Prueba de verano: Opel Grandland X Hybrid4

Prueba de verano: Opel Grandland X Hybrid4

Con las baterías cargadas, las prestaciones y los consumos son realmente buenos


Tiempo de lectura: 18 min.

Enfilamos ya la vuelta al cole, pronto diremos adiós al veranito, una época del año que muchos esperaban con ansias después de haber estado otro año pendientes de la COVID-19. No podemos pasar por alto que ha sido una losa para mucha gente y que el verano, como ocurre en otras tantas ocasiones, ha sido época de escape.

Con esa intención, precisamente, afrontábamos en casa la temporada estival, había que escaparse unos días, pero esta vez sin pegar ni palo, es decir, sin trabajar. Por nuestro trabajo, a veces cuesta mucho desconectar y si además, te pasa lo mismo que a mí, que eres redactor y también consumidor de prensa del motor, la barrera entre el trabajo y el ocio se difumina. No obstante, en 2020 nos fuimos de vacaciones y nos llevamos trabajo, pero en 2021 no iba a ser así. Al menos esa era la intención.

Dando vueltas a las opciones veraniegas, se nos pasó por la cabeza la posibilidad de contar con un coche de prensa. Hablaríamos con las marcas y que nos cedieran un coche para las vacaciones y, de paso, hacemos un reportaje veraniego con toda la familia. Vamos, que al final, entre pitos y flautas, tampoco nos escaparíamos esta vez de trabajar aunque para la ocasión, no vamos a negar que la tarea es mucho más amena. ¿Acaso conducir es un problema para un aficionado a los coches? Más bien lo contrario, incluso hay gente que lo hace gratis.

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El caso, en este punto, era con quién hablaríamos. ¿Qué marca podría tener un coche familiar, pero que pudiera dar mucho juego durante las vacaciones? Por un lado, nuestro destino era Jávea, en tierras alicantinas, pues contamos con casa allí. Íbamos con un niño pequeño y, en un primer momento, también se vendrían los perros (tenemos tres, raza pequeña, pero tres). Una furgoneta podría ser una opción genial, así podríamos salir por allí con soltura, aunque un SUV también podría ser algo a tener en cuenta, porque la zona de Jávea mezcla playa y montaña.

Opel Grandland X Hybrid4, ¿un híbrido enchufable para largos recorridos?

Hablando con Pablo, nuestro director, se me ocurrió que Opel tiene en su gama los coches adecuados. Por un lado, está el Opel Combo Life, que para la ocasión podría ser perfecto. Y junto a él, tenían el Opel Grandland X, que además, es un coche que me gusta bastante estéticamente, al menos la primera generación. Cuando vea el rediseño (Grandland, sin la X) en vivo y en directo, daré mi veredicto si alguien lo quiere saber. Así, por tanto, contacté con ellos y les conté la idea, obteniendo una respuesta bastante halagüeña: “tenemos un Opel Grandland X Hybrid4 que te irá perfecto”.

¡El Opel Grandland X Hybrid4! 300 CV para una escapada vacacional no están nada mal, y tenía ganas de probar esta versión. Encantado pues con la situación, confirmé con el señor Pablo y cerré fechas con Opel. Tocaba planear el viaje, como siempre se suele hacer y que luego nunca se cumple, pero así son las cosas.

Sin embargo, me venían otras cuestiones a la cabeza según se acercaba el día: ¿un híbrido enchufable para casi 500 kilómetros por autopista? ¿Tendremos maletero suficiente con 390 litros? (nuestro coche personal, un Mazda6 de 2009, tiene más de 500 litros…) ¿Hay cargadores en Jávea? ¿Habrá algún cargador por el camino?

Por diseño no sorprenderá a nadie, pero hace buen papel como coche familiar o como coche de alguien que busca imagen

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Uno de los apartados importantes para esta ocasión era el depósito de combustible, pues el Opel Grandland X Hybrid4 solo tiene 43 litros, y aunque en ficha técnica pone que el consumo es de 1,5 litros cada 100 kilómetros, no podemos contar con esa cifra pues se trata de un dato con baterías cargadas a tope y en conducción mixta. En nuestro caso, seguramente, no bajaría de 7 litros y eso yendo tranquilo y sin prisa. Además, el coche pesa 1.875 kilos. A esto hay que sumarle los tres ocupantes y el maletero hasta arriba (los perritos, finalmente, se quedarían en casa con los “abuelos”).

Haciendo un resumen, tendríamos a disposición un coche con un grupo propulsor híbrido enchufable de 220 kW/300 CV combinados, compuesto por 1.6 gasolina turbo con 147 kW/200 CV, un eléctrico de 81,2 kW/110 CV para el eje delantero, más otro colocado sobre el eje trasero con 83 kW/113 CV, capaces de lanzar esta mole a nada menos que 235 km/h. No, no lo probé, pero ya os adelanto que correr, corre, aunque eso sí, en línea recta.

Las baterías, por cierto, dan para 58 kilómetros en modo eléctrico puro y el cambio es automático de ocho relaciones por convertidor de par. Pero lejos de todo esto, lo que más me llamó la atención fue el tamaño de las ruedas, llamativamente pequeñas para lo que estila hoy día: 205/55 R19. Una anchura bastante contenida para la potencia y el peso general del conjunto, que en nuestro caso superaba las dos toneladas con relativa holgura.

Las primeras impresiones son buenas

Recogí el coche en la sede de Opel y, como era de esperar, me lo entregaron con las baterías completamente cargadas. De hecho, estaba enchufado cuando llegué a por él. La cuestión aquí era: ¿qué hago con las baterías? No tengo cargador cerca de casa y vivo en un primero, como no tire el cable por la terraza me voy de vacaciones sin baterías cargadas.

Y esto, siempre que haya suerte y el hueco bajo la terraza esté libre, que no fue el caso. Las baterías permiten hasta 58 kilómetros de autonomía eléctrica, en condiciones totalmente favorables -obviamente-, algo que se podría traducir en unos 40 kilómetros reales de autonomía, es decir, se habrán agotado las baterías antes de llegar a casa. Pero está el modo de conducción híbrido.

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Aquí entran en juego los modos de conducción, que muy hábilmente me recordó el responsable de Opel al entregarme el coche. El Grandland X Hybrid4 tiene un sistema de modos de conducción con cuatro programas, seleccionables desde un botón con la leyenda “Drive mode” situado cerca de la palanca del cambio.

Desde la pantalla se puede “desconectar” el motor eléctrico, permitiendo mantener la carga de las baterías intacta. Era una opción que acabó siendo la elegida, pues no importa gastar gasolina cuando hay cientos de estaciones de servicio a nuestra disposición. Es más, solo en la localidad donde vivo, cerca de casa (a unos 3 minutos) hay tres gasolineras.

Una vez en marcha ya empezamos a darnos cuenta de algunas cosas, como por ejemplo lo silencioso que resulta este Opel Grandland X Hybrid4. Usando únicamente el motor de gasolina, la rumorosidad en el habitáculo es muy limitada, apenas se escucha nada. También se nota un buen ambiente interior, con una buena calidad percibida e incluso real.

El tacto de los materiales, el aspecto general que presenta el interior al abrir y entrar, la ausencia de grillos y ruidos… La primera toma de contacto estaba siendo buena y siguió siendo buena todo el camino hasta casa. El motor de gasolina responde bien en solitario y aunque no es un tiro (arrastra con 1,6 litros y 200 CV más de 1.800 kilos) tampoco es lento.

La sensación una vez abres la puerta es de calidad, una sensación que se confirma cuando te pones en marcha

El coche lo recogí dos días antes de irnos de vacaciones, así que tuve dos días para conocerlo y para hacerme a su peculiaridades. Es un coche muy completo en cuanto a chasis, con un monocasco cuya plataforma es compartida con el Peugeot 3008, equipado con columnas McPherson delante y paralelogramo deformable detrás, un buen esquema se acompañaba de tarados tirando a blandos.

La carrocería se mueve con cierta lentitud y no está tan sujeta como en otros coches de su categoría, haciendo que en autopista y con curvas amplias sea un coche realmente agradable de conducir, pero que se compliquen mucho las cosas cuando se afrontan curvas de menor radio y un poco rápido.

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Carretera y manta: casi 500 kilómetros de autopista

Maletero lleno, perritos con los abuelos, “petardo” de nueve años atado en la silla y depósito lleno, hora de salir camino a la costa de Alicante a pasar unos días. Nos quedaban casi 500 kilómetros de autopista, con al menos una parada (no me gusta ir del tirón) y muy seguramente tengamos que echar gasolina antes de llegar. El depósito es muy pequeño, y por muy híbrido que sea, es un coche grande, mueve mucho peso (ya hemos comentado que a tope, más de 2.000 kilos) y es gasolina, no diésel. Esta parte sería al final la que más atención se llevaría por el camino.

Cuando pones en marcha el coche y hay carga en las baterías, el modo por defecto es el eléctrico. Por lo general, suele ser una forma de funcionar bastante común en todos los híbridos, sean enchufables o no; siempre que haya carga suficiente se da prioridad a las baterías y el coche se mueve sin emisiones locales.

Pero no quería gastar la batería en apenas 40 kilómetros, quería un híbrido “de verdad”, es decir, quería que la gestión del motor fuera combinando ambos motores para lograr los mejores resultados, que al fin y al cabo es el objetivo de combinar un motor de combustión con uno eléctrico. Personalmente, y al menos en este caso, de nada me servía tener 58 kilómetros homologados de autonomía eléctrica, pero luego más de 400 kilómetros únicamente con el motor de combustión.

No lograrás los consumos homologados, pero con el modo “hybrid” podrás lograr cifras muy contenidas, bastante buenas para un coche de sus prestaciones y peso

Así, por tanto, activé el modo “hybrid”, que básicamente hace lo que acabo de comentar: combinar ambos motores para lograr los mejores resultados. De hecho, quedé bastante satisfecho con el resultado, ya que dispones en todo momento del poderío del coche y además, de bajos consumos.

En esta situación y por autopista, las baterías duraron más de 115 kilómetros marcando consumos de entre 3 y 4 litros/100 km a velocidades por encima de los 120 km/h. Creo que es una buena cifra para el tamaño del coche, para el peso y para la velocidad a la que circulaba. Cuando se agotaron las baterías, los consumos subieron bastante, hasta los 7 litros, aunque estuvo marcando todo el viaje alrededor del 1 o el 2 % de la carga útil (queda un remanente extra para mantener prestaciones).

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El modo hybrid fue el que se usó durante todas las vacaciones, al final era el que mejor resultado daba, y combinado con la posición “B” del selector del cambio, se puede conducir con un solo pedal y con unos consumos ajustados. No eran, ni de lejos, cercanos a los 1,5 litros/100 km homologados, que sí veo posible lograrlos con carga suficiente. Incluso en autopista usamos la posición “B” del cambio, actuando con anticipación, se podía bajar de velocidad con celeridad suficiente sin tener que pisar el freno.

Los kilómetros por autopista se iban sucediendo con comodidad y tranquilidad; el climatizador enfría perfectamente, el coche es cómodo y tiene el aplomo suficiente para poder rodar muy rápido sin que el pasaje se quejara. Al mismo tiempo, la sensación de control y seguridad a los mandos es muy elevada, potenciada por una buena posición al volante y unos asientos bastante logrados.

No son deportivos, pero no le hacen falta, porque sujetan lo suficiente para las pretensiones del coche y son cómodos (y bonitos). La parada llegó antes de lo que esperaba, o mejor dicho, llegó sin darme cuenta. Todavía quedaba depósito, así que solo fue una parada para estirar las piernas y comer algo. Hacía mucho calor, así que fue una parada corta.

Si programas tus viajes teniendo en cuenta los cargadores disponibles por el camino, se puede hacer muchísimos kilómetros con sus 43 litros de depósito

Nuevamente en marcha, aproveché para darle un apretón al motor e incorporarme a buena velocidad a la autopista, momento en el cual me di cuenta que este coche corre más de lo que parece. Es más, el pasaje se dio cuenta también y no tardó en decir que las cosas fueran más tranquilas, que no había prisa. Al menos, hasta el momento, todo había ido bastante bien y el coche estaba dando buen resultado.

Lástima que en esa parada no había cargadores, no hubiera estado mal el haber contado con algo de electricidad. Y por desgracia, fue una constante. Hubo que hacer otra parada para poner gasolina, donde tampoco había cargadores y para dos o tres que encontré en la zona de Jávea, o estaban siempre ocupados o estaban totalmente abandonados.

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En Europa se están empeñando mucho en asentar y establecer el uso del coche eléctrico, pero van a tener que cambiar algunas cosas para que podamos usar un coche eléctrico con la misma soltura que uno convencional. No debemos olvidar que los motores de combustión tienen más de 100 años y en España se han necesitado más de 30 años para tener lo que tenemos ahora, en todo lo referente a infraestructura.

Despacito y con buena letra

Iban pasando los días allí en Jávea. Unos días playa, otros playa y piscina (con el agua especialmente calentorra, por cierto…), unos heladitos a pie de mar, siestas con las olas de fondo… nada de lo que quejarse. Pero como ya me conozco la zona de otras ocasiones (que se lo pregunten al nuestro Mazda6), decidí que ya era hora de salir a dar una vuelta mientras la familia se quedaba en casa con sus propios planes. De esta forma podría “estrujar” el coche y buscar zonas donde sacar unas buenas fotos tranquilamente.

Ni corto ni perezoso, me levanté un día, desayuné ligero y salí. Como hemos comentado al principio, la zona de Jávea combina mar y montaña y hay carreteras no muy lejos que parecen diseñadas por un amante del motor: curvas y curvas y más curvas, con cambios de rasante, un paisaje bonito y un asfalto relativamente cuidado.

Recuerdo haber rodado por algunas de esas carreteras en 2020 con nuestro coche y lo pasé en grande, así que con 300 CV la cosa prometía. La única duda restante tenía que ver con el peso y con las suspensiones, que se habían mostrado geniales en autopista y carreteras secundarias, pero por tarado quizá marcarían el límite antes de lo esperado.

En los trazados amplios y en los recorridos urbanos es donde se podrá explotar completamente el potencial del Opel Grandland X Hybrid4, porque el peso y el tarado de suspensiones penalizan en zona de curvas

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Las primeras curvas fueron una decepción enorme. La carrocería se movía muchísimo, el coche era muy torpe entre curvas cuando se aumentaba el ritmo y cuando había que frenar “a saco”. En primera instancia lo achaqué a la temperatura de los neumáticos y a la carretera, que estaba húmeda en algunas zonas. Bajé el ritmo y me dediqué a buscar buenas zonas para fotos y para unas tomas de vídeo (estamos dando forma a nuestro canal de Youtube, había que ir practicando) y cuando ya llevaba un buen trecho de kilómetros, volví a subir el ritmo.

En esta ocasión pude circular un poco más rápido, pero la sensación era la misma, el coche estaba fuera de lugar en esas situaciones. No le gusta que le traten con brusquedades en curvas, no le gusta que frenen de forma brusca en el último momento, no le gustan los volantazos ni los acelerones fuertes, no es un coche para correr, al menos por carretera de montaña.

Si en lugar de correr como alma que lleva el diablo, te adaptas un poco a las maneras del coche, te encuentras rodando rápido, sí, pero con un control mayor de la situación. Hay que frenar pronto, dejar que el coche “fluya” por la curva y acelerar relativamente pronto y sin brusquedades, para que todo vaya sobre raíles. Eso sí, nunca irás tan rápido como esperas, porque el movimiento de la carrocería y lo lento de las reacciones te hacen bajar el ritmo.

No obstante, viendo que las cosas en asfalto no iban como esperaba (tenía este Grandland X Hybrid4 como una versión algo más deportiva, pero no es el caso), me adentré por algunos caminos de tierra. Aquí la cosa cambia, sobre todo con el modo “4×4” activado (funciona el segundo motor eléctrico, en el eje trasero), porque esa suspensión que en asfalto parece suave, permite pasar por zanjas a una velocidad que en un primer momento, da la impresión que partirán el coche a la mitad.

Las ruedas ponen el límite, son muy grandes, totalmente asfálticas y calzadas con gomas para asfalto, así que evité los agujeros, las roderas y demás cosas por medio, como piedras, solo caminos de tierra lisos y con leves desperfectos. El coche acabó lleno de polvo y la sensación general bastante buena, fue divertido apretarle por tierra, aunque el peso acaba por matar la confianza que puedas ir cogiendo por el camino.

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Quizá encuentres uno en stock

El Opel Grandland X Hybrid4 que nos dejó la marca para las vacaciones, ya no se fabrica. Si te gusta, tendrás que buscar uno en stock o bien acudir al mercado de segunda mano. No es mala opción si necesitas un coche para un uso familiar, un coche “de batalla”, pero como amante de los coches quieres calidad y prestaciones.

No obstante, si como aficionado también quieres un coche que te permita disfrutar en curvas, amigo, es mejor que sigas buscando, exactamente lo mismo que te recomiendo si no tienes un cargador en casa o, al menos, cerca de casa y en funcionamiento. Los cargadores abandonados o en mal estado son una constante, están ahí de adorno y acabas circulando “con lo puesto”, es decir, con la recarga que se consigue con la frenada regenerativa y dado que las baterías son grandes (más grandes que un híbrido convencional), no se logra mucha recarga de este modo.

Esto afecta al funcionamiento general del coche y a tu forma de interactuar con él. Has comprado un coche con 300 CV, pero como no puedes cargar sus baterías, circularás casi siempre con 200 CV y tirando del lastre que suponen las baterías. Los consumos, en este caso, no bajan de 8 litros y haciendo una conducción económica, quizá los bajes a 7, pero nunca he logrado verlos por debajo de esa cifra.

El Opel Grandland X Hybrid4 corre más de lo que parece y consume muy poco si tiene las baterías cargadas, si no se busca un coche deportivo podría ser una buena opción, aunque muy cara

Hay que tener en cuenta que habrá otras cosas relacionadas con sus prestaciones, que tendrás que asumir aunque no las puedas disfrutar, como el seguro. Tendrás que pagar una póliza de un coche de 300 CV, usando en la mayoría de los casos 100 menos, pero al menos cuentas con la etiqueta CERO de la Dirección General de Tráfico aunque no cargues las baterías nunca. Y esa pegatina está muy cotizada por la libertad que ofrece a la hora de moverse por determinadas localizaciones de España.

De todas formas, olvidando todo esto que estamos mencionando ahora, el coche es bastante bueno en general y siempre que no quieras un coche para ir a por tiempos en carreteras de montaña, en ese caso acabarás altamente defraudado. Nuevo, el coche de las fotos andaba ligeramente por encima de los 50.000 euros (sin descuentos, ayudas o promociones), aunque si encuentras alguno en stock seguro que tendrá algún descuento.

Ahora es el momento ideal para comprar un Grandland X, porque las unidades en stock cuentan con grandes descuentos y así eliminar existencias rápido. Llega el turno de su renovación, la cual también probaremos en cuanto Opel nos preste una unidad y veremos si realmente mejora lo presente.

FICHA TÉCNICA Opel Grandland X Hybrid4
MODELOOpel Grandland X Hybrid4 2021
MOTOR TÉRMICOGasolina, 1.598 cc., 4 cilindros transversal con 147 kW (200 CV) y 300 Nm de par
MOTOR ELÉCTRICODos motores eléctricos. Uno colocado en posición trasera transversal con 83 kW (113 CV) y 166 Nm de par. Otro delantero transversal con 81,2 kW (110 CV) y 320 Nm de par.
BATERÍASIones de litio con 13,2 kWh en posición trasera central
AUTONOMÍA ELÉCTRICA (WLTP)58 kilómetros
RENDIMIENTOPotencia máxima300 CV
Par máximo520 Nm
TRANSMISIÓNTracción total, cambio automático de convertidor de par con 8 relaciones
SUSPENSIÓNDelanteraMcPherson con resorte helicoidal
TraseraParalelogramo deformable con resorte helicoidal
DIMENSIONES Y PESOSLargo por ancho por alto (mm)4.477 x 1.856 x 1.609
Batalla2.675 mm
Vías del./tras.1.595 mm / 1.610 mm
Peso declarado1.875 kg
MALETERO390 litros (1.528 litros con asientos abatidos)
NeumáticosMichelin en medidas 205/55 R19
DATOS PRESTACIONALESAceleración de 0 a 100 km/h6,1 segundos
Velocidad punta235 km/h
Relación peso potencia6,2 kg/CV
CONSUMOSConsumo medio homologado (WLTP)1,5 litros
Consumo medio durante la prueba7,5 litros
PRECIO 52.385 € (sin descuentos ni promociones)

Galería de fotos

Opel Grandland X Hybrid4

52385 €
Opel Grandland X Hybrid4
7

Comportamiento en carretera

7.0/10

Comportamiento en ciudad

8.0/10

Confort

8.0/10

Consumo

7.5/10

Habitabilidad

8.0/10

Infoentretenimiento

9.0/10

Prestaciones

7.5/10

Relación valor/precio

6.0/10

Seguridad

8.0/10

espíritu RACER

1.0/10

A favor

  • Consumos con baterías cargadas
  • Calidad general y percibida
  • Fácil y agradable de conducir

En contra

  • Las baterías influyen demasiado en consumos y prestaciones
  • Peso muy elevado
  • Precio
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Sobre mí

Javi Martín

Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. Mi padre trabajó como delineante en una empresa metalúrgica con mucha producción de piezas de automóviles, pero nunca hubo una pasión como la que puedo tener yo. Actualmente estoy escribiendo un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600, que se publicará en 2022.

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Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches desde que era un chaval. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Ahora embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

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Aficionado al mundo del motor desde que fui concebido. Aprendí a leer con revistas de coches y, desde entonces, soy un completo enamorado de la gasolina. Como no se nace sabiendo todo, cada día es importante aprender algo nuevo y así ampliar los conocimientos. Este mundillo tiene mucho que ofrecer, al igual que un servidor a vosotros los lectores.

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Desde que tengo conciencia me llamó la atención cualquier cosa con ruedas. Aprendí a montar en bicicleta al mismo tiempo que a andar, y creo que la genética tiene algo que ver: mi padre adoraba los coches, les ponía nombres, mi abuelo conducía y participaba en el diseño de camiones, y le privaban los coches...

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Ingeniero de software a tiempo completo y apasionado del motor en mis ratos libres. Los coches me gustan desde que tengo memoria, pero fue descubrir las motos y la “enfermedad” fue a peor. Mi sueño es recorrer todos los rincones del mundo sobre dos ruedas.

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Todo vehículo tiene al menos dos vidas. Así, normalmente pensamos en aquella donde disfrutamos de sus cualidades. Aquella en la que nos hace felices o nos sirve fielmente para un simple propósito práctico. Sin embargo, antes ha habido toda una fase de diseño en la que la ingeniería y la planificación financiera se han conjugado para hacerlo posible. Como redactor, es ésta la fase que analizo. Porque sólo podemos disfrutar completamente de algo comprendiendo de dónde proviene.

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Ingeniero mecánico adicto a todo lo que queme gasolina… y por qué no decirlo, también de lo eléctrico. Mi meta es no dejar nunca de aprender la técnica que rodea a la automoción y si ya puedo transmitir lo poco que sepa, tanto mejor. Sí, soy de esos que no recuerdan muy bien los nombres de las personas pero jamás olvidan qué coche tienen.