Los coches usados representa la mejor oportunidad de acceder a determinados modelos que, por una cosa u otra, no se podían siquiera imaginar cuando se vendían nuevos. Sin embargo, el mercado se ha vuelto un lugar hostil para el entusiasta. Los sospechosos habituales –esos compactos deportivos de los 80 y 90 que todos soñamos– han alcanzado precios que rozan el absurdo especulativo. Pagar el precio de un compacto moderno por un utilitario de hace treinta años es, para muchos de nosotros, una línea roja difícil de cruzar. Sin embargo, no todo está perdido. Si dejamos de mirar lo que dictan las modas de Instagram y bajamos al barro del mercado real, todavía quedan supervivientes.
En Espíritu RACER hemos seleccionado tres opciones que cumplen con nuestro dogma: tienen alma, son comunicativos y, lo más importante, todavía se mueven en rangos de precio lógicos para un currante que quiere disfrutar el fin de semana sin hipotecar sus riñones.
1. Ford Fiesta ST150 –Mk6–: La escuela del “Hot Hatch”
Mientras el mundo se pelea por los últimos Clio RS de motor atmosférico, el Ford Fiesta ST150 sigue siendo el gran tapado. Lanzado en una época donde Ford Performance sabía perfectamente cómo poner a punto un chasis, el ST150 es la definición de diversión honesta. Su motor Duratec de 2.0 litros y 16 válvulas no tiene la rabia de un motor VTEC en la zona alta, pero ofrece una entrega de par muy llena desde abajo que lo hace tremendamente eficaz en tramos revirados.
Su mayor virtud es, sin duda, su bastidor. Con un eje trasero que se siente vivo y una dirección hidráulica que transmite hasta el último milímetro de asfalto, el Fiesta te enseña a conducir. Es un coche que premia la inercia y el buen hacer con el cambio de marchas. Además, mecánicamente es una roca; un bloque robusto con distribución por cadena que, con un buen mantenimiento, es eterno. Todavía se pueden encontrar unidades por debajo de los 6.000 euros que solo necesitan unos buenos neumáticos y una carretera de montaña para hacerte feliz.
2. Mazda MX-5 –NC–: El equilibrio del “Jinba Ittai”
La tercera generación del Miata, el NC, ha sido injustamente tratada por los puristas que lo tacharon de “pesado” o “aburguesado” frente al NA. Esa mala fama es nuestra mejor aliada para encontrar un deportivo de propulsión a un precio imbatible. El NC es, en realidad, un coche mucho más capaz y rígido que sus antecesores. Su esquema de suspensión multibrazo trasera y un motor situado en posición delantera-central lo convierten en un bisturí.
Si buscas el auténtico espíritu RACER, intenta localizar una unidad con el motor 2.0 de 160 CV. Estas versiones solían venir acompañadas de un diferencial autoblocante de serie, lo que transforma al pequeño descapotable en una máquina de derrapar con una progresividad pasmosa. Es un coche que puedes usar a diario sin acabar con la espalda destrozada, pero que en cuanto pisas el circuito o un puerto de montaña, te recuerda por qué la arquitectura de motor delantero y tracción trasera sigue siendo la reina del baile.
3. BMW 325i –E90–: El último seis cilindros atmosférico
Para quienes necesitan algo más de empaque sin renunciar a la pureza, el BMW 325i –E90– es la respuesta. Ojo, hablamos de las unidades equipadas con el motor N52B25 –el de 2.5 litros–. Este bloque es uno de los mejores seis cilindros en línea jamás fabricados por la marca bávara antes de que la fiebre del turbo lo infectara todo. Su sonido es metálico, adictivo y su suavidad de funcionamiento es simplemente imposible de replicar con los motores tricilíndricos actuales.
Al ser una berlina, muchos pasan por alto su potencial dinámico. Sin embargo, el E90 cuenta con un reparto de pesos 50/50 y una de las últimas direcciones asistidas hidráulicas de la Serie 3, con un peso y una comunicación que hoy parecen ciencia ficción. Es un coche elegante que disimula su potencial, pero que con el motor en su zona óptima –por encima de las 4.500 vueltas– saca a relucir un ADN deportivo que te hará olvidar cualquier SUV moderno por muy “M” o “AMG” que sea su apellido. Es la última oportunidad de estrenar un motor legendario por un precio de coche usado “normal”.
Comprar uno de estos tres coches no es solo una transacción económica; es un acto de resistencia. Es elegir la conexión hombre-máquina por encima de las pantallas táctiles y las ayudas a la conducción intrusivas. No sabemos cuánto tiempo tardarán los especuladores en poner sus garras sobre ellos, así que, si valoras la conducción analógica, el momento es ahora.


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Javi Martín
Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. He escrito un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600 titulado "El 600. Un sueño sobre cuatro ruedas".COMENTARIOS