Así es el Ford Cougar II, el rival del Corvette C2 que nunca llegó a producirse

Así es el Ford Cougar II, el rival del Corvette C2 que nunca llegó a producirse

Se trata de uno de los primeros Cobra con una carrocería más aerodinámica, pero fue rápidamente eclipsado por el Mustang


Tiempo de lectura: 8 min.

Ford siempre fue sinónimo de deportividad desde que le disputaron las 24 Horas de LeMans a los italianos de Ferrari. El Cobra había funcionado muy bien, y se pretendía evolucionar para seguir haciéndole la competencia a los de Chevrolet, ahí nace el Ford Cougar II, el rival del Corvette C2 que nunca llegó a producirse. Esencialmente, se trata de uno de los primeros Cobra con una carrocería más aerodinámica, pero fue rápidamente eclipsado por el Mustang, y el rotundo éxito del pony car significó que se abandonara el desarrollo de lo que podría haber sido uno de los Ford más bellos de la historia.

Para los entusiastas estadounidenses, la palabra Cougar está asociada al hermano del Mustang con la insignia Mercury, pero para los europeos, alude al intrigante pero fallido cupé de dos puertas con insignia Ford de 1998-2002 comercializado en Estados Unidos como Mercury Cougar. Pero antes de que se aplicara a un modelo de producción, el nombre “Cougar” se utilizó para una serie de conceptos de Ford. Todo empezó a principios de los años cincuenta cuando John R. “Dick” Samsen, el hombre detrás del nacimiento del Thunderbird, realizó una serie de bocetos y un modelo a escala de un Thunderbird más lujoso.

Inicialmente, el diseño no pasó de la etapa de modelo a escala, ya que Samsen dejó Ford por Chrysler en 1955. Pero en 1962, Dean Jeffries lo revivió y lo convirtió en un magnífico concept car con alas de gaviota denominado Ford Cougar, que fue desarrollado para promocionar el nuevo motor de Ford, el FE V8 de 406 ci, 6,6 litros de cilindrada y poder estadounidense. El inicio de los años sesenta fueron muy ajetreados para el Centro de Diseño de Ford, con numerosos concept cars y posibles modelos de producción tomando forma gracias a los genios creativos que trabajaron incansablemente.

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Un par de años después del debut del Cougar 406, un segundo concept car casi terminado recibió el nombre de Cougar II. A los concept cars de aquel entonces se los conocía como dream car, un “coche de ensueño” que fue diseñado por Gene Bordinat, vicepresidente de diseño de Ford. Se trataba de una refinada versión cupé de dos asientos estilo GT del Bordinat Cobra inicial, y un concept de roadster construido varios meses antes. Pero si bien el roadster era puramente experimental, el cupé fue desarrollado para poder circular con él y medir el interés del público por un potencial rival del Corvette Sting Ray con la insignia de Ford en el frente.

Como implicaba el nombre del roadster inicial, ambos coches se basaban en el chasis Cobra adquirido a Shelby American. Los registros muestran que el chasis número CSX2008, uno de los primeros Cobra con ballesta fabricado en el segundo semestre de 1962, fue traído por Ford, quien lo envió a Dearborn Steel Tubing (DST Industries), donde se quitó su carrocería original pintada de blanco Wimbledon. Mientras tanto, los diseñadores de Ford, Ken Spencer y Ray Behmer, trabajaron bajo la estrecha supervisión de Gene Bordinat, y crearon una carrocería cupé basada en gran medida en el roadster inicial del vicepresidente de la compañía.

Algunas fuentes afirman que la carrocería de fibra de vidrio que estuvo montada en el chasis CSX2008 para convertirse en el Cougar II, fue construida en Italia por Carrozzeria Vignale. Sin embargo, dado que no ha sobrevivido ningún documento oficial que respalde esto, no sabemos con certeza si esto fue así. Independientemente de quién la construyese, la carrocería Cougar fue un salto adelante en cuanto a diseño respecto a la de AC Cars del Cobra original, no pareciéndose en absoluto a pesar de estar montados sobre el mismo chasis ligero que le dio la fama de indómito al Cobra.

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Al igual que el roadster, la carrocería de fibra de vidrio era más aerodinámica, presentaba faros delanteros escamoteables y tenía una línea de techo de estilo fastback completamente nueva. Entre sus características más llamativas estaban las ventanas laterales curvas accionadas por un novedoso mecanismo de elevación con resortes helicoidales y un panel trasero operado electrónicamente que se abría automáticamente a altas velocidades para aliviar la presión del aire interior y evitar que el enorme cristal trasero se agrietara.

Aunque, en su momento, los diseñadores de Ford afirmaron que el Cougar II fue diseñado antes que el Sting Ray, ya que este último debutó en agosto de 1962 y había estado en desarrollo desde 1961, la afirmación parece descabellada debido al gran parecido de ambos. Eso no quiere decir que el concept de Ford se haya inspirado en el C2, pero existen algunas similitudes más que evidentes. Independientemente del diseño que surgiera antes, no se podía negar que el Cougar II tenía al Sing Ray entre sus objetivos como rival.

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Aunque el Shelby Cobra era un formidable automóvil deportivo con un chasis ligero, sabían que su carrocería de aluminio no era precisamente aerodinámica, lo que les llevó a la creación del Daytona Coupé en 1964. De la misma forma, Bordinat reconocería la ventaja que le daría frente a sus rivales hacer un deportivo ligero, sumándolo a una carrocería mucho más aerodinámica. Impulsado por el Ford V8 original de 264 CV y una cilindrada de 260 ci, 4,3 litros en el sistema métrico, heredado del Cobra y conectado a la transmisión manual de cuatro velocidades del mismo vehículo, el Cougar II, con su carrocería más liviana y aerodinámica, supuestamente era capaz de alcanzar velocidades máximas que pasaban de los 270 km/h.

Esto lo hizo alrededor de 16 km/h más rápido que un Cobra con el mismo tren motriz y sin ninguna modificación más allá de la carrocería. El exterior estaría acabado en una llamativa pintura Candy Apple Red con un tono gris acero cepillado que cubre el techo, que era presumiblemente para dispersar el calor, el Cougar II debutó en el Salón del Automóvil de Chicago en 1963. Después, en el segundo semestre de 1964, fue presentado en la Feria Mundial de Nueva York. Sin embargo, en la misma exposición, Ford presentó la versión de producción del Mustang, que captó todas las miradas al instante.

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Cuenta la leyenda que los directivos de Ford estaban considerando seriamente llevar el proyecto Cougar II al siguiente nivel para desarrollar un modelo de producción que pudiera competir cara a cara con el Corvette. Sin embargo, la reacción del público ante el Mustang y el éxito de marketing en el que se convirtió en los meses siguientes, significó que el desarrollo del pony car se convirtió en el objetivo principal de la compañía, por lo que se abandonaron proyectos paralelos con menor visibilidad, como el Cougar II.

Después de algunas apariciones más en exhibiciones multitudinarias, el fascinante concept, junto con su hermano roadster, evitó ser achatarrado y fue donado al Museo Henry Ford. Años más tarde, ambos coches fueron donados nuevamente, esta vez a la Sociedad Histórica de Detroit, que no contaba con el espacio necesario para exhibirlos, por lo que los conceptos terminaron almacenados cuidadosamente. Con el paso de las décadas, la mayoría de la gente se olvidó del Cougar II y del Bordinat Cobra.

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Quienes todavía recordaban los coches suponían que Ford los habría acabado destruyendo, por lo que nadie se molestó en localizarlos para darles la atención que se merecían. Eso cambió a principios de la década de los dosmiles, cuando el exdiseñador de Ford, Jeff Burgy, que había sido un gran admirador de ambos vehículos desde que era un adolescente, decidió buscar el par de concept cars que admiraba. Después de varios meses de trabajo detectivesco al más puro estilo peliculero, Burgy finalmente encontró los coches oxidándose en un antiguo almacén ubicado en el centro de Detroit.

Con el beneplácito de la Sociedad Histórica de Detroit, el aficionado y exdiseñador dedicó tiempo a restaurar los dos vehículos y, en el verano de 2004, los conceptos revividos aparecieron en la vigesimonovena Convención Nacional del Shelby American Automobile Club. Desde entonces, el Cougar II y su hermano han aparecido con frecuencia en eventos prestigiosos de clásicos, incluido el Amelia Concours d’Elegance. Hoy en día, el Cougar II sigue siendo un fascinante concept car de la década de los sesenta que podría haber dado un vuelco al mercado estadounidense de deportivos de la época, e incluso podría haber sido capaz de reescribir la historia de la asociación comercial de dos marcas tan respetables como Ford y Shelby.

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Quién sabe, quizá a día de hoy estuviésemos hablando de una relación imperecedera gracias al modelo que nunca llegó a producción. Aunque es una pena que nunca llegase a producirse, podemos estar agradecidos de que hayan sobrevivido y los resucitase Burgy para el deleite de propios y extraños. Si bien el mercado actual no parece ser un territorio muy amable con los coches de combustión, podría dar lugar a un modelo actualizado basado en el Mustang con un buen V8 bajo el capó, devolviéndole la fama que le robó. O, quizá, sea mejor así, y simplemente tenga que cumplir su función inspiradora de cara a las generaciones más jóvenes de futuros diseñadores de deportivos. A continuación, podéis ver un vídeo promocional del Cougar II, publicado en YouTube por CarsInDepth.

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Francisco Javier Rodriguez

En la época en la que pasaba el día dibujando coches, alguien me preguntó: ¿pero a ti te gusta más la mecánica o la carrocería de los coches? Esa misma semana leí el Manual del Automóvil de Arias Paz. Tenía 14 años, esa simple pregunta es la razón por la que estoy aquí, desde entonces no he parado de aprender sobre lo que se convirtió en mi pasión.

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