Guía de compra: Alfa Romeo 156 (932)

Guía de compra: Alfa Romeo 156 (932)

Sensaciones al volante y deleite visual en la berlina que cambió el rumbo de la marca


Tiempo de lectura: 14 min.

Parece mentira que haya pasado casi un cuarto de siglo desde que el Alfa Romeo 156 fuera presentado en el Salón del Automóvil de Frankfurt de 1997. Un año después, y por mayoría absoluta, se haría con el prestigioso galardón de Coche del Año en Europa, algo que hasta ese momento nunca había logrado la marca turinesa con ninguno de sus vehículos.

Por eso hoy, en nuestra sección de guía de compra, queremos hablaros un poco sobre sus versiones más destacadas, pero sobretodo las más interesantes con las que uno puede hacerse en la actualidad, teniendo en cuenta que el modelo dejó de fabricarse hace más de 15 años. En cualquier caso, en la sección del Coche del día ya os hablamos del 156 en sí, información que podéis ver allí.

También hicimos un pequeño artículo en esa misma sección sobre la variante del 156 más deportiva, os hablamos indudablemente del 156 GTA, dotado de la pasional mecánica obra del ingeniero Giuseppe Busso. Pero hoy queremos centrarnos en las versiones más interesantes para comprar en la actualidad, fallos comunes de estas, cosas que revisar y precio medio de mercado con el que poder hacernos con una buena unidad.

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Alfa Romeo 156 (2002)

Versiones del Alfa Romeo 156 (932)

Hay que tener en cuenta que el 156 cuenta con dos etapas bien diferenciadas. De un lado esta las versiones pre-styling, que datan desde el inicio de la comercialización del modelo hasta aproximadamente el año 2003, momento en que de la mano de Giugiaro recibiría un lifting facial, además de renovar sus motorizaciones diésel con culatas de 16 y 20 válvulas, que le conferirían aún más potencia, mejorando además su funcionamiento, consumo o rumorosidad.

El Alfa Romeo 156 es uno de esos automóviles que no deja indiferente a nadie y que por un precio inferior al de la competencia nos podemos hacer con un automóvil lleno de personalidad y buenos argumentos

Pero claro, vosotros os preguntareis a estas alturas ¿para qué comprar un Alfa Romeo 156 si hay Volkswagen Passat, Audi A4 y por supuesto BMW Serie 3 de la época? La respuesta es muy sencilla, y seguro que después de este artículo disiparéis muchas dudas a este respecto. Teniendo en cuenta que cualquiera de los tres automóviles mencionados son magníficos, el Alfa Romeo 156 cuanto menos es igual de bueno, pero es que además podréis haceros un coche que desborda personalidad, buenas soluciones técnicas y un comportamiento intachable en carretera.

Evidentemente, si este dilema lo trasladamos a una charla durante una comida familiar, tendremos a nuestro queridísimo cuñado de turno que nos dejará meridianamente claro que los Alfa Romeo son “carne de taller”, amargarán nuestra existencia y cuando decidamos quitárnoslo de en medio, habremos desembolsado en él un total igual a la compra de un Porsche 911. Leyendas urbanas.

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Alfa Romeo 156 (2003)

Motores del Alfa Romeo 156 (932)

Así que si dejamos atrás los falsos mitos provenientes del siglo pasado y nos centramos en lo que realmente nos ha traído hasta aquí con el fin de hacernos con un vehículo muy válido para el día a día, por poco dinero y que además goza de una esbelta figura. Aun a pesar de que su diseño porte sobre sus hombros casi un cuarto de siglo, os aseguro que no os arrepentiréis si seguís unas pautas a la hora de buscar un Alfa Romeo 156 en el mercado de ocasión de nuestro país.

Para empezar debemos centrarnos en si nuestra búsqueda es de una motorización diésel o bien de gasolina. Teniendo en cuenta las restricciones medioambientales actuales en muchos puntos de nuestra geografía, para la mayoría de vosotros seria casi inviable hacerse con una motorización diésel, la gran mayoría no opta a distintivo ambiental al ser Euro 2 o Euro 3. Si es así yo no tendría ninguna duda en este aspecto e iría directamente por la versión 2.0 JTS.

Ya sea en versión diésel o gasolina el 156 dispone de un variado mercado de ocasión donde podremos hacernos con una unidad que se adapte a nuestras necesidades

Esta motorización, aparecida para la temporada 2002, era totalmente nueva, dejando atrás el sistema Twin Spark que había acompañado a la marca desde décadas atrás. Ahora, el nuevo sistema JTS (Jet Thrust Steochiometric) se combina con la inyección directa, mejorando en todos los aspectos al TS anterior. Esta variante declara 165 CV de potencia y el par aumenta hasta los 206 Nm.

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Alfa Romeo 156 (2002)

Con un funcionamiento muy suave y fluido hasta las 4.000 RPM -aproximadamente-, es a partir de ahí cuando el propulsor italiano saca todo su genio y su sonido se convierte en una melodía embriagadora. Todo ello con una mejora en los consumos, donde en conducción normal podremos rondar los 8 l/100 km de media si no nos pesa en exceso el pie derecho.

Por otro lado, tenemos la opción de buscarlo con cambio manual o el automático robotizado de la casa Selespeed, aunque honestamente descartaría la segunda opción, básicamente porque en coches de esta edad es difícil saber si el mantenimiento requerido en este apartado ha sido realizado con asiduidad y de manera religiosa, para evitar problemas a posteriori. También tendremos la posibilidad de escoger entre carrocería tipo berlina o la preciosa variante Sportwagon.

Yo no puedo disimular mi apego por la segunda. Me parece de los SW más bonitos que se han fabricado nunca, básicamente porque la marca transalpina no buscó utilidad en sí en el modelo, más allá de mejorar sus condiciones de carga mediante un portón trasero. Tanto la distancia total como el cubicaje interior de la zona del maletero son idénticos en ambas versiones, por lo que esto no sería un aspecto que decantará la balanza de un lado u otro. En cualquier caso todo se resume al final en una cuestión de gustos, por lo que eso quedará en vuestras manos.

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Alfa Romeo 156 Sportwagon (2002)

Evidentemente, y tras más de 25 años de “diesitis”, unido a la fama de la marca, es bastante complicado encontrar unidades de esta versión en España. Aún menos si hablamos de un Sportwagon y menos aún si nuestra búsqueda va enfocada a ejemplares equipados con el cambio automático. De todas formas, siempre se puede dar con alguno con precio que oscilan entre los 3.000 y 4.000 euros, teniendo en cuenta su escasez.

El Alfa Romeo 156 cuenta con dos variantes en carrocería berlina y SW, aunque esta última goza de las mismas cotas y capacidades que su hermana de cuatro puertas

Aspectos a revisar del Alfa Romeo 156 (932)

Si esta es tu elección, deberías de revisar algunos puntos antes de hacerte con la unidad deseada, como por ejemplo que este sustituido el kit de distribución, ya que en los motores de la época de la marca se dieron casos de rotura de la correa antes de llegar al kilometraje máximo indicado por la marca, con el consiguiente desembolso económico que ello conlleva. También cerciorarnos de si hay un consumo de aceite excesivo, ya que esta mecánica era propensa a ello, como muchas otras de diferentes marcas en aquel momento.

El problema principal radica en los retenes de válvula, fabricados en material que se endurecía con el tiempo y por el que se filtraba el aceite, con la posterior quema en el interior del bloque. No es algo que sea grave, siempre y cuando estemos atentos a ello y controlando el nivel de aceite asiduamente, algo que nos evitará males mayores y posibles gripajes si el cárter llega a quedarse seco. Por último, deberíamos hacer un buen chequeo en el plano de las suspensiones.

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Alfa Romeo 156 Sportwagon con motor 2.0 JTS 16v de inyección directa (2002)

Como ya sabemos, el 156 supuso un gran paso dentro de la marca en cuanto puesta a punto, tanto del chasis como de la suspensiones, pero estas suelen ser bastante delicadas si no tienen un mantenimiento adecuado. Nos referimos en este caso a comprobar el estado de los silentblock, así como brazos de la suspensión. De no estar como debieran, el comportamiento del coche no será el deseado, metiendo a la dirección movimientos parásitos y vibraciones constantes, así que es un punto muy recomendable de revisar en nuestro taller de confianza antes de hacernos con cualquier versión del 156.

Ahora bien, si lo que buscas es una motorización diésel, entonces nuestras opciones se ampliarían, pero bajo nuestro criterio siempre buscaríamos una unidad perteneciente a la fase restyling, es decir, las que ya venían equipadas con propulsores portadores de la culata de 16 válvulas. En este punto nuestras opciones serían tres, con potencias escalonadas entre los 140 y los 175 CV.

También serían dos los bloques disponibles, con cilindradas 1.9 y 2.4, todas ellas  asociadas a un cambio de seis relaciones y con disposición mecánica L4 o L5 transversal. Cualquiera de ellas se encargará de mover con soltura a un 156 aunque inicialmente, tanto por tema de impuestos como de mantenimiento, nos quedaríamos con las dos opciones que nos da el 1.9.

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Alfa Romeo 156 (2003)

Mecánicamente hablando nos parece más interesante desde un punto racional la versión 1.9 JTD de cuatro cilindros, tanto por consumos como mantenimiento en general

Con 140 y 150 CV -respectivamente-, los Multijet de segunda generación en el 156 son propulsores de fiabilidad más que reconocida y contrastada, amén de unas buenas prestaciones y un nivel de suavidad y sonoridad menor que algunos de sus rivales en la competencia. Evidentemente, y como no podía ser de otra manera, tiene sus pegas, pero esto es algo que te ocurriría en casi cualquier modelo diésel de la época y que en la mayoría de los casos vuelven a ser a causa de mantenimientos poco escrupulosos.

Por lo tanto, si nuestras opciones pasan por una unidad diésel, deberemos de cerciorarnos de algunos puntos fundamentales en el buen funcionamiento de estos. Por ejemplo, y al igual que ya hemos hecho mención en la opción de gasolina, tanto kit de distribución como el apartado de las suspensiones en general deberán ser objeto de nuestra inspección, básicamente por las cuestiones ya comentadas antes.

Por otro lado, deberemos ojear el apartado de los manguitos, tanto de admisión como del turbo, ya que estos suelen rajar con facilidad, produciendo pérdidas de potencia notables y por supuesto la EGR, mal endémico en los diésel de la época y en especial en estos JTD, aunque es un elemento que en la actualidad podemos adquirir por poca más de 20 euros en algunas páginas de repuestos. Mucha gente decide anularla, mecánica y electrónicamente, aunque ya sabemos que esto es ILEGAL, por lo que no os lo recomendamos bajo ningún pretexto.

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Alfa Romeo 156 (2003)

En muchos casos algunos de sus propietarios optan por colocar manguitería de tipo metálico, solucionando este fallo para siempre. No siempre suelen dar problemas en este aspecto, todo dependerá de la conducción y tipo de uso al que se haya enfrentado la unidad en cuestión en los años anteriores. También deberíamos echar un ojo a otros elementos como los lavafaros, si la unidad elegida porta xenón, ya que el vástago de estos suele empezar a perder agua por las juntas del cierre, o que los tiradores de apertura del maletero y tapón de combustible funcionen correctamente.

De manera general y dentro del habitáculo, podemos encontrarnos desgaste en botoneras de puertas y otros elementos fabricados en plástico, ya que en algunos casos están cubiertos por el típico engomado de la época, algo fácil de eliminar con tiempo y paciencia. Por último, una ojeada en el plano electrónico no estaría mal, visionando el buen funcionamiento del Infocenter de la consola central, el control de velocidad o las botoneras de los asientos si estos poseen alguna regulación eléctrica o son calefactables.

En definitiva, una buena inspección de la unidad de Alfa Romeo 156 por la que nos hayamos decantado puede evitarnos dolores de cabeza posteriores para solucionar posibles fallos que pudieran aparecer

Al igual que en el JTS nos encontramos con la opción de carrocería berlina o familiar. y si optamos por la variante de 150 CV, solo podremos hacerlo en la versión Crosswagon que Alfa Romeo mantuvo hasta el año 2007, la cual cuenta con tracción permanente y una altura de 6,5 cm mayor que la de su hermano el Sportwagon. El 1.9 de 140 CV por su parte es el propulsor que encontraremos en las otras variantes, que tanto prestacionalmente como a nivel de funcionamiento, dista muy poco de la última evolución aplicada en los L4 common-rail del modelo.

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Alfa Romeo 156 Sportwagon (2003)

Sí que hay que hacer una mención especial dentro de la variante de 150 CV, ya que esta en última instancia y para adecuarse a la recién estrenada normativa Euro 4 estrenó un nuevo sistema de inyección de combustible con una bomba mejorada y un kit de palometas colocado en el conducto de la admisión. Las palometas en el conducto de admisión producen una turbulencia para mejorar las emisiones de NOx, pero no influyen en el consumo ni las prestaciones. Los diésel Euro 4 ya optan al distintivo medioambiental.

Es el mismo sistema que antes veríamos en BMW en sus modelos E46, E60 y posteriormente en los E90, y que en muchas ocasiones produjeron grandes quebraderos de cabeza a sus propietarios por rotura, con el consiguiente desaguisado que se producía dentro del bloque. Así que mucha gente optaba por extraerlos y colocar kits específicos de simulación en este componente, evitando los mencionados problemas mecánicos y de fiabilidad.

Como vemos, y al igual que cualquier modelo dentro de cualquier marca, los Alfa Romeo 156 han tenido sus pormenores en diferentes apartados, algunos ya resueltos por sus antiguos propietarios y otros que, en el caso de tener que solventar nosotros, no serán un gran problema. Estas últimas versiones diésel, de las que te hemos hablado, las podemos encontrar en el mercado de ocasión con precios que van desde apenas los 2.000 euros, hasta cifras en torno a los 4.000, dependiendo del año, versión, acabado o kilometraje.

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Alfa Romeo 156 (2003)

En cualquier caso, nos estaremos comprando un automóvil que, por encima de cualquier cosa, muestra una personalidad propia, tanto estéticamente como por manejo, gracias a un chasis muy bien puesto a punto, unas suspensiones muy elaboradas o una dirección con apenas un giro entre topes que transmite cada palmo de la carretera, acercándonos eso que se pierde a cada generación de nuevos modelos que van apareciendo: el placer de la conducción.

Si a eso le sumamos un diseño atemporal, tanto por dentro como por fuera, y un sinfín de detalles que marcan la diferencia respecto a muchos de sus rivales, os aseguramos que disfrutaréis de lo lindo si optáis por haceros con un Alfa Romeo 156, en cualquiera de sus versiones o líneas de equipamiento.

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J. Rubio

Soy un enamorado del motor en general y de los vehículos clásicos y motocicletas en particular. Dedicado al mundo de la automoción desde hace unos años, disfruto probando toda clase de vehículos y escribiendo mis impresiones y experiencias sobre ellos.

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Gonzalo Lara
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Gonzalo Lara

PD2: en mi opinión es mucho más puro a nivel de diseño el 156 original, da gusto ver lo bien que han envejecido sus líneas, mientras que el restyling de Giugiaro parece un quiero y no puedo del 159, aunque esas culatas multiválvulas en los diésel bien justifican pasar el mal trago estético.

Gonzalo Lara
Invitado
Gonzalo Lara

Genial guía de compra Jorge. Me ha encantado leerla. Como poseedor de un 156 2.4 20V de 2004 me he sentido plenamente identificado con lo que has dicho, y no puedo sino suscribir cada una de tus palabras. Los brazos de suspensión así como los silentblocks de la estabilizadora son puntos de fallo endémico clásicos. Está guay lo de revisarlos antes de lanzarte a comprar el coche, pero como le des caña y hagas kilómetros, esas gomas son piezas que se acaban yendo más pronto que tarde. Casi es como si fuese mantenimiento “programado” el tener que andar cambiando silentblocks… Leer más »


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