Prueba: Honda HR-V e:HEV

Prueba: Honda HR-V e:HEV

Un rival más que duro para el Toyota C-HR


Tiempo de lectura: 10 min.

No será la primera vez que me enfrento a una pregunta que, por lo general, siempre me deja totalmente desarmado: “¿Y el timo este de los híbridos que no quieren colar, qué?”. ¡El timo de los híbridos! Me cuesta pensar en algo que requiere de millones de euros y varios años de trabajo, como un timo, de verdad que me cuesta mucho. Más todavía, cuando he podido conducir muchos híbridos diferentes y en la mayoría de los casos, he obtenido buenos resultados. Resultados que se traducen en agrado de uso y consumos contenidos, incluso en largos recorridos por autopista a velocidades no confesables, como ya se pudo comprobar con el Toyota Corolla sedán y el Renault Arkana híbrido el año pasado por estas fechas.

¿Por qué hay quien piensa que estos coches son timos? Entiendo que haya usuarios a los cuales, la tecnología híbrida no les sirva de nada, según las necesidades de cada uno hay un coche más adecuado que otro, así ha sido siempre y así será incluso con los eléctricos. Por ejemplo, una persona que realiza la mayoría de sus recorridos por autopista, tiene en el diésel el mejor aliado, no hay nada que pueda superar sus consumos en carretera, pero seguramente ya sabréis que un diésel para recorridos por ciudad es cualquier cosa menos eficiente. Sin embargo, para este último caso, los híbridos ofrecen un argumento que, de verdad, es casi perfecto: la posibilidad de circular con el motor eléctrico y sin gastar combustible, pero nos queda el motor de combustión para largos recorridos, donde los eléctricos todavía necesitan mejorar.

Es ahí, en la combinación de recorridos por carretera y ciudad –con mayor presencia de estos últimos– donde la hibridación da el do de pecho. Y no es por quedar bien con las marcas, la verdad es que me da un poco igual que haya cabreos en alguna marca por cosas que he comentado en una prueba, lo digo porque es la verdad. Al menos, es mi verdad, la que he podido comprobar en varias ocasiones y con diferentes modelos. Precisamente lo que me pasó con el Honda HR-V e:HEV, que me dejó muy satisfecho por agrado de uso y por consumos, tanto, que lo veo como un serio rival del Toyota C-HR, uno de los mejores del segmento en cuanto a consumos y agrado de uso. Creo que, incluso por diseño, el HR-V es una de las piedras en el camino del C-HR, aunque apueste por una línea más comedida que su compatriota.

Su diseño no es sorprendente ni rompedor, pero llama la atención de quien se cruza con él

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Una semana completa, más de 500 kilómetros y todo tipo de uso, y sigo sin entender por qué hay gente que piensa en timo, el lobby, cuando hablamos de híbridos. Podríamos acusar de haber lobby en todo lo que rodea a los eléctricos, y siempre con cuidado, porque es evidente que no tenemos toda la información que deberíamos tener para afirmar algo así, pero los híbridos, a día de hoy, son una opción muy interesante. Sirva de ejemplo que, con el HR-V, los consumos nunca pasaron de seis litros, ni siquiera a alta velocidad por carretera, que es donde estos coches pierden su ventaja.

Todo es… “muy Honda”

Cuando hablamos de hibridación, la referencia siempre es Toyota, es la marca que más ha invertido en la tecnología, hasta convertirlo en su mayor característica, en su seña de identidad. Empezaron en 1997, antes que nadie, pero no han sido los únicos. Honda también comenzó pronto con la hibridación, ¿acaso nadie se acuerda del Honda Insight? Fue el primer híbrido que llegó a Europa y era, además, un coche mucho más interesante que el Prius, tanto por diseño como por talante. Era, básicamente, un coupé de líneas aerodinámicas con las ruedas traseras carenadas, que luego resultó ser el primer de toda una saga que llegó después, incluso un rival directo del Prius en diseño y en planteamiento.

Ahora, la gama híbrida de Honda es muchísimo más amplia y las ambiciones, como cabe esperar, igual de grandes. Y con el HR-V e:HEV se pueden apreciar esas ambiciones desde el mismo momento que tienes el coche delante. Honda es… ¿Cómo decirlo? “muy Honda”. No se me ocurre otra forma de expresarlo. Todo es muy característico, como las tonalidades oscuras y las superficies suaves del habitáculo, la disposición de los mandos, el diseño, el tacto… es cierto que se trata de una firma generalista y no hay intención, o a menos yo no veo intención, de atacar el segmento premium como si pretende, por ejemplo, Mazda. Pero, sin embargo, estos japoneses cuidan mucho los detalles, aunque tienen otros que podemos definir como “muy japo” –cosas como tener toda la parte baja del salpicadero sin cubrir, tanto en el lado del conductor como del acompañante, es típico de fabricantes japoneses–.

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No hay nada rompedor ni una calidad sensacional, pero resulta un conjunto equilibrado en todos los aspectos

Por ejemplo, los plásticos son, en general, duros, pero la sensación es muy buena y los ajustes son mejores de lo que podría parecer al usar plásticos duros. Tienen buen tacto y todo es agradable, lo que denota que hay un buen trabajo en el habitáculo. No obstante, tiene detalles como los elevalunas, que nuevamente, son muy japoneses: solo el mando de la puerta del conductor tienen función “one touch”, el resto no.

Antes se ha mencionado el diseño de pasada, y aunque es un tema que no suelo tocar porque, seamos sinceros, para eso están las fotos –y los gustos de cada cual–, esta vez quiero hacer un pequeño inciso. Estéticamente no es un coche que sea sorprendente, ni tampoco especialmente llamativo, y es ahí donde juega una de sus mejores bazas, pues la discreción que presenta no está exenta de atractivo. Es más, es un coche que llama la atención, la gente se gira a mirar cuando pasa. Al contrario que su rival más directo, que para mí, repito, es el Toyota C-HR, el HR-V apuesta por líneas mucho más sencillas, por superficies lisas y por formas bastante equilibradas. Ni siquiera parece un SUV, le delata la altura del casco con respecto al suelo, con una suspensión más corta, estoy seguro de que pasaría sin problemas por un compacto. Además, el frontal, con la calandra del color de la carrocería y “fusionada” con la chapa, también ayuda mucho a otorgarle un aire diferente al resto. Lástima que sean unos embellecedores de plástico…

Toyota, aquí tienes un hueso duro de roer

Desde el primer momento que subí al HR-V y recorrí los primeros kilómetros, no he podido evitar pensar constantemente en el C-HR de Toyota. Los resultados generales, es decir, funcionamiento del grupo motor, la suavidad con la que se entrega la potencia, los consumos, la gestión de los motores… todo es muy, muy similar, pero se llega de una forma muy diferente. Así, por ejemplo, el motor tiene una configuración diferente. El motor de gasolina es un cuatro cilindros con 1.498 centímetros cúbicos que funciona bajo ciclo Atkinson, que rinde 79 kW –107 CV– y está asistido por dos motores eléctricos, uno de ellos hace las veces de generador y el otro mueve el coche con 96 kW –131 CV–. El grupo eléctrico se completa con una batería de iones de litio y una transmisión de engranaje fijo acoplada a una unidad de control de potencia. La potencia conjunta es de 96 kW –131 CV– y el par asciende a 253 Nm, y Honda homologa 5,4 litros cada 100 kilómetros.

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En la práctica, lo que tienes es un grupo híbrido que funciona muy bien y en total silencio cuando circulas por ciudad y no exiges potencia, pero que se escucha mucho cuando es el caso contrario –como en el Toyota… –. La transición entre los motores es imperceptible, la suavidad y el refinamiento es la nota predominante y los bajos consumos son una constante. Según el ordenador, los consumos han estado entre los 5,3 y los 6,1 litros, lo que me parecen cifras muy buenas. Únicamente por ciudad, los consumos que marcaba el ordenador eran de entre 2,5 y 3,4 litros, según fuera la conducción –la primera cifra en conducción “eco” y la segunda, conducción normal–. El sistema siempre da prioridad al motor eléctrico y resulta supersencillo moverse solo con electricidad en todo momento.

Además, no solo es sencillo, también es agradable. El HR-V híbrido es un coche cómodo, fácil de conducir, con un buen tacto general de todos los mandos y es, como se ha dicho antes, silencioso si no se exige al grupo motor. Es tan agradable y silencioso, que cuando entra el funcionamiento el motor de combustión molesta. Me ha ocurrido en otros híbridos, pero en este caso la sensación de molestia era mayor. A ver, es una sensación porque se va realmente cómodo y relajado cuando no actúa el motor de combustión, tanto, que cuando empieza a funcionar, incordia. No te apetece estar escuchando el dichoso motor. Por otro lado, la personalidad del coche, el talante de todo el conjunto, no invita a correr, es un coche que pide hacer las cosas con calma, suavemente, pide que le dejes fluir, que no desbarajustes la situación con movimientos bruscos del volante, que no frenes de golpe, que aceleres con suavidad… Si haces así las cosas, el coche parece flotar. No tiene una suspensión blanda, pero su tarado me ha resultado muy acertado tanto por confort como por estabilidad y control de los movimientos de la carrocería.

Podemos decir que no es un coche deportivo, pero tampoco es un coche aburguesado y “blandito”, es bastante dinámico. La dirección es rápida, y aunque tiene una asistencia elevada, no es desagradable ni demasiado blanda. Tiene un eje delantero relativamente eficaz para el temperamento del coche y la sensación general es de control de la situación, No es emocionante de conducir, de hecho, no le gustan las brusquedades, pero sí puedes hacer cientos de kilómetros sin enterarte y cualquier excusa es buena para ponerse a sus mandos.

Si no eres un coductor que abuse del acelerador, lograrás consumos de risa

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Sé diferente

El Honda HR-V e:HEV me ha gustado, sobre todo por su grupo motor y las sensaciones al volante. Tengo en mente pedirle de nuevo Honda el coche para hacer una comparativa con el Toyota C-HR, porque no dudo que será muy interesante. Por el momento, me quedo con su buen tacto, la respuesta del motor en casi todas las situaciones y los consumos, que son bajos. Lo malo viene, como siempre, con el precio. El HR-V más barato parte de los 33.460 euros, que pueden llegar a ser 38.460 euros –según web oficial a fecha de publicación de este artículo, y sin aplicar ayudas o subvenciones–.

Al menos, si optas por el HR-V híbrido, además de buenos consumos y una calidad general más que decente, tendrás un coche diferente, pues no se ven tantos como C-HR por las carreteras. Serás el propietario de un coche original, y además, de un coche japonés, que ya de por sí garantiza buenos resultados.

Galería de fotos

Prueba: Honda HR-V e:HEV

33460 euros
Prueba: Honda HR-V e:HEV
6.9

Comportamiento en carretera

7.5/10

Comportamiento en ciudad

7.5/10

Confort

7.5/10

Consumo

8.0/10

Habitabilidad

7.0/10

Infoentretenimiento

9.0/10

Prestaciones

7.0/10

Relación valor/precio

7.0/10

Seguridad

8.0/10

espíritu RACER

0.0/10

A favor

  • Diseño con personalidad
  • Tacto general
  • Consumos

En contra

  • Falta de carácter
  • Más potencia no le vendría mal
  • Poco emocionante de conducir
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Sobre mí

Javi Martín

Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. Mi padre trabajó como delineante en una empresa metalúrgica con mucha producción de piezas de automóviles, pero nunca hubo una pasión como la que puedo tener yo. También he escrito un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600 titulado "El 600. Un sueño sobre cuatro ruedas".

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Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches desde que era un chaval. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Ahora embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

Javi Martín

Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. Mi padre trabajó como delineante en una empresa metalúrgica con mucha producción de piezas de automóviles, pero nunca hubo una pasión como la que puedo tener yo. También he escrito un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600 titulado "El 600. Un sueño sobre cuatro ruedas".

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