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Contacto: Volkswagen California Beach 2.0 TDI DSG

Te llevará a donde quieras ir

Contacto: Volkswagen California Beach 2.0 TDI DSG

Encontrábame cerca de la costa de Tarifa (Cádiz) en el marco de una presentación de gama de Volkswagen Vehículos Comerciales el pasado otoño. Ya había pasado el impresionante puerto cerca del estrecho de Gibraltar, que es mucho más estrecho de lo que parece en el mapa. Ante mí, además de la majestuosidad de los montes Atlas -fácilmente visibles- mucha carretera, una Volkswagen California Beach TDI con 150 CV, cambio automático y tracción total.

Es un auténtico juguete para mayores. La California es una Volkswagen T6 que se puede utilizar como autocaravana, pero preparada -o camperizada- por la propia Volkswagen VC. Hay dos tipos, la Beach, que permite dormir en ella, y la Ocean, que tiene cocina, armarios, nevera y otras amenidades. En cualquier caso son carísimas.

La unidad probada tiene un PVP de 43.200 euros, sin incluir extras. Cuando los estaba sumando en el configurador y empecé a acercarme a los 60.000 euros decidí dejar de meter cosas. Solo la pintura bicolor y las llantas «Disc» de 18 pulgadas son 4.000 y pico euros más. Ante el agobio existencial que me entró, me escapé de la presentación olvidándome del rutómetro.

Volkswagen California Beach

Me acerqué a una playa cerca de Casas de Porro en la que había más de una camper, varias de Volkswagen, alguna Mercedes, poco de lo demás. Allí todavía no había llegado el otoño, hacía un calor rico, el sol seguía abrasando y yo venía ataviado con ropa para el otoño. Cometas de fondo, el sonido de las olas, salitre, un aire que olía a auténtica libertad. De eso va el tener una California.

Pero busqué algo aún más exclusivo, la típica playa en la que no hubiese nada más que eso; un lugar que no saliese en las guías turísticas y que solo conociesen los locales. Quería un lugar en el que perderme y olvidarme de todo y de mi equipaje emocional. El voluntarioso motor diésel me llevó por una carretera preciosa en la que subí una montaña y al bajar encontré una playa de cuento.

Según iba descendiendo altura, fui reteniendo con el modo manual del cambio DSG, que habrá a quien no le guste, pero es de lo más manejable que hay en automáticos y no se me ocurre otro mejor en la categoría. El firme estaba hecho polvo, no era prudente ir especialmente rápido, y seguía viendo al mar acercarse a mi parabrisas. Cuando entré en el pueblo, de nombre Bolonia, bajé las ventanillas.

Ahí estaba la libertad que estaba buscando.

Volkswagen California Beach

Aparqué la California Beach y puse el móvil en silencio; desconectar es desconectar. Desplegué el toldo del lado del copiloto en unos segundos y coloqué las patas. El viento no era un problema en ese momento. Del portón trasero saqué las dos sillas de camping plegadas, una para mi, la otra para mis pensamientos. En el hueco de la puerta trasera derecha está una mesa plegada, también la puse fuera. El toldo no viene de serie, pero lo otro sí.

Era mi momento. Pude relajarme un poco, y a falta de «Ulises» de James Joyce o cualquier libro de Kant por recomendación de Albert Rivera, me empecé a leer el manual de instrucciones de la California. Es kilométrico. Iba hojeando todas las posibilidades que permitía el aparato, y son prácticamente interminables. El único límite es el presupuesto, pero conviene mentalizarse que una buena configuración nos acercará a los 50.000 mortadelos.

La California Beach está pensada para dormir dentro, tiene dos camas. La primera se consigue abatiendo la segunda fila de asientos (son cinco plazas homologadas), donde pueden dormir dos personas. Unos prácticos cajones se encuentran debajo de la banqueta, donde se puede guardar un poco de ropa o útiles personales. Es lo más parecido que tiene a un armario. Se pueden echar unas cortinillas para que no moleste la luz exterior.

Volkswagen California Beach

¿Y la otra cama? Está escondida en el techo. Desplegando un ingenioso -y a la primera difícil de sacar- mecanismo, elevé el techo de la California Beach con la fuerza de mis hercúleos brazos hasta descubrir otra cama para dos y un habitáculo textil que parece una tienda de campaña. Tiene sus ventanucos y protege bien de la luz solar, otra cosa es qué tal se lleve lo de dormir con mucho calor.

Lo del frío no es tanto un problema porque cuenta con calefacción estacionaria y programable que se alimenta del gasóleo para mantener el calorcito. La cama es suficientemente cómoda como para pernoctar (o para desvelarse en equipo), aunque las almohadas las tenemos que poner nosotros. Dispone de una red que se puede colocar en el hueco a través del cual se vuelve al habitáculo.

Parecía mentira que todo eso cupiese dentro de la «furgo», es una de las explicaciones de su impresionante precio. ¿Muy alto? No lo suficiente, Volswagen ha reducido los plazos de entrega a tres meses y pico después de apretar las tuercas a los trabajadores en Alemania. Antes tardaban medio año en una hecha a medida del cliente. El precio no es suficientemente disuasorio y los valores residuales quitan el hipo, hasta usadas están valoradas.

Volkswagen California Beach

Estaba tumbado en la cama superior pensando en pasar de todo y quedarme a dormir allí, la temperatura era suficientemente agradable. Pero vinieron a mi mente pensamientos negativos. Primero, que los de Volkswagen pondrían precio a mi cabeza por renegado. La segunda, que me despertaría algún policía local para crujirme por la ordenanza de turno.

Tuve que hacer lo más profesional, regresar

Apenas tardé cinco minutos en dejarlo todo recogido: la cama superior, la mesita, las dos sillas y el toldo. Habría estado bien contar con un buen copazo -de haberme quedado allí- y un buen libro de Bukowsky; por cierto, os recomiendo «Factótum». La nevera no viene de serie, pero tiene en opción una isotérmica, de las que mantiene como puede la temperatura. Dispone de algunos enchufes -opcionalmente- para conectar cosillas.

«¿Y la batería?» No pasa nada, almas de cántaro. Acudiendo a un camping en condiciones se puede conectar la toma eléctrica y así tener energía para cosas imprescindibles, como una Playstation, una tele y un volante con retorno de fuerza para echar un Gran Turismo. Luego, antes de dormir, unos buenos gintonic con ginebra del Mercadona, el «Careless Whisper» en el equipo de música, y a dormir (o no, según compañía). Dejo caer que tiene muy buena suspensión.

Volkswagen California Beach

La California Beach puede tener tres motores 2.0 TDI, con 102, 150 y 204 CV. La potencia inicial basta y sobra para circular legalmente con todo lo que pesa la moza, sin prisas, para disfrutar del recorrido. El TDI de 150 CV permite un buen trote, y la de 204 CV no tiene mucho sentido si no es para darle zapatilla o para tirar de un remolque gordo. Por cierto, el TDI de 150 CV no se puede asociar a cambio manual y tracción delantera por un problemilla de emisiones.

En esta ocasión voy con 150 CV y me sentí bien pertrechado de potencia. El DSG de siete velocidades tiene modo normal y deportivo. Más de uno pensará que es una chorrada total meterle programa «S» a una furgoneta, pero solo se puede pensar eso sin haber conducido una T6. No os perdáis la prueba de la Transporter y la Caravelle (versiones inferiores a California) que hice hace unos meses.

Subiendo la carretera de vuelta al hotel noté que me sobraba potencia, aunque iba solo yo con mis pensamientos y mi querida compañera, mi cámara de fotos, que me ha acompañado al otro lado del mundo desde 2008. Estaba disfrutando al volante, y eso que detesto los trastos grandes y pesados. Al menos, en este caso, hay una justificación detrás: es una casita de caracol, pero corre casi tanto como el caracol de «Turbo».

Volkswagen California Beach

Un obstáculo móvil está en la carretera, de marca Premium, me obligó bajar el ritmo, así que jugué con el cambio secuencial. Son opcionales las levas tras el volante. En el modo «S» la retención es adecuada y no hay que abusar de los frenos. El modo «D» es muy polivalente para circulación normal, pero esto es espíritu RACER y ya tal. El término medio de la gama es más que satisfactorio.

Contaba con la tracción total, y es una opción el diferencial autoblocante trasero. Si no se va a salir de la carretera o no transitamos zonas con climatología chunga veo complicado sacarle partido, y para notar sus ventajas en conducción deportiva más vale que toda la vajilla sea de plástico y esté todo bien sujeto. Obviamente el cambio manual sigue estando disponible, seis marchas bien escalonadas, pero con tracción total.

Eché de menos puntualmente la contundencia del TDI biturbo de 204 CV, con el que la California puede volar -o moverse con una impresionante decencia, según gustos-. No hay gran diferencia en consumos si no se atiza mucho el acelerador. Con 150 CV hay de sobra para llevarse una buena multa en algún radar. Afortunadamente contaba con buenas ayudas a la conducción, incluyendo control de crucero con radar y freno automático.

Volkswagen California Beach

Si hay algo en lo que destaca la T6 sobre otras alternativas de la categoría es el arsenal tecnológico a su disposición. Las ayudas a la conducción son abundantes, a golpe de extra, perdonando muchos errores en la conducción. En un vehículo que se supone se puede conducir auténticas burradas kilométricas es algo muy a tener en cuenta. El simple sensor de fatiga puede salvarnos algún día el pescuezo. Aunque la base tenga ya sus 15 años, esto deja a la T6 actualizada.

Regresé al Hotel «California»: una ducha, rueda de prensa, cena opípara y un buen descanso

Al día siguiente amanecía en Tarifa. Eran las 9:30 y había tiempo -en principio abundante- para llegar al AVE en Málaga. No me sobraba el gasóleo tras el rodeo del último día, pero me sentía con suerte y creí que me iban a sobrar litros suficientes. Marqué como objetivo visual una de las California del grupo y fui tras ella. No llevaba navegador, y el Android Auto había decidido no funcionar, aunque el día anterior sí lo hizo. Si no lo habéis probado, hacedlo, es la repera lo de integrar el móvil; el cliente típico de Volkswagen VC pide mucho esto.

Este es otro sentido en el que la T6 está por delante de varias competidoras. Con un buen teléfono basta con enchufar el cable al conector USB y se tiene integración con las fuentes de música, navegación… ¡hasta puedo mandar un Whatsapp del tipo «¡Estoy conduciendo!» con un simple toque en la pantalla. ¿Por qué no he descubierto esta maravilla antes?

Volkswagen California Beach

Por cierto, el equipo de música suena genial, incluso con una sesión de «cantaditas» del techno del 2000 con unos buenos graves. En cuanto a terminaciones es un vehículo muy correcto, nada que reprochar al aislamiento del techo por eso de ser desplegable a mano, y no se menea un milímetro en marcha -si se ha asegurado como pone el manual-. Suena algún grillito, pero totalmente aceptable por el tipo de vehículo.

Hay sitios de sobra para dejar objetos y bien colocados, en algunos sentidos la calidad de terminación es excelente, en otros suficiente. El salpicadero de estructura modular es una novedad del T6; por cierto equivale al salpicadero Comfort de las Multivan. Detrás tendría sitio para el equipaje de cuatro personas en una escapada de varios días, todo bien colocado. Es tremendamente versátil el aparato.

Seguía acercándome a Málaga por autopista, al tercer peaje de la AP-7 me di cuenta de que más o menos tenía el gasóleo justito para llegar. Sin riesgo no hay gloria, sé que en el Grupo VAG los ordenadores llegan a «0 km» de autonomía, no son de esos que se rajan a los 50 km y te amenazan con dejarte tirado de verdad. Aflojé un pelín el ritmo. Unos compañeros claudicaron ante la autonomía y pararon en una gasolinera, pero eso es de cobardes en una presentación.

Volkswagen California Beach

Más de dos horas de conducción del tirón y llegué a la circunvalación de Málaga con varios kilómetros hechos en reserva. Hallábame entroncado en mi inerme obcecación, intenar llegar sin parar a repostar, una cuestión de orgullo. Los 2.0 TDI tienen una sed muy aceptable cuando se les sabe llevar, pueden bajar de 8 l/100 km. Mi media venía siendo superior porque la orografía y el buen ritmo -nada exagerado- penalizan lleves lo que lleves.

La California es muy cómoda para viajar, pero más delante que detrás, el eje trasero es un poco tosco como en todas las furgonetas. Ahí se echa de menos el eje multibrazo del denostado SsangYong Rodius. Una vez en el centro urbano de Málaga la autonomía restante es de 5 km. Me quedaban 4 km hasta la estación María Zambrano. Sí, yo podía, como los obesos que van a programas de la tele a perder más de 30 kilos.

Ya no necesitaba el aire acondicionado, estaba llegando, y utilizando el modo «a vela» del cambio de marchas todo lo que pude para aprovechar la inercia. En zona urbana ahorra lo suyo, en autovía no se embala cuesta abajo de forma peligrosa; otro aspecto en el que destaca sobre la competencia. En los semáforos el Stop&Start me alivió algo el sufrimiento por lo que quedaba en el depósito.

Volkswagen California Beach

A la vista, por fin, la entrada al aparcamiento, me metí dentro, eché el freno de mano y apagué el motor. Autonomía cero. El indicador del combustible ya no subió al poner de nuevo el contacto. Aún podía hacer unos kilómetros más, pero ver el cero achanta más que un «tenemos que hablar» de nuestra pareja. La media se había quedado en 8 l/100 km. Ya puedo ser condecorado con la Cruz de Hierro al bajenkonsumen. ¿Y el nivel de urea? Suficiente para otros 4.000 kilómetros si no recuerdo mal.

La aventura con la California Beach ha sido breve, pero intensa. Por supuesto que se merece una prueba más a fondo, y la haremos, en condiciones de uso más realistas. Y no solo será la California, sino sus competidoras, que únicamente tiene más con las que medirse, como Opel Vivaro o Ford Transit Custom. Sale más cara que una autocaravana gorda con base Fiat Ducato, pero esas no corren -ni deben- como estas ni son tan codiciadas.

Vuelvo a quedarme con un buen sabor de boca con la T6, y es el trasto más grande y pesado que metería en el garaje de mis sueños. Unos miles de euritos más y no me importaría tener una Ocean con su cocinita, nevera, ducha desplegable, nevera, mobiliario… todo muy cuqui. Sí, es mucho dinero, pero al precio que está la vivienda tampoco es una animalada. Pregunté a VW por qué no montaban un servicio de alquiler a corto plazo para las California, pero no en el plan de Ibiza.

Volkswagen California Beach

No lo necesitan, estos vehículos tienen demanda suficiente aunque sean muy caros. No se los compran mileuristas precisamente, es gente que no tiene temblores en el pulso al dejarse más de 50.000 euros en algo con el escudo de Volkswagen y tienen más vehículos. Mirad cuánto valen usadas, y entenderéis de qué tipo de gente hablamos.

Sé que un Lotus, un MX-5 o un Caterham os parecerán la quintaesencia del disfrute al volante y que una furgoneta no puede jamás ocupar ese lugar. Hay muchas formas de disfrutar al volante, y al que lo dude, puede irse a preguntar a los cientos de personas que acuden a la concentración anual de «furgos» de Volkswagen que se hace cada año; pondrá sus prejuicios en orden.

Solo le falta tener en opción -si es que no lo tiene- un modo del navegador que especifique dónde se puede pernoctar en una California sin miedo a sanciones. En un mundo cada vez más conectado y estresante, a veces lo más inteligente es simplemente perder y desconectar en un trasto de estos. Yo lo hice. Os lo recomiendo.

Volkswagen California Beach
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Sobre mí

Javier Costas

Me gustan los coches desde que tengo uso de razón (o antes). Tras haber conducido más de 400 coches aquí sigo, divulgando y aprendiendo a partes iguales sobre las cuatro ruedas. Vosotros habéis hecho que se convierta en mi pasión.

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edgar
Invitado
edgar

¿La primera prueba de Espíritu Racer?
No era lo que hubiera imaginado, pero me ha gustado. 😜

Pablo Mayo
Invitado
Pablo Mayo

Tu danos un poco de tiempo, que irán llegando poco a poco coches más prestacionales. Los inicios nunca son fáciles. Aún así, grandísimo trabajo de Javier.

edgar
Invitado
edgar

Coincido…
Mis felicitaciones a todo el staff de ER y éxitos!

Germán M.H.
Invitado
Germán M.H.

Mira que me gustan este tipo de vehículos. Lo único que tira para atrás es su precio. Que sin ser desorbitado, da para pensarlo. De acuerdo que tienes un vehículo para el día a día, cosa que con una autocaravana pura y dura, no es viable. Pero en cuanto le pones algún extra, la cosa se pone difícil para decidirse. A quién se le ha pasado por la cabeza, como a mí. Romper con todo, vender mi casa y volverme nómada, creo que esto me queda pequeño. Casi que será buscar una buena autocaravana nueva o con poco uso y… Leer más »

LoseJuis
Invitado
LoseJuis

He vivido la prueba como su fuera de «copi».

Un saludo y enhorabuena wink

Kevin
Invitado
Kevin

Esperando las próximas pruebas!


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Pablo Mayo

Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches desde que era un chaval. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Ahora embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

Javier Costas

Me gustan los coches desde que tengo uso de razón (o antes). Tras haber conducido más de 400 coches aquí sigo, divulgando y aprendiendo a partes iguales sobre las cuatro ruedas. Vosotros habéis hecho que se convierta en mi pasión.

Luis Blázquez

Aficionado al mundo del motor desde que fui concebido. Aprendí a leer con revistas de coches y, desde entonces, soy un completo enamorado de la gasolina. Como no se nace sabiendo todo, cada día es importante aprender algo nuevo y así ampliar los conocimientos. Este mundillo tiene mucho que ofrecer, al igual que un servidor a vosotros los lectores.

J.J. López

Portador del contagioso virus de los coches desde los once años. Ingeniero en informática, programador de robots y visión artificial que lo piensa todo en coches. Amante del arte, técnica y tecnología en movimiento, esto es, apasionado incondicional del automóvil.

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Desde que tengo conciencia me llamó la atención cualquier cosa con ruedas. Aprendí a montar en bicicleta al mismo tiempo que a andar, y creo que la genética tiene algo que ver: mi padre adoraba los coches, les ponía nombres, mi abuelo conducía y participaba en el diseño de camiones, y le privaban los coches...

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Es curioso que me entusiasme cualquier actividad relacionada con los coches ¿El escribir? Para trasmitir. Trasmitir conocimiento, pasión y sensaciones; hacerte llegar aquello por lo que me vuelvo loco. Súmale que aprendes y ya es una terrible adicción.

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Soy uno de esos bichos raros a los que les apasiona hablar de coches y se pasaría horas comentando modelos o repasando la historia de la automoción. Pienso que la mayoría de ellos tienen su encanto, desde el deportivo con el que soñamos hasta el utilitario que te encuentras en cualquier esquina.