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Coche del día: Subaru Forester (SG)

Una berlina media para disfrutar fuera del asfalto

Coche del día: Subaru Forester (SG)

La segunda generación del Subaru Forester salió renovada al mercado en septiembre del 2005, con mejoras a nivel de aspecto, suspensiones y motores, resultando un 4X4 con mayor facilidad de conducción y unos niveles de seguridad optimizados respecto a la versión previa (SG del 2002).

Conservando los principales trazos de la versión anterior, se le sometió a un restyling que le otorgaba un aspecto más actual y deportivo. Lo más llamativo se mostraba en el nuevo frontal, ofreciendo un envolvente paragolpes que se extendía envolviendo la parrilla delantera, con el objetivo de mejorar la aerodinámica, así como unos nuevos grupos ópticos. Los faros antiniebla quedaban integrados en la línea del paragolpes.

Observando su lateral apreciábamos unos nuevos retrovisores, más grandes, y dotados de intermitentes. Sus molduras también eran nuevas, y mostraba unas llantas de nuevo diseño y de mayores dimensiones, con dos medidas diferentes según la motorización que llevasen: 16 pulgadas para la versión 2.0 X y de 17 pulgadas para la versión 2.5 XT. En la zaga también contaba con un nuevo paragolpes, disminuyendo la línea de carga para facilitar la introducción del equipaje.

Subaru Forester X SG 2

Interior del Subaru Forester 2.0 X con conversión a GLP

En el interior eran más evidentes los cambios del modelo, ofreciendo una gran sensación de habitabilidad y comodidad, con unas tapicerías renovadas realizadas en telas hidrófugas. Subaru ofrecía la opción de elegir también entre dos tapizados en piel, en color negro o en beige. El asiento del conductor ofrecía todo tipo de reglajes -altura, profundidad, extensión-, al igual que el volante.

El puesto de conducción se aprovechaba de las ventajas de su posición elevada, ofreciendo una gran visibilidad

El maletero no contaba con una gran capacidad -387 litros- para las dimensiones del vehículo, que rozaba los 4,5 metros (448,5 cm). A su favor contaba con elementos como ganchos portabolsas, o unas barras situadas debajo de la cortinilla del maletero para colgar perchas. Llevaba incluida una práctica toma de corriente auxiliar.

Como habíamos comentado al principio, este 4×4 SUV destacaba por su buena respuesta en cualquier terreno y su estabilidad. Las suspensiones -de tipo independiente McPherson con muelles helicoidales, amortiguadores telescópicos, y tirantes de articulación doble detrás-, se modificaron mejorando el comportamiento general.

Subaru Forester XT SG 1

Subaru Forester 2.5 XT (SG)

Con el motor 2.5 los frenos eran de discos en ambos ejes, ventilados los traseros, complementados con el ABS +  EBD. En el caso del motor 2.0 litros se conformaba con tambores atrás y no incorporaba el EBD. A nivel de seguridad pasiva se añadieron airbags frontales y laterales en las plazas delanteras, reposacabezas activos y cinturones de seguridad con pretensores.

Podíamos elegir entre dos motorizaciones, la conocida con el propulsor 2.5 DOHC de cuatro cilindros bóxer y 16 válvulas, mejorando su rendimiento respecto al modelo anterior, y un nuevo bloque de 2 litros. La potencia del nuevo 2.5 pasaba de los 210 a los 230 CV A 5.600 RPM con la ayuda de un turbocompresor, y el par motor se mantenía en unos respetables 320 Nm a 3.500 RPM. La alimentación era por inyección indirecta multipunto.

Se podía elegir con una caja de cambios manual de cinco relaciones o una automática sportshift de cuatro. Con la caja manual alcanzaba los 216 km/h, y solo necesitaba 6 segundos para alcanzar los 100 km/h desde parado. Debido a su elevado peso -1.560 kg- sus consumos no eran parcos, con una media homologada de 10,7 l / 100 km. En el mundo real rondaba este consumo a una media de 120-130 km/h por autopista; en uso “rebelde” se podían alcanzar los 18-20 l / 100 km.

Subaru Forester XT SG 2

Subaru Forester 2.5 XT (SG)

El motor de 2 litros DOHC, también en disposición bóxer y con 16 válvulas, entregaba 158 CV a 6.400 RPM y un par motor de 186 Nm a 3.200 RPM. Tanto el bloque como culata estaban construidos en aluminio, con dos árboles de levas en la culata. La alimentación era por inyección indirecta multipunto. También nos ofrecían la opción de elegir entre una caja de cambios manual de cinco relaciones con reductora, o una automática de cuatro. Con la caja manual alcanzaba los 197 km/h, dedicando 10,7 segundos para alcanzar los 100 km/h desde parado, y un consumo medio homologado de 9,3 l / 100 km.

Lo realmente interesante de este coche era el buen comportamiento offroad que ofrecía gracias a su tracción total permanente, reductora (solo 2.0 X) y altura libre

En este terreno estaba más cerca de un verdadero 4×4 que de las hordas crossover/SUV que inundan nuestras calles y carreteras. También se disfrutaba por carreteras secundarias y reviradas, pero teníamos que tener cuidado con el pie derecho si no queríamos arruinarnos en la gasolinera, sobre todo la versión de 2,5 litros turbo. La opción de 2 litros era más racional por prestaciones y consumos, pero a quién no le gustaría tener 230 CV bajo el capó y pisarle de vez en cuando y disfrutar del peculiar sonido de su motor bóxer.

Sus precios -a día de hoy- oscilaban entre 31.000 euros del 2.0 hasta los 42.000 euros de la versión 2.5 turbo. Si te gustan las berlinas cómodas y amplias con verdaderas aptitudes fuera del asfalto, resultaba una opción interesante. Nunca se llegó a ofrecer con motor diésel, pero actualmente se ofrece una eficiente versión bi-fuel compatible con gasolina y GLP, añadiendo un sobreprecio de 1.750 euros a las versiones “normales” (entre 27.900-40.350 euros), y con la etiqueta ECO de la DGT como regalo.

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Sobre mí

Ginés de los Reyes

Desde que tengo conciencia me llamó la atención cualquier cosa con ruedas. Aprendí a montar en bicicleta al mismo tiempo que a andar, y creo que la genética tiene algo que ver: mi padre adoraba los coches, les ponía nombres, mi abuelo conducía y participaba en el diseño de camiones, y le privaban los coches...

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Samuel
Invitado
Samuel

El 2.5 turbo no llevaba reductora, solo los motores atmosféricos la montaron

Javier Costas
Editor

Gracias por el apunte, Samuel. Efectivamente, patinamos en ese detalle. Corregido queda.


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Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches desde que era un chaval. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Ahora embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

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Aficionado al mundo del motor desde que fui concebido. Aprendí a leer con revistas de coches y, desde entonces, soy un completo enamorado de la gasolina. Como no se nace sabiendo todo, cada día es importante aprender algo nuevo y así ampliar los conocimientos. Este mundillo tiene mucho que ofrecer, al igual que un servidor a vosotros los lectores.

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Ginés de los Reyes

Desde que tengo conciencia me llamó la atención cualquier cosa con ruedas. Aprendí a montar en bicicleta al mismo tiempo que a andar, y creo que la genética tiene algo que ver: mi padre adoraba los coches, les ponía nombres, mi abuelo conducía y participaba en el diseño de camiones, y le privaban los coches...

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Soy uno de esos bichos raros a los que les apasiona hablar de coches y se pasaría horas comentando modelos o repasando la historia de la automoción. Pienso que la mayoría de ellos tienen su encanto, desde el deportivo con el que soñamos hasta el utilitario que te encuentras en cualquier esquina.

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