Huelga de taxis: los VTC ganan

Huelga de taxis: los VTC ganan

El sector del taxi no entiende lo que está pasando


Tiempo de lectura: 8 min.

Como ya sabéis desde ayer el sector del taxi en Barcelona está de huelga, para protestar porque no se cumple con la ratio de 30 taxis por cada licencia VTC. Por supuesto, como no puede ser de otro modo, la huelga es un derecho de cualquier trabajador, pero creo que al sector en general le hace falta comprender lo que realmente está ocurriendo, pues la solución está dentro del propio sector, y no en la regulación/legislación.

La huelga y los incidentes

Desde siempre (y por desgracia) durante cualquier huelga suele haber incidentes violentos, protagonizados por pocos, sí, pero estos hechos al final son los que toman el protagonismo. Claro, la imagen que transmiten es nefasta y echa por tierra cualquier petición legítima del resto del sector. Particularmente, el sector del taxi con sus vehículos, tienen la capacidad de perturbar el normal funcionamiento de cualquier ciudad. Para regular eso están las autoridades, pero es verdad que a veces las manifestaciones se salen de sus cauces normales y causan muchas molestias al resto de ciudadanos.

En el caso de ayer, ha habido varias agresiones a trabajadores, como lo son ellos, por el simple hecho de ganarse la vida conduciendo un vehículo con licencia VTC, que en la mayoría de los casos ni les pertenece el vehículo, ni la licencia. Parece ser que ha habido varias agresiones, quemando la cara con ácido a uno de sus conductores, mientras a otro conductor le daban una paliza que le mandaba inconsciente al hospital.

“A un conductor le han quemado con ácido en la cara, con el que usan para quemar la pintura de los vehículos, y a otro le han dado una paliza y ha sido trasladado inconsciente al hospital” – Eduardo Martín, presidente de UNAUTO.

También ha habido otros incidentes, como el que grabó Carlos Márquez, de el Periódico de Cataluña, donde un grupo de individuos al más puro estilo mafioso, rodea un vehículo VTC con una familia dentro. El conductor sale para calmar los ánimos, pero es agredido, al igual que el usuario que sale del vehículo para defender a su familia, y es pintado con un spray, para despues arrojarle el bote de pintura. Lamentable imagen esta transmitiendo el sector con unos tipos así. Creo que necesitan urgentemente un asesor de imagen, experto en gestión de crisis, y cortar de raíz de manera interna este tipo de hechos.

La huelga lo único que hace es dar más negocio a Uber y Cabify, que operaban ayer a pleno rendimiento, hasta que han suspendido las actividades por culpa de los incidentes violentos, al no poder garantizar la seguridad de todos los vehículos. ¿Debe alguien ir escoltado para poder trabajar normalmente? Parece que en un estado de derecho, no es aceptable que ocurran este tipo de cosas.

Ludismo

El ludismo

Lo que está ocurriendo con el sector del taxi ya ha pasado en la historia. Por eso en el titular digo que no entienden lo que está ocurriendo. Cualquier avance tecnológico conlleva un cambio en uno o varios sectores del mercado. En este caso, el sector del taxi está amenazado por las plataformas de Uber, Cabify y similares. Pero miremos atrás para entender lo que está ocurriendo.

En el pasado, durante la revolución industrial del siglo XIX, surgió un movimiento llamado ludismo, donde los trabajadores atacaban fábricas y destrozaban máquinas, a las que culpaban de haberles quitado el trabajo. Incluso en España se llegaron a realizar varios actos ludistas, como el de Alcoy en 1821. El ludismo se basa en la negociación colectiva por disturbio, creando manifestaciones violentas, para destruir los avances tecnológicos a base de regulación y legislación, manteniendo el statu quo de un sector perjudicado por estos avances. En su momento no consiguieron frenar el avance, y tuvieron que adaptarse a los nuevos tiempos, buscando otros trabajos.

El ludismo fue un fracaso y no pudo frenar el avance tecnológico

Lo que está ocurriendo ahora con el sector del taxi (y próximamente en las fábricas, con la robotización que se avecina) o lo que ya ocurrió con el trabajo de ascensorista, telefonista, hielero o carbonero, es un claro ejemplo del avance de los tiempos y de la tecnología. Por mucho que protesten, los avances son imparables y se acabarán imponiendo.

Es más, esto no ha hecho más que comenzar. Se avecina el coche autónomo en unos pocos años. Cuando esté maduro para desplegarse, habrá compañias como Uber o Cabify que comprarán miles de estos vehículos sin conductor, y el taxi habrá quedado obsoleto, como quedaron obsoletos los ascensoristas.

Pozo Petroleo

El monopolio y la competencia

El sector del taxi es un monopolio, y como en cualquier monopolio, cuando se abre el mercado, los que disfrutaban de sus ventajas, ahora sufren. En el caso del sector del taxi, defienden el alto precio que han pagado por sus licencias, llegando en algunos caso a los 200.000 euros. Pero, ¿por qué se ha llegado a esos precios? Sencillamente por la congelación del número de licencias, y las leyes del mercado de la oferta y la demanda: si hay un número fijo de licencias, y algunas salen al mercado garantizando un negocio seguro, su precio sube.

La competencia mejora los servicios ofrecidos por un monopolio

Nadie les ha obligado a pagar ese dinero por una licencia que en el Ayuntamiento tuvo un coste ridículo en comparación. Solamente el legítimo ánimo de trabajar y ganarse la vida montando su propio negocio. Pero si se aplica esa ley liberal para el precio de las licencias, deben asumir que están en un mercado que se está abriendo a la competencia, otra ley del mercado liberal, que fomenta la mejora y la calidad, dando la oportunidad a los clientes de elegir lo que deseen. Es el mismo caso de un señor que abre una pequeña tienda en un barrio cualquiera, y al poco tiempo abren una gran superficie a pocos metros. El negocio de ese señor se verá afectado, probablemente teniendo que cerrar en un tiempo. Así es el feroz mercado. La competencia manda.

Cuando el sector del taxi aprenda ésto, entonces comprenderán por qué Uber y Cabify tienen éxito.

Chofer

Una posible solución

¿Por qué 1.437 licencias de VTC amenazan a 10.523 taxis en Barcelona? Por presencia, el taxi debería ganar de calle. Pero la gente ahora elige a Uber o Cabify. ¿Por qué? ¿Cómo lo pueden solucionar, al menos a corto plazo hasta que llegue el coche autónomo?

Cuando algo así ocurre, solo se pueden hacer dos cosas: cambiar de sector o competir. Para cambiar de sector, tendrían que vender unas licencias, cuyo precio ha caído en picado precisamente por la apertura a la competencia. Algo parecido pasó con las inversiones en viviendas, cuando parecía algo seguro, donde los precios solo ascenderían.

Descartando el cambio de sector, solo queda competir.

Personalmente he sido usuario de taxis durante muchos años por motivos laborales, tanto en España (Madrid, Sevilla, Málaga, Barcelona), como en Portugal, Francia, Italia, Alemania, Holanda, República Checa o Dinamarca. He de decir, que el peor servicio con diferencia es el que se ofrecía en España: taxis que huelen mal, conductores que me cuentan su vida sin yo pedírselo, en verano con las ventanillas bajadas para no encender el aire acondicionado, conductores en chanclas y bañador, vehículos de gama media-baja muy pequeños, algunos que te dan una vuelta innecesaria para cobrarte más, otros que ni siquiera se bajan para ayudarte con las maletas, algunos que se niegan a llevarte porque el trayecto es corto, y alguna experiencia más que se me quedará en el fondo de la memoria.

Ya sé que mi experiencia puede no ser una muestra muy representativa, pero personalmente ahora prefiero los servicios VTC. ¿Por qué? Porque el precio es fijo de antemano, el coche suele ser nuevo, grande, cómodo y bien climatizado, el trato es siempre amable y por último, y casi lo más importante, puedo valorar el servicio de ese señor en particular. Tened en cuenta que aquí no he mencionado que sea más barato que el taxi. Aunque costase igual que un taxi, seguiría prefiriendo el servicio VTC por los motivos que he dicho antes.

Creo que una posible solución puede ser que el taxi se adapte, con precios fijos en cada trayecto, mejores vehículos y valoración de sus conductores. Con estas tres cosas, es posible que recuperasen usuarios y yo personalmente me plantearía usar sus servicios de nuevo. Sería mucho mejor para su imagen negociar con las administraciones estos cambios para reconvertir su sector y competir, más que presionarlas para eliminar a la competencia y continuar con el monopolio. La solución a los problemas del sector del taxi, está dentro del sector del taxi, al menos, hasta que llegue el coche autónomo.

COMPARTE
Sobre mí

Pablo Mayo

Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches desde que era un chaval. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Ahora embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

1
COMENTARIOS

avatar
2000
 
smilegrinwinkmrgreenneutraltwistedarrowshockunamusedcooleviloopsrazzrollcryeeklolmadsadexclamationquestionideahmmbegwhewchucklesillyenvyshutmouth
Foto
 
 
 
  Suscribir  
el más nuevo el más antiguo
Notificar de
Rest
Invitado
Rest

Coincido con Pablo y vaya por delante que, teniendo amigos en el colectivo, esta situación no me supone plato de buen gusto. La tecnología es una destreza de doble filo: nos permite evolucionar en cualquier dominio, pero, durante su avance, los trastornos colaterales a su paso resultan inevitables. Circunscribiendo la constante anterior al hilo de fondo, muchas profesiones irán desapareciendo o reducciéndose a su mínima expresión, por lo que se comprende el malestar del perjudicado. Otra cosa distinta significa poder compartir el método reivindicativo que nos brinda el ejemplo audiovisual, pues semejantes neandertales, a sabiendas de encontrarse una niña en… Leer más »


NUESTRO EQUIPO

Pablo Mayo

Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches desde que era un chaval. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Ahora embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

Luis Blázquez

Aficionado al mundo del motor desde que fui concebido. Aprendí a leer con revistas de coches y, desde entonces, soy un completo enamorado de la gasolina. Como no se nace sabiendo todo, cada día es importante aprender algo nuevo y así ampliar los conocimientos. Este mundillo tiene mucho que ofrecer, al igual que un servidor a vosotros los lectores.

Ginés de los Reyes

Desde que tengo conciencia me llamó la atención cualquier cosa con ruedas. Aprendí a montar en bicicleta al mismo tiempo que a andar, y creo que la genética tiene algo que ver: mi padre adoraba los coches, les ponía nombres, mi abuelo conducía y participaba en el diseño de camiones, y le privaban los coches...

Javi Martín

Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. Mi padre trabajó como delineante en una empresa metalúrgica con mucha producción de piezas de automóviles, pero nunca hubo una pasión como la que puedo tener yo. Actualmente estoy escribiendo un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600, que se publicará en 2022.

Gonzalo Lara Camarón

Ingeniero de software a tiempo completo y apasionado del motor en mis ratos libres. Los coches me gustan desde que tengo memoria, pero fue descubrir las motos y la “enfermedad” fue a peor. Mi sueño es recorrer todos los rincones del mundo sobre dos ruedas.

Miguel Sánchez

Todo vehículo tiene al menos dos vidas. Así, normalmente pensamos en aquella donde disfrutamos de sus cualidades. Aquella en la que nos hace felices o nos sirve fielmente para un simple propósito práctico. Sin embargo, antes ha habido toda una fase de diseño en la que la ingeniería y la planificación financiera se han conjugado para hacerlo posible. Como redactor, es ésta la fase que analizo. Porque sólo podemos disfrutar completamente de algo comprendiendo de dónde proviene.

Francisco Jiménez

Ingeniero mecánico adicto a todo lo que queme gasolina… y por qué no decirlo, también de lo eléctrico. Mi meta es no dejar nunca de aprender la técnica que rodea a la automoción y si ya puedo transmitir lo poco que sepa, tanto mejor. Sí, soy de esos que no recuerdan muy bien los nombres de las personas pero jamás olvidan qué coche tienen.