelby y Lee Iacocca, máximo mandatario de Chrysler desde 1978. Las siglas de su último apellido se referían a algo parecido a “Goes Like Hell S´more”, algo así como “corre más aún que un demonio”.

Solamente se produjo durante 1986-1987. El Talbot Horizon que vimos por Europa durante años era muy similar de aspecto, pero adaptado a nuestros gustos. Era la versión europea de los gemelos Dodge Omni y Plymouth Horizon. Para recordar el por qué de esos parentescos, hay que recordar qué pasó con Talbot.

Volvemos a Norteamérica y partimos del Dodge Omni, creando un compacto con un motor de la casa de 2,2 litros y cuatro cilindros en línea que entregaba 110 CV. Se le añadieron unas ruedas y frenos Shelby, y se completó en 1985 con un nuevo motor turboalimentado que rendía 148 CV (turbo I); cambió su denominación, pasando a llamarse Dodge Shelby Omni GLHT.

1986 Dodge Shelby Omni GLHS 2

Fotografía: Tyler Allen para RM Sotheby’s

En 1986 Shelby decidió comprar las 500 unidades producidas del GLHT y se introdujo un nuevo motor bajo su capó (turbo II), que rendía 177 CV gracias a la introducción o sustitución de algunos elementos, como unos inyectores de alto flujo de la casa Bosch o un nuevo intercooler. El colector de admisión se sustituyó por uno diseñado por el propio Shelby.

De esta manera el par motor aumentaba ligeramente, pasando de los 228 Nm de la versión de 148 CV hasta los 237 Nm del nuevo motor. Se le instalaron amortiguadores de gas de la casa Koni de dureza regulable. Las barras estabilizadoras delanteras de una pulgada de diámetro -25 mm- y las traseras de 5/8 de pulgada -16 mm- permanecieron invariables.

Se le volvió a cambiar el segundo apellido, llamándose Shelby GLHS

La caballería se trasladaba a las ruedas delanteras mediante un cambio manual de cinco marchas A525. Para personalizar su aspecto llevaba unas ruedas exclusivas con llantas de aluminio fundido de 15 pulgadas Shelby Centurion, calzadas con unos neumáticos Gooyear Eagle Gatorback 205/50 VR15. También se le añadieron unas grafías específicas repartidas por toda la carrocería, y en su interior un bonito volante forrado en piel.

1986 Dodge Shelby Omni GLHS 3

Este compacto llevaba bajo su capó un motor de origen Dodge/Chrysler de 2,2 litros y 177 CV, suficientes para empujarlo hasta los 209 km/h

Su comportamiento en pista de pruebas era bastante bueno. Sus neumáticos mostraban un elevado agarre, con un límite de aceleración lateral de 0,81 g. La dirección resultaba algo ligera (de agradecer por ciudad) y la suspensión se tragaba las irregularidades del asfalto en línea recta sin mayor esfuerzo y en suelo seco, algo que se convertía en una molestia cuando circulábamos por firme mojado, algo que se podía mejorar con sus amortiguadores regulables Koni.

En línea recta resultaba muy difícil perder la compostura, aunque acelerásemos a fondo desde cero, manteniendo la estabilidad y la adherencia sin problema. Algunas opiniones ciertamente exageradas decían que se sentía como un V8 e incluso como un V12. Alcanzaba las 60 mph (96 km/h) en 6,5 segundos y su velocidad punta era de 209 km/h.

Eran cifras muy destacables teniendo en cuenta que el Dodge/Chrysler Omni estándar llevaba un motor de gasolina de 1,6 litros y 64 CV. Se permitía el lujo de codearse -al menos en prestaciones- con rivales de la talla del Mazda RX-7 de segunda generación (180-200 CV en versión turboalimentada) o con el Porsche 944 (143 CV).

El propio Carroll Shelby tuvo uno en su propiedad y al que le hizo pocos kilómetros, 12.445 concretamente. Se puso en subasta en la casa Mecum Auctions a mediados de enero de este 2021, con una valoración estimada entre 50.000 y 75.000 dólares, unos 42.000-63.000 euros. Es la misma unidad que vemos en este artículo.

Debió ser un buen negocio, porque el mismo coche, con el número de serie 86/500, fue subastado previamente en 2016 por RM Sotheby’s y cambió de dueño por 27.500 dólares. A lo tonto, alguien dobló o triplicó la inversión, y solo le metió al odómetro 712 kilómetros adicionales.

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Sobre mí

Ginés de los Reyes

Desde que tengo conciencia me llamó la atención cualquier cosa con ruedas. Aprendí a montar en bicicleta al mismo tiempo que a andar, y creo que la genética tiene algo que ver: mi padre adoraba los coches, les ponía nombres, mi abuelo conducía y participaba en el diseño de camiones, y le privaban los coches...

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