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48,4 millones de dólares, eso ha costado un Ferrari 250 GTO en Pebble Beach

Nuevo récord en una subasta, ¿podemos hablar de burbuja?

48,4 millones de dólares, eso ha costado un Ferrari 250 GTO en Pebble Beach

Hace unos días nos hicimos eco de uno de los juguetes más suculentos que se iban a subastar por parte de RM Sotheby’s en Pebble Beach (California, EEUU), un Ferrari 250 GTO de 1962 carrozado por Scaglietti. La casa de subastas había vaticinado una suma de 45 millones de dólares, pero se quedó corta. Se ha adjudicado a martillazo por 48,2 millones de dólares, al cambio actual casi 41,4 millones de euros. Añadiendo la comisión y las tasas, se ha quedado en 48.405.000 dólares, un aumentito de nada.

Para el dueño anterior, que lo tenía desde el 2000, ha sido el negocio de su vida, porque había pagado 7 millones de dólares por él. En la subasta pujaron tres caballeros, y teniendo en cuenta que el precio de salida fue de 35 millones de dólares, son jugadores duros. El récord vigente para un Ferrari 250 GTO era de 38 millones de dólares, que ya es de por sí una cifra escandalosa.

Con 48 millones de dólares se pueden comprar casi 10 Bugatti Divo

Los Ferrari de la serie 250 están aplastando los récords de subastas año tras año, y la bola de nieve sigue creciendo. Esta unidad, cuando salga a la venta de nuevo, podría costar mucho más… o pinchar la burbuja y costar menos. La pregunta es cuándo va a pinchar esa burbuja, como la de las obras de arte, que también alcanzan valores absurdos.

1962 Ferrari GTO 3

Vale que sea el tercer coche de una serie de solo 36 unidades, que tenga pedigrí en competición o que tenga motor y transmisión originales, ¿vale ese dinero? De momento sí. Al menos, mientras tenga semejante cotización, no queda duda de que será preservado, pero cada vez va a dar más miedo mover coches como este de su sitio.

Antes de que se empezase a inflar la burbuja de los clásicos, coches clásicos similares a este podían pudrirse en un granero o acabar en un desguace, pero costando tanto dinero, no. Con ese valor merecería la pena rescatarlo aunque se haya prendido fuego o le haya caído un meteorito encima, restaurarlo seguiría siendo rentable.

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Sobre mí

Javier Costas

Me gustan los coches desde que tengo uso de razón (o antes). Tras haber conducido más de 400 coches aquí sigo, divulgando y aprendiendo a partes iguales sobre las cuatro ruedas. Vosotros habéis hecho que se convierta en mi pasión.

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COMENTARIOS

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Rest

Gastarse 42 millones de euros…42 millooones de eeeeuros….42 millooooones de eeeeeeeuros, en un coche, es cosa de perfecto £¥ฯ¡Гθ#@$

No creo que estalle la burbuja.

Javier Costas Franco
Invitado

No parece una gran estupidez si tienes el dinero y si hay una expectativa de revalorización tan gorda como la de los Ferrari hechos a mano durante los primeros años…

Rest
Invitado
Rest

Hola, Javier;

si lo digo por el hecho de la maldita especulación, comprendiendo de antemano el rol intrínseco que juega en el tipo de subastas a las que está asociada. De cualquier manera, soy de las personas que gustan diferenciar el valor, del coste, y me explico: casi todo en esta vida puede llegar a tener un precio, pero no siempre está ligado a su verdadero valor, siquiera aproximado, bien sea por exceso o por defecto.

El ejemplo del texto es uno más entre tanta estupidez supina (me refiero a su trasfondo) y por eso luego pasa lo que pasa https://www.larazon.es/cultura/a-vueltas-con-el-salvator-mundi-de-leonardo-o-no-GM19379348


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Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches desde que era un chaval. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Ahora embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

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Aficionado al mundo del motor desde que fui concebido. Aprendí a leer con revistas de coches y, desde entonces, soy un completo enamorado de la gasolina. Como no se nace sabiendo todo, cada día es importante aprender algo nuevo y así ampliar los conocimientos. Este mundillo tiene mucho que ofrecer, al igual que un servidor a vosotros los lectores.

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Ingeniero electrónico de profesión y amante de los coches por vocación. Dicen que aprendí a leer con las matrículas de los coches y que con 2 años me conocía todas las marcas y modelos. Cualquier cosa que me discutas sobre coches, te la intentaré rebatir.

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Enfermo crónico del motor desde que era pequeño y lector compulsivo de cualquier texto que hable del automóvil. Se rumorea que la primera palabra que aprendió fue "coche".

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Con 20 años no ponía ni una sola tilde y llegaba a cometer faltas como escribir 'hiba'. Algo digno de que me cortaran los dedos. Hoy, me gano un sueldo como redactor. ¡Las vueltas que da la vida! Si me vieran mis profesores del colegio o del instituto la charla sería de órdago. Pero aquí estoy, escribiendo sobre mi pasión donde me dejan. Si hace unos años me dicen que terminaría así, las carcajadas se habrían escuchado hasta en Australia, pero ahora no sabría vivir sin ello.