El poder del Azul Breslow –verán que el nombre mismo también–, magnético tono, atrapante, es la puerta de entrada al elevado grado de personalización que Mulliner acaba de experimentar. Diseñadora a medida por vocación, a la división británica le toca, una vez más, toparse con una clienta que le demuestra méritos suficientes para, si quisiera, quitarse el traje de coleccionista y ponerse el de la marca. De esas que ponen a prueba el orgullo del fabricante.
Bentley habla de “experiencia recurrente” para indicar el historial de ejemplares propiedad de Sonia Breslow, ahora dueña de este Bentley Batur Convertible –el cuarto de los 16 de edición limitada–, que se une a las filas de su Bacalar y sus clásicos Blower y Speed Six Continuation Series. Por el prontuario y encargos, Breslow parece saber lo que quiere. Y lo que quiere es un Mulliner profundamente personalizado. “Si tengo un coche como este Batur, no pienso venderlo en mi vida; es mi coche para siempre”, afirma y firma, porque en el coche se lee su nombre.
La clienta va al detalle en cada sección de este tratamiento. Parece ser una cocreación sin precedentes en la división del fabricante –definida por éste como “una obra maestra de colaboración–, de esas que ponen a prueba el orgullo… y las capacidades y los horizontes de este departamento. El Batur Convertible número 4 certifica que en los trabajos a medida no existen los límites. Siempre hay una primera vez y, en este Convertible, Mulliner cede a los específicos criterios de la propietaria para aplicar soluciones que nunca había llevado a cabo.
La luz de bienvenida animada al entrar al habitáculo es, quizás, el gesto más distintivo y personal en el Convertible número 4. Al activarse, proyecta un Sonia Breslow de puño y letra utilizando 415.800 espejos microscópicos. Un toque de elegancia para contrastar los 750 caballos que convierten a la versión a cielo abierto del Batur en el poseedor del Bentley W12 más potente.
“Elegir los colores, trabajar cada tono”, explica Sonia, resumiendo su esencia como clienta especial. Dicho y hecho. El azul de su Batur lleva su nombre porque de ese azul es ella la autora intelectual. Lo mismo ocurre con las otras tonalidades, las que acompañan al Azul Breslow principal y construyen el consagrado como primer esquema tricolor exterior de Mulliner gestado por el propio cliente. Una fina franja plateada brillante de seis milímetros recorre la línea de cintura, mientras el Azul Breslow Medianoche toma el control de las superficies de carrocería verticales y completa con sobriedad el concepto estético.
El interior, regido por tonos tostados, caramelo y costuras en contraste, se revela no sin antes plegar la capota de lona que, en cuanto a color, habla prácticamente el mismo idioma que el Breslow Blue y es ni más ni menos el primer techo que muestra un color personalizado por el cliente en el fabricante. Entonces, con la faceta a cielo abierto confirmada, entra en acción el Airbridge, elemento de Bentley situado en la zona comúnmente destinada a los arcos antivuelco para aportar aerodinámica cuando se viaja en modo descapotado. Mientras, en la zona de mandos, puntuales inserciones impresas tridimensionales en platino, otro aplicado hasta aquí inédito en Bentley, rematan el grado de exclusividad en un Bentley Batur Convertible que, tal parece, no conocerá segundas colecciones.


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Mauro Blanco
Veo arte en los coches y en sus diseños una potencia que va más allá de las cifras. Ex conductor de Renault 12 rojo modelo 1995 de épicos e imprevisibles episodios, al que recuerdo por la hostilidad de su volante, pero, sobre todo, por nunca haberme dejado en el camino.COMENTARIOS