Bloodhound logra un inversor y rescata el proyecto

Bloodhound logra un inversor y rescata el proyecto

El coche-cohete pretende romper la barrera de 1.000 millas por hora en tierra


Tiempo de lectura: 2 min.

Bloodhound Programme Ltd, la empresa detrás del prototipo que quiere romper el récord de velocidad en tierra, por fin ha conseguido la financiación que necesitaba. Después de una búsqueda infructuosa de inversores y 25 millones de libras, la empresa había anunciado el fin de sus operaciones, pero llegó Ian Warhust, un emprendedor de Yorkshire (Reino Unido).

La empresa ha sido adquirida por Warhust, que se queda con los activos y con los pasivos (deudas) por una suma que no ha sido revelada. El año que viene conoceremos qué ideas tiene Warhust para que el SSC consiga su objetivo. Este empresario fue el dueño del fabricante de turbocompresores británico Melett entre 2002 y 2017, cuando vendió el negocio a la americana Wabtec. Se ha declarado públicamente fan del proyecto SSC.

El líder del proyecto es Andy Green, fue el mismo piloto que rompió el récord de velocidad allá por 1997 con el Thrust SSC, una especie de combo de turborreactores con ruedas -Rolls-Royce Spey 202- donados de un McDonell Douglas F-4 Phantom II. Con 110.000 CV de potencia y un peso de 10 toneladas, seguía teniendo una relación peso/potencia de lo más atractivo: 0,091 kg/CV. La marca fue de 1.232,93 km/h, es decir, Mach 1,002 (más rápido que el sonido).

Solo el vehículo está valorado en 250.000 libras, más de un cuarto de millón de euros

El Bloodhound SSC tiene como motor primario un turborreactor EJ-200, el mismo que usa el Eurofighter, y como motor secundario un cohete de 12,5 toneladas de empuje. El motor V8 de un Jaguar F-Type sirve como “bomba de combustible” para el cohete, ahí es nada. El objetivo de 1.000 millas por hora equivale a 1.609 km/h. Si lo consigue, habrá aplastado la marca previa un 33 %, algo nunca visto.

Se calcula que las 1.000 mph se pueden lograr en solo 55 segundos. De momento se hizo una prueba de velocidad a 320 km/h (200 mph) en octubre de 2017, solo necesitó 8 segundos para alcanzar la marca y empezar a frenar. Para este año estaba programada la prueba de 500 mph, es decir, 800 km/h, pero igual se hace el año que viene en Sudáfrica.

Fotografía: Stefan Marjoram

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Javier Costas

Me gustan los coches desde que tengo uso de razón (o antes). Tras haber conducido más de 400 coches aquí sigo, divulgando y aprendiendo a partes iguales sobre las cuatro ruedas. Vosotros habéis hecho que se convierta en mi pasión.

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Txesz
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Txesz

¿Está bien la cifra del precio? Es aproximadamente la mitad o incluso menos de lo que cuesta un WRC de la actual generación.

Y me suena haber leído que el Thrust SSC costó más de 2.5 millones de libras de la época.


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Todo vehículo tiene al menos dos vidas. Así, normalmente pensamos en aquella donde disfrutamos de sus cualidades. Aquella en la que nos hace felices o nos sirve fielmente para un simple propósito práctico. Sin embargo, antes ha habido toda una fase de diseño en la que la ingeniería y la planificación financiera se han conjugado para hacerlo posible. Como redactor, es ésta la fase que analizo. Porque sólo podemos disfrutar completamente de algo comprendiendo de dónde proviene.

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Me llamo Jaime Peralta Sánchez y soy estudiante de Comunicación audiovisual en la Universidad Rey Juan Carlos.