El Alfa Romeo 8C de Officinne Fioravanti representa como debería haber sido el modelo desde el primer momento

El Alfa Romeo 8C de Officinne Fioravanti representa como debería haber sido el modelo desde el primer momento

Hay muchos cambios menores, pero el más importante y el que más afecta al coche, es la sustitución del cambio automático por uno manual


Tiempo de lectura: 3 min.

El Alfa Romeo 8C es, para muchos, una obra de arte. Desde el mismo momento que se presentó como prototipo, la opinión general fue la misma: era un coche sumamente bello. Por suerte, llegó a producción como una tirada limitada y casi sin cambios en su fisonomía, convenciendo además por sus prestaciones gracias al corazón V8 Ferrari. De hecho, salvo pequeños detalles como su cambio automático, totalmente superado, todavía mantiene su interesante combinación de imagen y prestaciones, pues, ¿acaso 450 CV ya se han quedado cortos?

Obviamente no, no se han quedado cortos, más aún cuando proceden de un V8 atmosférico con ADN puramente italiano, un motor que casi se ha extinguido y que emite una melodía que pocos motores turbo pueden igualar. Es cierto que hay coches de menos enjundia y con mucho menos caché, que le igualan en prestaciones y, quizá, incluso le superen, pero ninguno de ellos podrían igualar nunca su diseño, ni la condición de tener un V8 atmosférico colocado en posición delantera central, que envía su potencia a las ruedas traseras, una combinación que en carretera abierta ofrecerá mayores sensaciones que cualquier compacto turbo con tracción a las cuatro ruedas.

La cuestión es que existe un pequeño problema con el Alfa Romeo 8C, y tiene que ver con su transmisión. El Alfa 8C es un compendio de saber hacer italiano: lo fabricó Maserati sobre un chasis desarrollado por Dallara, equipado con un motor Ferrari, frenos Brembo, asientos Sparco y diseñado por Alfa Romeo, pero su cambio manual robotizado era lo peor del coche. Por eso Officinne Fioravanti ha sustituido esa transmisión por un cambio manual de seis relaciones, con sus tres característicos pedales.

Alfa Romeo 8C Competizione by Officinne Fioravanti (2)

¿No sabes quién son Officinne Fioravanti? Son los artífices, por ejemplo, de un restomod sobre el Ferrari Testarossa de un notable gusto, tanto por el legado del propio modelo como por las actuaciones sobre el mismo. También han realizado un restomod sobre un Ferrari 512 BB y ahora, le han metido mano al Alfa Romeo 8C para eliminar el peor argumento de todo el coche. De hecho, según la propia empresa, “es hora de sacar todos los Alfa Romeo 8C Competizione de los garajes donde han estado reposando durante año, para disfrutar de sus líneas, su chasis y su sonido inimitable”.

El cambio de transmisión también ha llevado consigo modificaciones en el software, en busca de que la gestión del motor trabaje correctamente. Al mismo tiempo, se han modificado las suspensiones con elementos Öhlins con ajuste eléctrico y, según parece, se aumenta la potencia del V8 Ferrari, aunque no se han publicado datos de potencia ni cuáles han sido los cambios efectuados. Quizá la revisión del software y pequeños cambios menores –admisión, filtro, escape… – eleven algo la potencia del 8C Competizione.

Para colocar el selector del cambio entre los asientos, se ha tenido que modificar la consola central e instalar una estructura que de soporte, que todo sea dicho, no acaba de cuadrar con el resto del habitáculo y no está integrada, parece más un elemento de un coche de competición. El selector del cambio elegido está adornado con un pomo de madera y se acompaña con un tercer pedal que es idéntico al pedal del freno –obviamente, se trata del mismo pedal–. Curiosamente, se conservan las levas tras el volante y todos sus elementos internos…

¿El precio? Pues ni idea, pero como se suele decir, si tienes que preguntar cuanto cuesta, es porque no te lo puedes permitir.

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Sobre mí

Javi Martín

Si me preguntas de donde viene mi afición por el motor, no sabría responder. Siempre ha estado ahí, aunque soy el único de la familia al que le gusta este mundillo. Mi padre trabajó como delineante en una empresa metalúrgica con mucha producción de piezas de automóviles, pero nunca hubo una pasión como la que puedo tener yo. También he escrito un libro para la editorial Larousse sobre la historia del SEAT 600 titulado "El 600. Un sueño sobre cuatro ruedas".

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