El Cullinan Yachting es la última demostración de que Rolls-Royce sabe perfectamente a quién le vende los coches. Esta exclusiva colección consta de cuatro unidades de encargo —denominadas Norte, Sur, Este y Oeste— construidas sobre la base del Cullinan con una premisa clara: trasladar la estética, los materiales y el espíritu del mundo del yate de lujo al interior de un todoterreno de más de dos toneladas y media.
Cada coche lleva teca de grado marino de poro abierto en la zona del Waterfall trasero, la consola central y los paneles de las puertas. Es exactamente el mismo material que cubre las cubiertas de los yates más exclusivos de la Côte d’Azur, seleccionado por su tactilidad natural y su calidez visual. Esta apuesta por la autenticidad se complementa con un panel delantero pintado a mano que representa la estela de una lancha auxiliar en movimiento.
Artesanía de precisión: Dos meses para un salpicadero
El nivel de detalle en el interior es, sencillamente, abrumador. El efecto visual de la estela en el salpicadero no se logra de forma industrial; los artesanos de Goodwood deben aplicar pigmento aerografiado sobre laca todavía húmeda para moldearlo manualmente con un pincel fino. Solo para desarrollar esta composición fueron necesarios dos meses de experimentación refinando técnicas y procesos de lacado.
Además, el salpicadero está acabado en una pintura Bespoke denominada Piano Milori Sparkle, un azul metálico profundo que evoca los tonos cristalinos del Mediterráneo. En la zona trasera, un motivo de brújula en marquetería pone el broche final: una pieza compuesta por más de 40 elementos individuales de madera de sicomoro, teca, fresno y bolívar negro, cortados y ensamblados meticulosamente a mano.
Navegar bajo las estrellas del Mediterráneo
El techo interior es el icónico Starlight Headliner de fibra óptica. Sin embargo, en esta edición los patrones de luz no representan constelaciones al azar, sino los mapas de vientos predominantes del Mediterráneo, cuyos flujos de aire se interpretan mediante sutiles animaciones de las estrellas sobre el habitáculo.
En el apartado textil, los asientos en cuero Arctic White y Navy Blue incorporan un bordado único inspirado en el aparejo naval. Un artesano con vínculos personales con la Royal Navy ha diseñado un patrón de bandas diagonales que reproduce la torsión de los filamentos de una cuerda de amarre. Este mismo motivo de cabo aparece grabado en los estribos iluminados, reforzando la coherencia visual del conjunto.
Cuatro orientaciones, cuatro identidades visuales
Los acabados exteriores diferencian los cuatro ejemplares según su punto cardinal:
- Norte: Viste un bitono Crystal sobre Light Blue, evocando las aguas de latitudes altas.
- Sur: Presenta una combinación Crystal sobre Arabian Blue IV para reflejar climas más cálidos.
- Este: Acabado en Dark Silk Teal, sugiriendo el misterio de las aguas profundas.
- Oeste: Luce el Sapphire Gunmetal, un guiño a los cielos de tormenta sobre el océano.
Todos los modelos están rematados con llantas de 22 pulgadas pulidas a espejo, una referencia directa a los herrajes y accesorios de cubierta de los veleros de competición modernos.
Un legado que comenzó con Charles Rolls
La conexión de Rolls-Royce con el mundo náutico no es un recurso de marketing reciente. Charles Rolls, antes de asociarse con Henry Royce, sirvió como tercer ingeniero en el Santa Maria, una goleta de vapor de 47 metros propiedad de su familia. Con ella recorría regularmente puertos como Nápoles, Malta o Algiers.
Incluso el lenguaje de diseño actual de la marca, como la famosa “waft line” de la carrocería, bebe directamente de las líneas de los cascos de los yates. Referencias a la legendaria Clase J de los años 30 o colaboraciones previas como el Phantom Drophead Coupé y el Boat Tail demuestran que el mar siempre ha sido una fuente de inspiración para la firma. Aunque el precio de estos Cullinan Yachting no se ha revelado, la exclusividad de estos materiales y el tiempo de mano de obra invertido aseguran que solo estarán al alcance de unos pocos elegidos.





Javi Martín
Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. He escrito un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600 titulado "El 600. Un sueño sobre cuatro ruedas".COMENTARIOS