Ferrari y Lamborghini transitaban sus primeros años de rivalidad declarada y, en paralelo, en otra dimensión de aspiraciones –aunque bendecido por el icónico 850 Coupé– una pequeña joyas surgía de talleres más discretos, pero sin resignar el valor que representa crear algo nuevo y noble. Irrumpía el Fiat Moretti Sportiva SS para interpretar el espíritu de los deportivos italianos desde una escala menos vociferante. Un ejemplar 1968 no ubica en esta perspectiva de Dino sin tanta fama, nos invita a contemplar talentos más allá de Giugiaro, Gandini y otras eminencias, y a valorar un coche que, a las puertas de una oferta final, resiste como lo que siempre fue: un sobreviviente.
Carece de sentido intentar buscar descripciones en demasía respecto de sus líneas. Basta con entender la sensibilidad estética con que el diseñador suizo Dany Brawand interpretó lo que el centrado 850 no se podía permitir. Resultado, esto último, de su concepción: su exclusividad visual radica en su condición de modelo construido de manera artesanal. Sí heredó del 850 chasis, sí heredó del 850 el motor. Motor que ya propulsa a esta unidad debajo del… No, no debajo del capó, pues estamos ante un modelo de motor trasero y propulsión trasera.
Y el hecho de que ya no cuente con aquel cuatro cilindros de 843 centímetros cúbicos y en su lugar viaje un 903 con 75 CV –dos de las cilindradas que el Sportiva SS recibía del 850 Coupe– resume que se trata de un coche que ha pasado por instancias de restauración y mantenimiento varias. Eso sí, quien finalmente se lo quede –de momento, los pretendientes pujan en el sitio oficial de Collecting Cars– se llevará a casa el motor 843 con que se entregó por primera vez.
Fiat Moretti Sportiva SS 1968: motor modificado, también los acabados
En un vehículo de dimensiones contenidas y peso reducido, la potencia declarada de su actual cuatro cilindros en línea no trabaja como obstáculo de su conducción ágil y directa, todo lo contrario. Sumemos que no tantos años atrás –entre 2017 y 2018, según ha confirmado quien lo poseyó durante más de una década y quien ahora lo vende– el motor fue sometido a una reconstrucción que implicó la instalación de componentes nuevos y un posterior ajuste en banco de pruebas.
Los acabados no escaparon a los retoques. Este Fiat Moretti Sportiva SS ya no luce aquel azul claro inicial con el que alguna vez apareció en publicaciones de época, sino un rojo anaranjado que va a tono con lo que muestra puertas adentro. Durante la restauración realizada a mediados de los años noventa, tanto los asientos como la parte superior del salpicadero fueron retapizados y hoy muestra el vinilo y la tela en el Burdeos que se ven en las imágenes.
Es, ante todo, un clásico y, si bien no faltan aquellos que ostentan estados inmaculados, también conviven con nosotros los que no están exentos de imperfecciones. Se menciona un pequeño arañazo en la aleta delantera izquierda, una burbuja de pintura en la tapa del maletero delantero y ciertos elementos que requieren atención, como la bocina y el indicador de temperatura. También se señala que la ventanilla del pasajero es de plástico en lugar de cristal. Sin embargo, estos detalles no eclipsan el conjunto, sino que lo sitúan en un punto honesto entre conservación y uso registrado en los casi 55.000 kilómetros que, según ha asegurado su propietario, son los reales desde su salida de fábrica.


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Mauro Blanco
Veo arte en los coches y en sus diseños una potencia que va más allá de las cifras. Ex conductor de Renault 12 rojo modelo 1995 de épicos e imprevisibles episodios, al que recuerdo por la hostilidad de su volante, pero, sobre todo, por nunca haberme dejado en el camino.COMENTARIOS